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Pendientes de contabilizar casi 15 mil probables fallecidos por covid-19: Ssa

A 10 mil 618 no se les tomó la muestra mientras que en el caso de 4 mil 273 el examen no se practicó correctamente, se derramó o nunca llegó al laboratorio para su análisis, explicó Ricardo Cortés en la conferencia diaria sobre covid-19.
lunes, 16 de noviembre de 2020

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Además de los 98 mil 861 fallecidos por covid-19, en las cifras totales de defunciones en el país se debe contemplar 14 mil 855 a quienes no se les pudo realizar la prueba para SARS-CoV2 o no se pudo saber el resultado por fallas en el procedimiento, reconoció el director general de Promoción de la Salud, Ricardo Cortés Alcalá.

De estas 14 mil 855 personas, “a 10 mil 618 no se les tomó la muestra, no se alcanzó a tomar, llegó muy grave, estuvo poco tiempo en el hospital, no había un insumo en ese momento, hay múltiples posibilidades para que una persona con gravedad que en lineamiento de vigilancia epidemiológica dice que al 100 por ciento de los casos graves debe de tomárseles una muestra, puede haber un margen de error”, informó en la conferencia de prensa vespertina.

A los otros 4 mil 273 “que se les tomó muestra, pero no tienen una posibilidad de resultado porque la muestra no fue correctamente tomada, se derramó o nunca llegó al laboratorio para ser analizada”, apuntó.

En cuando a la declaración del director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Gherbreyesus, respecto a que una vacuna contra covid-19 no bastará para terminar con la pandemia, el funcionario de la Secretaría de Salud, apoyó la declaración porque, afirmó, un ensayo en la población general disminuye su efectividad.

“Los ensayos clínicos se hacen en poblaciones pequeñas para estar seguros de que es segura y brinda la protección que dice, esto cuando resulta positivo y se otorga una licencia sanitaria y se va al mercado general, en lugar de tener una población cautiva, sino a la población en general, la efectividad disminuye”, comentó.

Consideró que existen dos posibilidades: una vacuna tan extraordinaria como el sarampión que corta cadenas o elimina la enfermedad o una contra la influenza que no corta cadenas, no previene en sí la infección, sino que en un 85% evita las complicaciones y la posibilidad de ingresar a cuidados intensivos por influenza y de ahí una gama y muchos tipos de vacunas.

“Si alguna o todas resultan como el sarampión será como todos quisiéramos, pero si los resultados son como los de una vacuna contra la influenza va a ser extraordinario y va hacer que la gente no se muera”, añadió.

Se preguntó por qué toma éstos cuidados la OMS y se respondió: porque no sabemos realmente cuál va a ser el comportamiento de cualquiera de las vacunas una vez que se metan a todo el mundo y no solo en la población que se analizó este 94% de eficacia.

“Por eso es cuidadosa. Todos quisiéramos una vacuna extraordinaria como el sarampión o como la de la viruela, única enfermedad erradicada en el mundo a través de la vacunación. Pero si no se puede, al menos tener una vacuna que nos proteja lo suficiente y sobre todo a las personas con mayor probabilidad de tener un cuadro grave, que esa probabilidad se reduzca lo más que se pueda”, añadió.

Porque aun con una muy buena vacuna, dijo, van a seguir presentándose los fallecimientos por esta enfermedad, la gente se seguirá enfermando, pero se tendrá un sistema inmunológico a nivel salud pública que pasó estas olas sin tratamiento, sin anticuerpos y sin vacuna.

Del mismo modo, añadió que en 2009 con la influenza A1HN1 se introdujo en primavera verano, pero después de una o dos temporadas de frío ya se comporta como regularmente se comportan los virus respiratorios, como enfermedades endémico epidémicas. Es decir, que están presente entre los seres humanos durante todo el año, pero en temporada invernal se registra un pico epidémico.