ONUDC: Crisis económicas empujarán hacia el cultivo de enervantes y la migración a países ricos

jueves, 18 de junio de 2020
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La disminución del comercio internacional ha afectado momentáneamente los circuitos globales de las drogas ilícitas; sin embargo, a mediano plazo las graves crisis económicas derivadas de la pandemia de covid-19 empujarán a más personas hacia los cultivos de enervantes y su tráfico, mientras que otras se verán obligadas a emigrar hacia países ricos, lo que detonará el tráfico de migrantes. En ambas problemáticas –analizadas por la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y la Delincuencia (ONUDC,) en dos informes recientes-- México ocupa un lugar destacado, pues las drogas ilícitas y las personas migrantes comparten a Estados Unidos como destino: las primeras para alimentar al mayor consumidor de estupefacientes del planeta, y las segundas para ganarse la vida y enviar remesas a sus familias. Si bien un primer informe destacó que las restricciones temporales al cruce de la frontera entre México y Estados Unidos por la pandemia de covid-19 hicieron “más difícil” el tráfico de “todas las drogas”, también planteó que en México “se prevé que el aumento del desempleo, la disminución de los ingresos y el aumento de los precios de los cultivos ilícitos (por ejemplo, la cocaína y la heroína) harán cada vez más atractiva la pertenencia a un cártel de drogas”. Nota relacionada: Ni el covid-19 pone freno al negocio de la cocaína Aparte, este estudio --titulado “Covid-19 y la cadena de suministro de drogas: de la producción y el tráfico al consumo”-- recordó que, a raíz del cierre parcial de los lindes, se están acumulando “drogas y dinero en efectivo a lo largo de la frontera”, en espera de la reapertura para volver a circular; también mencionó que varios cárteles mexicanos aprovecharon la pandemia para “ganarse la buena voluntad de la población local” mediante el reparto de despensa e insumos. Y estimó que hasta el momento la reducción del comercio internacional afectó a la producción de drogas sintéticas en México –pues dejaron de llegar desde Asia los precursores químicos necesarios para la elaboración de metanfetaminas y fentanilo--, pero dejó intocada la producción de opio y sus derivados, entre ellos la heroína. Ello provocó que el precio de la metanfetamina se multiplicara por entre dos y seis, para llegar hasta 15 mil pesos la onza. De manera general, explicó que en América Latina se esperan “incrementos de los cultivos ilícitos a largo plazo, debido a la agravación de la vulnerabilidad de los hogares”, y recalcó que en México –el segundo productor de opio en el mundo, muy por debajo de Afganistán-- la crisis podría pegar con mayor fuerza que en la región, con una contracción del PIB de hasta 6.5% y la desaparición de entre 5% y 4% de los empleos formales. “En el caso de México, la disminución del cultivo de amapola en los últimos años no sólo se ha asociado a una fuerte caída de los precios, causada por el creciente uso del fentanilo en Estados Unidos, sino también a una intensificación de la extorsión y los secuestros perpetrados por los grupos de delincuencia organizada para compensar la disminución de los ingresos”, apuntó. “El tráfico de drogas se basa fuertemente en el comercio legal para camuflar sus actividades y en individuos que puedan distribuir drogas a los consumidores”, recalcó el informe, y añadió que “las medidas implementadas por los gobiernos para enfrentar la pandemia de covid-19 afectó inevitablemente todos los aspectos de los mercados ilegales de drogas, desde la producción y el tráfico hasta el consumo”. Reportaje relacionado: Hay “cárteles domésticos” en Estados Unidos En otro informe, titulado “Cómo las restricciones por covid-19 y sus consecuencias económicas probablemente impactarán el tráfico de migrantes hacia Europa y América del Norte”, la ONUDC señaló que las crisis económicas y de desempleo empujarán a muchas personas de Centroamérica y de México a emigrar a Estados Unidos, y recalcó que nueve de cada 10 cruces irregulares de aquella frontera son facilitados por traficantes de personas. Con base en la experiencia de la crisis financiera de 2008, señaló que en un primer tiempo el incremento del desempleo en Estados Unidos frenaría la llegada de personas a su territorio en busca de trabajo, pues “las estadísticas muestran que cuando el desempleo crece en Estados Unidos, menos personas tratan de cruzar la frontera de manera irregular”. Sin embargo, el mismo informe indicó que, todavía en la crisis de 2008, se observó que a mediano y largo plazo ciertos países con economías frágiles se hundieron en una espiral de pobreza, que detonó la migración laboral hacia Estados Unidos, como fue el caso de Honduras, país del que cerca de 100 mil personas siguen huyendo cada año, a menudo recurriendo a los servicios de traficantes de personas que operan en México. Señaló que, al igual que en Honduras, cuando el desempleo ha crecido en México –como es el caso actualmente-- las autoridades de Estados Unidos han detenido un mayor número de mexicanos en su intento por cruzar la frontera sin documentos, por lo que sentenció: “Dados estos padrones, es razonable imaginar que los incrementos futuros en las tasas de desempleo en estos países, producidos por las medidas de confinamiento para reducir la difusión del virus, provocarán un aumento en el tráfico de migrantes de estos países hacia Estados Unidos; aparte, los migrantes de los países más pobres enfrentarán más abusos y riesgos durante sus viajes migratorios, en comparación con otros migrantes”. Y remató: “De acuerdo con encuestas realizadas con centroamericanos en México durante su viaje hacia Estados Unidos, durante los años posteriores a la crisis económica de 2008, los hondureños fueron los que arriesgaron sus vidas con mayor frecuencia en el viaje y quienes pagaron las cuotas de tráfico más elevadas (4 mil 500 dólares en promedio en 2010)”.

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