Madre de niña víctima de abuso se ata a una silla en la CNDH en demanda de justicia

jueves, 3 de septiembre de 2020

CIUDAD DE MÉXICO  (apro).- Marcela Alemán, madre de una menor que, en 2017, fue víctima de abuso sexual en un colegio del estado de San Luis Potosí, permanece atada desde ayer en la tarde a una silla de la sala de juntas de la sede del Cetro Histórico de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), en demanda de justicia.

La mujer recurrió a esa medida extrema, luego de que un grupo de víctimas se reunió con la presidenta de la CNDH, María del Rosario Piedra Ibarra, para denunciar la indolencia de las autoridades estatales y federales para resolver su situación.

Este grupo de víctimas es el mismo que desde hace seis meses mantienen un plantón frente a las oficinas de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV).

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En un comunicado, la CNDH informó que las demandas de las víctimas competen a las autoridades locales y a la CEAV, pero aún así Piedra Ibarra ofreció interceder para apoyar sus causas.

Sin embargo, Marcela Alemán y otra mujer decidieron atarse a las sillas que ocuparon durante la reunión, cansadas de no encontrar eco a sus demandas.

Ante tal situación, autoridades de la CEAV acudieron al lugar para atender y revisar los casos y se acordó una reunión con el subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas Rodríguez, para agilizar en lo posible las gestiones, sobre todo en los casos de tres víctimas del estado de San Luis Potosí, que reclaman apoyo económico de la Comisión a Víctimas para trasladarse a vivir a la Ciudad de México.

“Se mantiene con todos ellos el seguimiento de sus asuntos, y frente a ellos, la CNDH les refrendó su compromiso de acompañarlos en su búsqueda de justicia, manteniéndola en el marco de sus facultades, hasta lograr la resolución de sus peticiones”, dijo la CNDH en su comunicado.

La hija de Marcela fue abusada sexualmente en la escuela a la edad de 4 años, actualmente la menor está a punto de cumplir ocho años, pero la madre aseguró que la niña todavía arrastra las secuelas de la agresión que sufrió.