Kenosha se pregunta por su futuro tras protestas raciales

domingo, 20 de septiembre de 2020 · 22:14
Las secuelas que dejaron los disturbios raciales en Kenosha, Wisconsin, rebasaron las pérdidas en comercios quemados, así como en personas heridas y detenidas. Los habitantes perciben que su convivencia fue dañada y en las calles se debate cómo se restablecerá la vida pública. Y en un ambiente electoral que sube de tono en el país, algunos ciudadanos se pronuncian por reformar la administración de este bastión demócrata, en tanto que otros atribuyen la violencia a agentes externos y piden el retorno de los republicanos.  KENOSHA, Wis.- El reverendo Lawrence L. Kirby ha escuchado la frase recurrente de residentes de la ciudad de Kenosha que padecieron por los disturbios de las últimas dos semanas. “Necesitamos reconstruir nuestros negocios quemados”, le dicen. “Necesitamos volver a la normalidad”. Ahí es donde interviene: “no volvamos a nada”. Kenosha estalló en indignación y división durante días de tragedia, violencia y destrucción. Desde el 23 de agosto la ciudad fue escenario de un tiroteo policial que dejó paralizado a un hombre negro, Jacob Blake; emotivas marchas y varias noches de saqueos e incendios, más el asesinato de dos manifestantes en la calle. Y la primera semana de este mes se convirtió en un campo de batalla electoral muy disputado, ya que el presidente Donald Trump lo visitó, seguido por Joe Biden, el candidato presidencial demócrata. A medida que se levantó el toque de queda nocturno en Kenosha y se calmaron las protestas, la pregunta de qué sigue para esta ciudad ha revelado un abismo aún mayor entre los residentes. ¿Debería seguir los pasos de Ferguson, Misuri y Minneapolis después de sus propios periodos de disturbios, como han argumentado algunos en Kenosha, y considerar diversificar su lista de funcionarios electos, en su mayoría blancos, reexaminar políticas de larga data y aprobar medidas destinadas a reformar la policía? ¿O deberían ver las últimas dos semanas como una aberración terrible, eventos que algunos residentes describieron como disturbios causados principalmente por agitadores externos? “No hemos tenido un gran evento como éste, algo en lo que realmente deberíamos tener una conversación sobre asuntos raciales”, dijo Tim Thompkins, exoficial de acción afirmativa de Kenosha. “Es por eso que vamos a tener dificultades”. La muerte de George Floyd en Minneapolis, en mayo pasado, provocó algunas protestas en el centro de Kenosha por parte de activistas de Black Lives Matter durante todo el verano. Pero hasta ahora la ciudad no se ha enfrentado a un verdadero ajuste de cuentas racial. Eso puede deberse en parte a que es una comunidad pequeña, en su mayoría blanca. De sus 100 mil habitantes, 11% son negros, proporción que ha aumentado ligeramente en los últimos 30 años. Las luchas de Kenosha durante la última generación se han centrado en reconstruir una economía tambaleante después de que la fabricación de automóviles desapareciera en su mayor parte a finales de los ochenta, eliminando 10% de la fuerza laboral de la ciudad. Y aunque la mayoría de la gente en la ciudad se inclina hacia los demócratas –16% votó por Hillary Clinton contra Trump en 2016–, hay una racha de conservadurismo social reflejada en los letreros de “back the blue” en toda la ciudad, y una tendencia a explicar los incidentes como errores de agentes de policía en lo particular, más que como problemas sistémicos con la actuación policial. “¿Hay una manzana podrida en cada profesión? Sí, la hay”, dijo Rocco LaMacchia, concejal de la ciudad durante seis mandatos y presidente del comité que supervisa la seguridad pública. “Pero no se quita el financiamiento al departamento de policía por una persona. Eso no está sucediendo en Kenosha. Mientras yo esté vivo y sea concejal, eso no va a suceder”. Anthony Kennedy, un concejal que representa al distrito predominantemente negro donde le dispararon a Blake, sostiene que se necesita un cambio más profundo y fundamental. "Para las personas que dicen que esta ciudad está bien y que es sólo una manzana podrida, deben comprender que su vista no es monolítica para la ciudad de Kenosha”, dijo Kennedy. “Y tienen que entender que hay personas en esta ciudad que están viviendo una experiencia claramente diferente”. Los activistas han pedido que se despida al policía que disparó contra Blake; este oficial tiene actualmente licencia administrativa. También quieren cambios rápidos en el liderazgo del departamento de policía y del departamento del alguacil del condado, cuyos titulares son blancos. “El jefe de policía tiene que dimitir y también el sheriff”, dijo Kejuan Goldsmith, un líder activista negro que ha asistido a tantas marchas que su voz se ha enronquecido. “Creo que eso es lo que necesitamos en Kenosha”. En un correo electrónico, el alcalde John Antaramian reiteró su apoyo a Daniel Miskinis, el jefe de policía, y David Beth, el sheriff. "Respecto a algunos de los problemas sistémicos más importantes de la ciudad, creo que los eventos de los últimos días nos brindan la oportunidad de volver a examinar muchos aspectos de nuestra comunidad mientras buscamos formas de reconstruir un Kenosha que brinde un futuro brillante para todos nuestros ciudadanos “, dijo.

