Coneval advierte "extendida precariedad laboral"

miércoles, 20 de febrero de 2019
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En México la mayor parte de la población sufre una “extendida precariedad laboral”: gana salarios de miseria, carece de un contrato escrito –lo que abre la puerta a abusos-, ni prestaciones de seguridad social--, y además los trabajadores suelen ser despedidos de la noche a la mañana, según un estudio que publicó hoy el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). Las principales víctimas de esta precariedad son las mujeres, las poblaciones indígenas, los migrantes, los jóvenes y las personas con discapacidad, observó el Coneval en el amplio Diagnóstico del Derecho al Trabajo 2018. Según el Coneval, los nuevos empleos que se generaron mediante “campañas o fiscalización” desde 2012 fueron de “bajos salarios”; a la fecha siete de cada diez trabajadores formales ganan menos de tres salarios mínimos, y cuatro de cada diez trabajadores tienen un ingreso que no les permite comprar los productos de la canasta alimentaria. Cada año desde 2005 y 2015, un millón de jóvenes se incorporaron a la población económicamente activa, y se convirtieron en potenciales buscadores de empleo; a la par, la caída del crecimiento económico redujo la generación de empleos. Ambos factores combinados provocaron un disparo de 32.7% en la tasa de desempleo, de 16% de la informalidad, y la mayor precariedad laboral. En años recientes, la precariedad se agravó con el incremento del número de trabajadores con contratos temporales y la práctica cada vez más frecuente de recurrir a la subcontratación. Aunado a ello, el informe destacó la “falta de organizaciones sindicales verdaderamente representativas y de un terreno de juego más nivelado en los órganos tripartitos y los espacios de diálogo social”. De acuerdo con el estudio, el 26% de los trabajadores lleva menos de un año en su trabajo, y solamente el 8.6% de ellos lleva más de dos décadas, y la tasa de “rotación anual” de los puestos de trabajo es de poco más de un año; es decir, que cada año se sustituyen los trabajadores de tres de cada diez puestos, sobre todo en los sectores de la construcción y la agricultura. A pesar de que México firmó 79 convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y estableció el derecho al trabajo hace cien años en el artículo 123 de la Constitución, el 76% de la población considera que el Estado mexicano incumple con su deber de garantizar un “trabajo bien remunerado”, y nueve de cada diez personas preferirían tener un trabajo formal. El Coneval también observó que “en 2016, la mitad de los entrevistados no escucharon siquiera hablar de los derechos sociales, es decir, apenas hubo una leve mejora respecto de dos años atrás (…) entre aquellos que respondieron que sí conocían estos derechos, apenas 5.4% escuchó hablar del derecho al trabajo y solo 2.5% mencionó la seguridad social”. Las empresas pueden abusar de sus asalariados con una impunidad casi absoluta, dado que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STyPS) prefiere “asesorar” las empresas a imponerle sanciones. El estudio muestra que el Estado abandonó a los trabajadores. En 2010 por ejemplo, el gobierno destinó el 0.07% del gasto público para la capacitación y la intermediación. “Al comparar los presupuestos destinados al financiamiento de la formación profesional, México tiene menos de la décima parte de los recursos que se destinan en Brasil”, subrayó. Por si fuera poco, el gobierno recortó el presupuesto del Servicio Nacional del Empleo, que sirve para acercar las empresas con los solicitantes de empleo y de por sí es insuficiente: Según el estudio, en 2016 el SNE recibió 2 millones de solicitudes de empleo, y solo pudo canalizar 477 mil, dejando fuera a ocho de cada diez personas que buscaron un empleo formal por esta vía. En Campeche, el 93% de los solicitantes no tuvo respuesta. “La principal vía utilizada para encontrar vacantes y empleo fueron los medios informales, lo que llevaría a personas de bajo nivel socioeconómico a ocupar empleos precarios”, observó el Coneval, según el cual siete de cada diez trabajadores obtuvieron su empleo por medio de parientes o amigos. Brechas de género En México solamente el 42.8% de las mujeres participa en el mercado laboral, y ello principalmente en las áreas urbanas, pues solamente una de cada tres mujeres indígenas tiene un trabajo remunerado. El informe del Coneval subrayó algunos indicadores que muestran la gravedad de la brecha de género en el país: en realidad, las mujeres trabajan en promedio 74.6 horas a la semana, contra 64.4 horas para los hombres. Sin embargo, las mujeres ganan un ingreso por solamente 20.5 horas de trabajo, ya que destinan 54.1 horas para labores domésticas no remuneradas. Los hombres trabajan en promedio 44.9 horas remuneradas, y solo destinan 19.5 horas al trabajo en el hogar. “Estas diferencias representan obstáculos para que las mujeres puedan participar en el mercado laboral en igualdad de condiciones que los hombres”, subrayó el informe, el cual insistió en que el acceso a guarderías para las madres trabajadores “es fundamental para lograr el aumento de la tasa de participación femenina”. Y ello, en medio de la polémica que levantó el presidente Andrés Manuel López Obrador al anunciar su decisión de eliminar los subsidios a las Instancias Infantiles y de otorgar 800 pesos al mes a las familias para que guarden a sus hijos menores de 4 años. El Coneval también mostró que, en promedio, ocho de cada diez indígenas en el país nunca fueron afiliados a un mecanismo de seguridad social, y encontró que “en todos los casos las personas indígenas se encuentran en peor condición”. En cuanto a los jóvenes, el Coneval observó que esta población es la principal víctima de la falta de oportunidades laborales, y reporta los mayores porcentajes de informalidad, con 60.6%, contra 57.2% en la población en general. Ello genera que los jóvenes batallen para acumular experiencia y a su vez pretendan a mayores ingresos, lo cual a su vez obliga a muchos de ellos a permanecer en el hogar de sus padres durante años y puede conducir a la marginación social, alertó el Coneval. El organismo también señaló la “enorme brecha en la población ocupada informal según nivel de escolaridad”, pues mostró que el 91% de las personas que no fueron a la escuela trabajan en la informalidad, contra el 26.2% para los que fueron a la universidad.

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