Inseguridad y violencia contribuyen al desarrollo de enfermedades mentales, advierte académica de la UNAM

martes, 22 de octubre de 2019
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Las situaciones de violencia e inseguridad que se viven en México y en el mundo son factores de riesgo que contribuyen de manera importante al desarrollo de enfermedades mentales y adicciones, afirmó la jefa del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, María Elena Medina-Mora Icaza. A pesar de tratarse de un asunto prioritario en el sistema de salud, las enfermedades mentales en el país son un asunto poco atendido y olvidado, refirió Medina-Mora Icaza. Durante la conferencia magistral “Adicciones y salud mental” efectuada en el auditorio Marina Guzmán Vanmeeter de la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia (ENEO), la también doctora honoris causa por la UNAM dijo que el presupuesto que se destina al rubro de salud en México es de 16%, y sólo 2% se dedica a la salud mental. La investigadora emérita del Sistema Nacional de Investigadores (SIN) dijo que los enfermos graves mueren entre 10 y 15 años antes de la esperanza de vida porque no se les atiende la comorbilidad, y no hay comunicación clara entre los individuos con la experiencia vivida, los médicos y las instituciones. Ante esta situación, puntualizó que la atención de la salud mental debe empezar desde la primera infancia, cuando el cerebro es más vulnerable a los factores del medio ambiente, pero también cuando mayores logros se obtienen de una buena estimulación. “Es necesario establecer estrategias para que el médico general pueda identificar lo más pronto posible los problemas y realizar un diagnóstico rápido y certero”, afirmó. Medina-Mora Icaza resaltó que a nivel nacional, una proporción importante en el aumento de estas enfermedades se debe al envejecimiento de la población, pues las demencias y otras afecciones se presentan en etapas avanzadas de la vida. Sin embargo, afirmó, la población de 18 a 29 años, también ha registrado un aumento de los problemas de salud mental, como trastornos de ansiedad, abuso de sustancias y problemas de conducta. “La población joven es la que más se está suicidando, la que más muere por homicidios, la del índice más alto de abuso de sustancias y la que tiene mayor carga social, pues se les responsabiliza de la productividad cuando no hay trabajo”, dijo tras reconocer que la situación para ellos es compleja, pues la violencia se ha incrementado en muchos países y la atención no es universal. La académica también destacó que la salud mental está vinculada al progreso, la justicia, la promoción de la seguridad en las comunidades y la lucha contra la pobreza y la inequidad; pues todos estos elementos, incluidos en las metas del desarrollo, cumplen un papel importante para tener un planeta protegido y a las personas involucradas. Sin embargo, indicó, el reto es enorme, pues en los países ricos sólo 30% de quienes requieren este tipo de atención la reciben y la cifra es más baja en las naciones pobres.

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