El video de Blake

Blake –cuyas piernas están paralizadas desde que, en agosto, un policía de Kenosha le disparó repetidamente en la espalda– habló públicamente por primera vez el sábado 5. En un video desde una cama de hospital, Blake instó a las personas a unirse, respetar el valor de la vida y trabajar por un cambio positivo. “Sólo me gustaría decirles, hombre, a todos los jóvenes e incluso a los mayores, mayores que yo: hay mucha más vida para vivir aquí, hombre”, dijo. “Tu vida, y no sólo tu vida, tus piernas, algo que necesitas para moverte y avanzar en la vida, pueden ser arrebatados de esta manera, hombre”, chasqueando los dedos para enfatizar. Advirtió de las horribles consecuencias de las heridas de bala que sufrió, que lo dejaron con un dolor constante. “Duele respirar, duele dormir, duele moverse de un lado a otro, duele comer”, dijo. “Por favor, les digo, cambien sus vidas ahí afuera. Manténganse unidos, ganen algo de dinero, hagan que todo sea más fácil para nuestra gente aquí, hombre, porque hay mucho tiempo que se ha perdido”. Su mensaje de video fue publicado en Twitter por Ben Crump, un abogado que los representa a él y a su familia.

Opinión pública

En entrevistas en toda la ciudad, los residentes de Kenosha dijeron que estaban perturbados por el ataque a Blake y concuerdan en que pasará mucho tiempo antes de que haya una recuperación. Pero hubo poco consenso sobre cuánto, si acaso, se necesitaba cambiar. Craig Ramig, blanco y operador de maquinaria en una empresa de cartón, afirma que simplemente quería que las cosas se calmaran en Kenosha, donde se mudó hace unos tres años desde Illinois. Ramig tiene algo que decirle a los funcionarios de gobierno: “Eviten que mi ciudad se queme”. “Realmente no hay nada más”, asegura. “Me gusta la policía de aquí. Me gusta todo aquí. Por eso me mudé aquí. Eviten que mi ciudad se queme”. Las manifestaciones que llenaron las tranquilas calles del centro de Kenosha se acabaron, incluso cuando los negocios de la ciudad permanecieron tapiados con tablas de madera contrachapada. Cientos de miembros de la Guardia Nacional, que llegaron a la ciudad para detener saqueos y daños, han sido enviados a casa. La mañana del jueves 3, después de que se levantara el toque de queda en Kenosha, Rita Ramacci, una chef profesional blanca, está con algunos amigos en Harborside Common Grounds, un café a orillas del lago Michigan. Dice que se considera una luchadora por la justicia social y ha escuchado el mensaje de los manifestantes. “No hay ninguna razón por la que un ser humano deba ser perseguido por su color”, comenta. Aun así, agrega, “personalmente no creo que esta ciudad tenga un problema. Creo que algunos de los problemas los generan personas de fuera de aquí”.

Cómo avanzar

Los policías dijeron que de las 175 personas que fueron arrestadas en Kenosha por violaciones relacionadas con los disturbios, la mayoría eran de Wisconsin, pero en mayor parte de fuera de Kenosha. El gobernador Tony Evers, demócrata, dijo en una entrevista que estaba presionando por cambios a escala estatal, incluidas nuevas políticas sobre el entrenamiento de policías y el uso de la fuerza, a pesar de encontrar resistencia de los republicanos que controlan la legislatura estatal de Wisconsin. “No creo que nadie que piense en ello durante demasiado tiempo estará en desacuerdo con nuestros esfuerzos en torno a esto”, dijo Evers. El domingo 6, los activistas tuvieron un evento público en Kenosha, invitando a la comunidad a ofrecer ideas sobre cómo avanzar.

Resistencia al cambio

Algunos en Kenosha dijeron que el tiroteo mostró que la ciudad está atrasada respecto a las reformas policiales básicas que ya se han adoptado en todo el país. Gaboris Williams, negro y que creció en Kenosha, dice que todavía tiene recuerdos vívidos de haber sido atosigado por la policía cuando era adolescente. Los intercambios fueron tan frecuentes, afirma, que comenzó a conocer los nombres de los oficiales que lo detuvieron y lo interrogaron. “Hay muchas cosas que suceden aquí, la discriminación racial, los policías que te atrapan sin razón”, dice. “Es ridículo”. Se fue de la ciudad a Illinois cuando tenía 17 años, cuenta, y viene de visita ocasionalmente, pero no por mucho tiempo. “Necesitan más formación y cámaras”, señala Ashley Kannin desde su porche una de estas noches. “No deberían sacar sus armas de inmediato. Usan el arma como resultado de intentar hacer un arresto rápido y no debería ser así”. Cuando se le pregunta si piensa que tales cambios se aplicarían ahora, Kannin y su amiga Rachel Porter, ambas blancas, dicen no tener esperanzas. Aunque las cosas se han calmado en Kenosha, los policías están nerviosos tras el caos de las marchas y el tiroteo de varios manifestantes, señala Porter, quien predice que el departamento, ahora bajo presión, se resistirá aún más a una reforma. “Probablemente va a ser peor”, concluye. Este reportaje forma parte del número 2289 de la edición impresa de Proceso, publicado el 13 de septiembre de 2020 y cuya versión digitalizada puedes adquirir aquí