Marisela Escobedo Ortiz

Marisela Escobedo, 10 años de impunidad

La noche del 16 de diciembre de 2010, un sujeto descendió de un automóvil y le disparó a quemarropa a Marisela Escobedo.
miércoles, 16 de diciembre de 2020

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Después de dos años de pepenar la impartición de justicia por el feminicidio de su hija Rubí, Marisela Escobedo fue asesinada frente al palacio de gobierno de Chihuahua, el 16 de diciembre de 2010. Hoy se cumplen 10 años de impunidad y se sigue exigiendo justicia.

En conferencia de prensa virtual, este miércoles, Jessica Fraire Escobedo compartió uno de los últimos mensajes que su madre, Marisela, le envió antes de ser ultimada: “que ya iban a ir por él, que ya se iba a acabar esto, dijo ella refiriéndose al asesino de mi hermana. Ella hasta el último momento creyó que le iban a hacer justicia, creyó en las autoridades, en el gobierno mexicano, en el mismo gobierno que ayudó para que la asesinaran”.

Por eso, reiteró, “no vamos a parar de exigir justicia, esa justicia que mi mamá estaba pidiendo y por la que ella murió la vamos a seguir pidiendo”.

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Posted by Justicia para Marisela Escobedo on Wednesday, December 16, 2020

En redes sociales se compartió una carta para enviar a las autoridades mexicanas, en demanda de justicia a 10 años del asesinato impune de Marisela, que sus hijos Jessica, Alejandro y Juan Manuel Fraire entregaron en el Consulado Mexicano en Estados Unidos.


La historia de Marisela Escobedo

En agosto de 2008, Sergio Rafael Berraza, pareja de Marisol Rubí Frayre Escobedo, de 16 años, la asesinó y posteriormente desapareció su cadáver. Cuando la madre denunció el hecho, las autoridades fueron omisas. Ella emprendió su propia investigación y dio con un testigo, quien le contó que el feminicida le confesó el crimen.

Para ese momento, Berraza ya había escapado de Chihuahua, pero Marisela lo encontró en Fresnillo, Zacatecas. Lo detuvieron y, pese a haber confesado el asesinato de la joven, e incluso informado del lugar donde quemó su cuerpo, fue absuelto por los jueces. 

Marisela no se rindió. Logró que se cambiara la sentencia, declarándolo culpable, aunque por la dilación del proceso el feminicida volvió a fugarse.

Entonces decidió marchar de Ciudad Juárez a la Ciudad de México y se entrevistó con pobladores y con cada procurador de justicia para informarles sobre su situación. 

Pidió audiencia con el entonces presidente, Felipe Calderón, quien la ignoró y le negó su petición.

De regreso a Chihuahua, Marisela pasó por Fresnillo, Zacatecas, y volvió a encontrar al feminicida. Avisó a las autoridades y se llevó a cabo un operativo para detenerlo, pero Berraza escapó de los policías. Cuando lo encontró de nuevo, el feminicida se había enlistado en el grupo delictivo “Los Zetas”.

Cuando llegó a Chihuahua enfrentó al gobernador César Duarte, actualmente preso en Estados Unidos, acusado de desviación de recursos y enriquecimiento ilícito. 

Era 2010 y Marisela compartió con la Procuraduría estatal toda la información sobre el feminicida, pero las autoridades nada hicieron, así que antes de terminar ese año montó un plantón frente al palacio de gobierno de Chihuahua, desde donde despachaba Duarte. Ahí pernoctaba e incluso declaró que pasaría las fiestas navideñas en el campamento.

No lo logró. La noche del 16 de diciembre de 2010, un sujeto descendió de un automóvil y le disparó a quemarropa. El hecho quedó grabado en un video de vigilancia. 

El gobierno presentó a José Jiménez, “El Wicked”, pero el hermano de Marisela, testigo del asesinato, rechazó que ese fuera el autor material. Las autoridades siguieron con su versión de los hechos y acusaron a Berraza de ser el autor intelectual del crimen perpetrado por miembros de “Los Zetas”.


Pasaron dos años sin que las autoridades hicieran nada, hasta que el 12 de noviembre de 2012 se dio a conocer que Berraza había sido abatido por los militares en un enfrentamiento con “Los Zetas”.

Y, así, Duarte cerró el caso de homicidio de Marisela, el feminicidio de Rubí y las fallas en la impartición de justicia, dejando el caso en la impunidad.

En Netflix

En septiembre pasado, Netflix lanzó un documental sobre esta historia titulado: “Las tres muertes de Marisela Escobedo”, dirigido por el documentalista Carlos Pérez-Osorio y Laura Woldenberg como productora ejecutiva. 

“Escobedo fue una enfermera que tuvo que convertirse en activista e investigadora. Encontró al asesino de su hija, pero las autoridades lo dejaron libre. Las desafió, enfrentó a grupos criminales, marchó desnuda, sólo cubierta con la foto de su hija para ser escuchada, recorrió el país y nada la detuvo hasta el día que la asesinaron.

    “Hasta hoy –16 de diciembre de 2020--, el Estado mexicano no ha ofrecido a la familia de Escobedo –que vive en el exilio en Estados Unidos-- justicia, reparación de daños o disculpas. Pero su caso ya está en manos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y tiene una última oportunidad”, escribieron los involucrados en el documental (Pérez Osorio, Karla Casillas y Alejandro Melgoza) en un artículo publicado en el diario The Washington Post.

    
Y en El Universal escribieron que su investigación se basó en la revisión de 3 mil 707 fojas de expedientes, 21 horas de audiencia y los diarios de la familia, así como más de 100 solicitudes de información y la elaboración de una línea del tiempo de 342 eventos suscitados.

Sobre los 10 años del asesinato de Marisela Escobedo, los comentarios no se hicieron esperar en las redes sociales.

Incluso circula una canción que su hijo le escribió, llamada “Fuerza Incansable”.
 

 

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