De aprobarse, supresión de celibato sacerdotal aplicará sólo en región del Amazonas: Arizmendi

miércoles, 16 de octubre de 2019
CIUDAD DE MÉXICO (apro).—El obispo emérito de San Cristóbal de las Casas, Felipe Arizmendi, aclaró que de aprobarse la supresión del celibato sacerdotal en el Sínodo Amazónico que actualmente se realiza en el Vaticano, está medida solamente se aplicará para la región del Amazonas, por lo que será una “excepción” y, por lo tanto, no se implementará en “toda la Iglesia”. En un artículo titulado “Puntos delicados del sínodo panamazónico”, Arizmendi indica:
“Se dice que se quiere acabar con el celibato sacerdotal, al proponer la ordenación de hombres casados. No es así. Sería una excepción, para casos particulares locales, como sucede en otras circunstancias, pero no aplicable a toda la Iglesia”.
Arizmendi, quien siendo obispo de San Cristóbal de las Casas ordenó a diáconos casados, agrega en su artículo que “hay Ministros y Ministras Extraordinarios de la Comunión” que pueden ser casados y su labor es “asegurar el alimento eucarístico en sus comunidades, sin necesidad de ordenar sacerdotes a casados”. No se dará poder jerárquico a la mujer Publicado en “Cuarto Poder” y en “Desde la fe”, el artículo de Arizmendi –quien tuvo que pedir permiso al Papa para poder ordenar a indígenas casados en su diócesis--, también aclara que en el actual sínodo no se intenta darle “poderes jerárquicos” a la mujer, ya que estos poderes son “contrarios a la constitución de la Iglesia”, donde solamente los hombres pueden ser sacerdotes, obispos y cardenales, siendo la mujer relegada de esos cargos. En el Sínodo Amazónico, recalca Arizmendi, a la mujer solo se le “trata de reconocer su lugar en la comunidad local y eclesial”. Y agrega:
“El Código de Derecho Canónico faculta al obispo del lugar a autorizar a hombres y mujeres laicos para que bauticen. Yo di esa facultad a muchos catequistas, incluso a mujeres indígenas, con mucha aceptación de la comunidad eclesial”.
También rechaza que el sínodo intente proclamar a las “religiones indígenas como lo mejor para ellos y para la humanidad”, porque, de ser así, entonces la Iglesia católica “perdería su identidad”. Tampoco el sínodo –dice-- intenta presentar a las culturas indígenas “como si fueran el ideal, lo mejor que hay en la humanidad”, ya que en estas culturas también hay “pecado”, “atrasos” y “deficiencias”. Y pone como ejemplo el “alcoholismo, machismo, corrupción, ignorancia, supersticiones y falta de servicios de agua, escuelas, medicina, luz, comunicaciones y atención eclesial” que padecen esas culturas indígenas, con las que él tuvo contacto en Chiapas. También descarta que el centro del sínodo sea la ecología en el Amazonas. Sobre este punto, señala:
“Se dice que el centro de este Sínodo es la ecología, el cuidado de la casa común, la protección de las culturas indígenas, y no la evangelización, la centralidad de Jesucristo y de su obra redentora. No es así. El centro siempre será Jesucristo”.
Señala que, en el Sínodo Amazónico, que arrancó el pasado 6 de octubre y concluirá el próximo domingo 27, el “pleno debe votar unas ´Propuestas´, que se presentarán” al Papa Francisco, pero finalmente será éste quien “decidirá lo más conveniente”.  

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