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La Iglesia Católica reprueba la despenalización del uso lúdico de la mariguana

A través del semanario Desde la Fe, la Arquidiócesis de México sostuvo que la reforma que despenaliza el autocultivo y uso lúdico de la mariguana “dará pie al consumo de drogas más peligrosas y adictivas, con graves incidencias en la degradación del tejido social”.
lunes, 23 de noviembre de 2020 · 14:43

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La Arquidiócesis de México consideró “preocupante” la despenalización del autocultivo y el consumo lúdico de la mariguana, pues, dijo, “es la puerta de entrada para drogas más peligrosas y adictivas”.

A través del semanario Desde la Fe, sostuvo que dicha reforma “dará pie al consumo de drogas más peligrosas y adictivas, con graves incidencias en la degradación del tejido social”. 

La semana pasada el Senado aprobó la nueva Ley Federal para la Regulación del Cannabis que legaliza el cultivo, la producción, el consumo, la distribución, la industrialización y la venta de la mariguana bajo control federal. Ahora debe pasar a la Cámara de Diputados para su revisión y aprobación antes de que finalice la actual legislatura el 15 de diciembre.           

En varias ocasiones la Iglesia católica se ha manifestado en contra del consumo del enervante y ahora señala que ante la probable aprobación en el poder legislativo de la nueva ley “es necesario el estudio y análisis de infinidad de plantas y fórmulas para su aplicación médica, enfocada al bien de la salud humana”, con ética y fundamentos científicos.

Desde su perspectiva es muy distinto abrir la puerta a sustancias que afectan la personalidad y la conducta de los individuos, así como a terceros, con las alteraciones que provocan, que establecer medidas que combatan al narcotráfico.

En este sentido en su semanario la Iglesia católica mexicana recordó que al igual que diversos sectores sociales en México, ha señalado “la urgencia de dar soluciones integrales al problema social que significa el narcotráfico y el consumo de drogas y otras sustancias prohibidas”.

Porque, argumentó, “no se trata de elegir el peor (mal), como es abrir la puerta a los jóvenes al consumo de estupefacientes” que afectan su salud, su desarrollo y su inserción positiva en la sociedad.

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