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En su libro "Nueve disparos", Javier Garza intenta dar una explicación más real a la masacre en el colegio Cervantes

El libro contiene “una crónica periodística que reconstruye minuto a minuto la terrible masacre que perpetró un niño de 11 años en su escuela", dice su autor.
martes, 17 de noviembre de 2020

SALTILLO, Coah. (apro).- La motivación para escribir un libro sobre la tragedia del colegio Cervantes de Torreón fue porque “percibí que el tiroteo se estaba analizando superficialmente” y el enfoque fue culpar a los videojuegos.

Así lo comenta a Proceso Javier Garza Ramos, exdirector del periódico ‘El Siglo de Torreón’, quien recientemente presentó su libro “Nueve Disparos”, donde analiza desde diversas perspectivas el caso del colegio Cervantes, donde un menor asesinó a una maestra, hirió a varios compañeros y luego se suicidó.

De acuerdo con el autor, el libro --publicado por Editorial Grijalbo-- contiene “una crónica periodística que reconstruye minuto a minuto la terrible masacre que perpetró un niño de 11 años en su escuela y revela una trama que incluye disfunción familiar, narcoviolencia y hasta nexos con la delincuencia organizada”.

Añade: “En la Laguna estábamos muy preocupados en revisar un hecho que no permite explicaciones fáciles porque no era el tipo de violencia que se había presentado en años pasados”.

Garza Ramos precisa que ante la tragedia se presentaron diversos motivos para explicarla, pero todo era “demasiado plano” o superficial.

“De hecho ninguna explicación por sí sola podía dar sentido a todo el suceso, así que había que tejer todos esos hilos para tratar de tener una explicación más cercana a la realidad”.

En su obra, el autor destaca los antecedentes familiares del niño, la pérdida de su padre, el abandono por parte de sus abuelos, las actividades de su familia y su afición a todo tipo de contenidos digitales y a las armas.

“Ello nos indica cuáles eran los temas que llenaban la cabeza del niño, y un punto muy relevante es que no existió ningún adulto supervisando la navegación digital del niño, lo que hubiese puesto en alerta cuando el adolescente buscaba videos sobre contenido de armas e información sobre la masacre de Columbine en Estados Unidos”, enfatiza el autor.

La tragedia en el colegio Cervantes ocurrió la mañana del pasado 10 de enero. Ese día el niño llegó a la escuela con dos armas cortas guardadas en su mochila --calibres .40 y .25--; ya en el salón de clases, pidió permiso para ir al baño, donde se quitó la ropa que llevaba y se puso una playera blanca similar a la que en su momento vistió Eric Harris, uno de los perpetradores de la masacre en la escuela secundaria estadunidense de Columbine, en 1999.

Entre las pruebas periciales que se realizaron tras el crimen, se localizaron nueve casquillos percutidos (ocho de calibre .40 y uno .25) en el lugar de la escena.

Horas después de los hechos, el gobernador Miguel Riquelme Solís señaló en conferencia de prensa que las indagatorias estaban centradas en la influencia del videojuego “Natural Selection”.

“El libro trata el tema de los videojuegos porque es un argumento muy recurrente en Estados Unidos y así se retomó en Torreón.

En Estados Unidos se ha trivializado esa explicación de que el contenido violento de los videojuegos genera violencia, y es una especie de cortina de humo de políticos conservadores que buscan desviar la atención al problema de la venta de armas”, recalca Garza, y agrega que el niño era aficionado a los videojuegos.

“Dedico una parte a la literatura que se ha investigado sobre la relación entre violencia y medios de comunicación. Esa literatura destaca que no es concluyente que los videojuegos generan violencia, aunque tampoco niega que la pueda influir.

“En ese sentido es más relevante la relación entre los videojuegos y la depresión, ya que ese aspecto permitiría tener una explicación”.

Y se cuestiona qué tanto estamos conscientes de lo que están haciendo nuestros hijos y sobre todo de su actividad digital.

“En años anteriores los niños tenían un acceso a contenidos muy limitado, pocos canales de televisión, y en esa época tus padres te decían qué podías ver y qué no o a cuál película asistir”.

Con el confinamiento –añade-- los niños tienen más tiempo usando dispositivos digitales y no sabemos qué contenidos están accediendo.

Señala que un dato que no se conoció en la investigación es que el niño estuvo intercambiando mensajes con un amigo sobre armas y la masacre de Columbine.

“Los padres del compañero, que era parte de una familia nuclear, tampoco los vieron. No obstante, si se hubiesen conocido esos mensajes, a cualquier padre se le prende el foco. Y entonces hubiese podido intervenir y el tiroteo quizá no existiría”.

Los padres, enfatiza Garza, deben tener una atención y supervisión sobre la salud mental de sus hijos, sus adicciones y los contenidos que consumen.

“Los padres debemos saber dónde está navegando e incluso restringir ciertos contenidos. Estar alerta, porque los niños ahora saben cómo eludir ciertos controles en la red digital”, concluye.

Al finalizar las audiencias sobre el caso del colegio Cervantes, el juez ordenó la aprehensión de José Ángel “N”, abuelo del niño, “por el delito de homicidio calificado”.

Lo anterior, por haber faltado al deber jurídico que le correspondía en su calidad de propietario de las armas, que mantenía en su domicilio sin los cuidados necesarios.

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