Covid 19

El prófugo Caro Quintero manda corona a su ahijado "El Azulito", muerto por covid-19

“El Azulito” fue velado en una de las sucursales de la funeraria San Martín, en el fraccionamiento Montebello.
martes, 19 de enero de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (apro). – El narcotraficante Rafael Caro Quintero, uno de los más buscados por la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés) envió una corona fúnebre a su ahijado, Juan José Esparragoza Monzón, “El Azulito”.

El occiso era hijo del narcotraficante Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, y falleció el 17 de enero, a los 49 años de edad, víctima de covid-19, en la clínica Cemsi, en Culiacán, Sinaloa.

“El Azulito” fue velado en una de las sucursales de la funeraria San Martín, en el fraccionamiento Montebello, donde se ubicó una enorme corona fúnebre adornada con 500 flores. Una cinta con el mensaje “De tu padrino Rafael C.Q” escrito en letras doradas sobre un listón negro atravesaba el arreglo.

También recibió arreglos florales de los hermanos René y Alfonso Arzate García, jefes de plaza en Tijuana, Baja California; de Ismael Zambada García, “El Mayo”, líder del Cártel de Sinaloa, tras la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán, preso en Estados Unidos y condenado a cadena perpetua, por narcotráfico.

Los hermanos son buscados por la DEA, pero para el funeral enviaron arreglos de rosas rojas y blancas con sus sobrenombres “Aquiles” y la “Rana”.

¿Quién era el hijo de “El Azul?

Juan José Esparragoza Monzón, “El Azulito”, era el hijo “El Azul”, uno de los líderes más importantes del Cártel de Sinaloa.

Era considerado el operador financiero de la organización criminal y un personaje muy cercado a Caro Quintero, el líder criminal excarcelado en 2013, tras 28 años de estar prisionero y que se ha convertido en uno de los más buscados por la DEA, que pide recompensa por él de 20 millones de dólares.

El 23 de enero de 2017 cayó ante la Secretaría de Marina y la entonces Procuraduría General de la República (PGR), pero se fugó del penal de Aguaruto, en Culiacán, donde estuvo preso por 57 días, junto con otros narcotraficantes.

Se le había acusado de blanquear recursos para el Cártel de Sinaloa mediante propiedades y empresas instaladas en Baja California, Baja California Sur, Jalisco, Querétaro y Sinaloa.

En 2014 se informó que su padre, “El Azul” había fallecido de un infarto, en una clínica particular, pero las autoridades nunca confirmaron la muerte.

 

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