Y ahora planean "cirugía mayor" a aeropuertos de CDMX y Toluca ante indecisión sobre edificación del NAIM

martes, 18 de septiembre de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En tanto se decide cuál es la mejor alternativa para la construcción del Nuevo Aeropuerto de México, el presidente electo López Obrador alista una "cirugía mayor" a los aeropuertos de la CDMX y Toluca para que operen en conjunto por los siguientes seis o siete años, declaró Javier Jiménez Espriú, futuro titular de la SCT. “Independientemente de la opción que se toque es necesario hacerle una cirugía mayor al aeropuerto Benito Juárez, el cual seguirá funcionando los próximos seis o siete años. Tenemos que reincorporar el aeropuerto de Toluca, el cual se puede ampliar hasta ocho millones de pasajeros, probablemente”, dijo. Luego de sostener un encuentro con la cúpula empresarial, el futuro secretario de Comunicaciones y Transportes afirmó que el terreno de Texcoco es el peor para una obra como la del puerto aéreo. “Estoy cierto, porque me lo han dicho los mejores expertos, el sitio donde se está construyendo el nuevo aeropuerto es el peor sitio para la construcción de una obra de esa envergadura. Es el peor sitio para mantenerlo y para operarlo, independientemente del impacto que se tiene… Estamos entre dos decisiones que no son las mejores, queremos la menos mala y mejorarla en lo posible”. De hecho, Jiménez Espriú aseguró que existen obras del proyecto que se encuentran detenidas por problemas técnicos, relacionados con el suelo lacustre de Texcoco. “Si la solución es continuar con la construcción del nuevo aeropuerto, la obra estaría en operación al 2023 o 2024. Estamos hablando de todo el sexenio. La obra se ha retrasado por cuestiones de carácter técnico porque la construcción es muy complicada en el suelo de Texcoco”, señaló el futuro funcionario. Jiménez Espriú difirió con el líder del CCE, Juan Pablo Castañón, quien aseguró que, de no continuar la construcción en Texcoco, implicaría un costo de 120 mil millones de pesos, de los cuales, 40 mil corresponderían a “multas, recargos y penalizaciones” por incumplimiento de obra. “Se han invertido 60 mil millones de pesos (en el NAIM), se han enterrado, literalmente, porque corresponden a los cimientos de las pistas, en los cimientos de las plataformas. En la terminal no se ha llegado más que en el piso del sótano. Y estimamos 40 mil millones de pesos en lo que llamamos los contratos-gastos no recuperables contratados con las empresas, que ellos a su vez han hechos compras que ya no pueden recuperar. No hay multas ni penalizaciones. Eso no existe en los contratos del aeropuerto”, argumentó. Jiménez Espriú acorraló a Castañón cuando le obligó a contestar a una reportera, la pregunta “¿si se elige la opción de Santa Lucía, el sector privado continuará invirtiendo?” “Gracias ingeniero, entiendo que le interese, pero depende de usted. En caso de que decidiera, finalmente ir a Santa Lucía y reforzar el aeropuerto actual de la Ciudad de México, dependería como cerrarían las obras del actual aeropuerto, cumpliendo con los contratos, cumpliendo cabalmente lo comprometido con el estado mexicano y generando las condiciones para la inversión. Siempre generando confianza, tendrá las inversiones del sector privado --No existe la confianza todavía—reviró Jiménez Espriú. --Estamos trabajando en eso –matizó Castañón. Javier Jiménez Espriú, aseguró que en la consulta sobre el nuevo aeropuerto se tendrá como condición necesaria e inaplazable el tema de la seguridad aérea, mientras que la propuesta del CCE se analizará con cuidado “para llegar a la consulta ciudadana con opciones, con ventajas y desventajas objetivas”.

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