En México, al menos 5.6 millones de menores de 18 años podrían estar en riesgo alimentario: Unicef

jueves, 7 de mayo de 2020
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Al menos 5.6 millones de menores de 18 años en México podrían estar en riesgo alimentario por la crisis económica que conlleva la contingencia por la pandemia de covid-19, alertó Christian Skoog, representante del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). En conferencia virtual para presentar las recomendaciones al gobierno mexicano “para dar respuesta a la vulnerabilidad alimentaria derivada del covid-19”, Skoog hizo la estimación de los menores posiblemente afectados, tomando como base un estudio denominado “La niñez y la adolescencia en el contexto de la crisis global: el caso de México”, que realizó la Unicef en conjunto con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) en 2009. Tras resaltar que la crisis financiera de 2008, a la que se refiere el estudio, no es tan grave como lo que se avecina como secuela de la pandemia, Skoof destacó que hace más de 10 años “encontramos que 14% de los menores de 18 años sólo comió una vez al día o dejó de comer todo un día, además de que los hogares que experimentaron inseguridad alimentaria severa pasaron del 8 al 17% en 2009”. Agregó: “Solamente tomando en cuenta el 14% de los menores de 18 años, hoy representan 5.6 millones de niñas, niños y adolescentes, pero pensamos que esta situación (la del covid-19) es mucho más grave y puede ser mucho mayor el número (de afectados)”. Acompañado de sus colegas Cristian Morales y Lina Pohl, representantes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Organización Panamericana de la Salud (OPS), y de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), respectivamente, Skoof urgió a atender a 7.5 millones de menores que están en padrones del Sistema Nacional DIF y la Secretaría de Educación Pública (SEP). “Ahora mismo el Sistema Nacional DIF, con sus desayunos escolares, llega a 6 millones de niñas, niños y adolescentes, y el servicio de alimentación en las escuelas de tiempo completo por parte de la SEP llega a l.5 millones; estos en general son los niños más vulnerables, es esencial que esto continúe, y si hay una posibilidad de aumentar sería muy bueno”, apuntó el representante de Unicef en México. De igual manera, apuntó que las comidas que se distribuyen en esos programas constituyen para muchos niños el único alimento nutritivo del día, por lo que insistió en tomar medidas para continuar con ellos, sobre todo tomando en cuenta que antes de la pandemia la población mexicana arrastraba problemas graves en el terreno alimentario y de salud. De acuerdo con datos oficiales de 2018, en México 42% de los hogares estaba en pobreza, 7% en pobreza extrema y 20% de los hogares tenían carencia alimentaria, situación que en hogares indígenas alcanzaba 33.7%. Aunado a ello, 15% de los niños menores de cinco años sufrían desnutrición crónica; 38% de los pequeños de 12 a 24 meses estaban con anemia; 36% de los niños en edad escolar tenían sobrepeso y obesidad, en tanto que ese padecimiento alcanzaba al 39% de los adolescentes. A los datos anteriores se agrega que 75% de la población adulta tenía problemas de obesidad y sobrepeso. Cuestionado sobre el programa de distribución de recursos económicos a través de los programas sociales del gobierno federal, el funcionario de la ONU consideró que “no es suficiente” la entrega en efectivo para paliar la crisis alimentaria. “Una mejor opción es entregar la alimentación nutritiva directamente”, abundó. Cristian Morales, de la OMS/OPS, se refirió a la relevancia de tener una alimentación equilibrada para enfrentar la pandemia, tomando en cuenta “la alta letalidad que se está observando, es decir, la cantidad de fallecimientos con respecto a los casos confirmados” por covid-19, de acuerdo con los datos oficiales. Destacó que las cifras dadas a conocer cada tarde por el subsecretario de Salud, Hugo López -Gatell, “tiene muchas aristas”, toda vez que “hay plataformas que no necesariamente confluyen con la información en tiempo real”. Agregó que los laboratorios privados “no están necesariamente integrando hasta el momento sus datos de confirmación en las plataformas centrales, entonces hay un problema con el numerador”, aunado a que “la población está presentándose a los hospitales con cuadros muy avanzados de covid-19 y entonces la posibilidad de recuperación disminuye”. Para el representante de la OMS/OPS, los riesgos se agravan “con la morbilidad; el perfil epidemiológico que existe en México, caracterizado principalmente por la presentación de enfermedades crónicas no transmisibles; la epidemia declarada de obesidad y sobrepeso; hipertensión como la segunda causa de muerte, y la diabetes”. Lina Pohl, de la FAO, resaltó que en todas las pandemias “las poblaciones más vulnerables resultan las más afectadas”. Luego de señalar que México cuenta con 30 millones de pobres y 15 millones de personas en pobreza extrema, puntualizó: “Ningún país va a librarse de la crisis económica (derivada de la pandemia), esto va a afectar a todo el continente, independientemente de las políticas públicas para enfrentarla”. De igual manera, subrayó que los más vulnerables, y sobre todo en territorios más rezagadas como Chiapas, que van a registrar una falta de ingresos, “la pobreza va a aumentar por la vulneración que ya había en la región por la subalimentación, el sobrepeso y la obesidad”. Según Pohl, las agencias de la ONU están trabajando con el gobierno mexicano, particularmente con el DIF y las secretarías de Agricultura y Salud, para diseñar estrategias para atender el problema de la crisis alimentaria que se avecina o que ya está presente en algunos lugares. La funcionaria alentó a la sociedad en general a colaborar con las dependencias oficiales para la donación de especie o económica, a fin de ayudar a paliar la crisis alimentaria entre las poblaciones más vulnerables, en especial la infantil. Entre las recomendaciones que hicieron las agencias de la ONU al gobierno mexicano para “garantizar la alimentación adecuada y suficiente durante el covid-19” están: la difusión de información sobre la alimentación saludable; mantener en operación y en lo posible ampliar los programas alimentarios; mantener activos los programas de desayunos escolares del DIF y del servicio de alimentación de las escuelas de tiempo completo de la SEP; fortalecer el sistema de donaciones; garantizar la calidad de los alimentos donados; garantizar las medidas de seguridad en la cadena de entrega de alimentos; ampliar los programas sociales, a través de transferencias monetarias o vales de compra, y comprar los alimentos a productores locales.

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