Violencia de género

ITAM se suma a la tendencia de las "red flags" y desata críticas

El 30 de septiembre, la institución académica compartió el nuevo protocolo para la atención de casos de violencia por causa de género. Hace un año, una versión de ese documento provocó controversia.
viernes, 1 de octubre de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (apro). – Al querer ser tendencia en redes sociales, el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) usó la expresión “Red Flags”, término que indica peligro o llamadas de atención ante una relación afectiva tóxica o disfuncional, y por este motivo fue criticado en redes sociales.

En la cuenta de Twitter, el ITAM escribió: “Si utiliza “en base a”: (y colocó 8 banderas rojas), y el colectivo feminista Marea Verde, le respondió: “Si calla agresiones dentro de sus instalaciones para no perder fama (y colocó 10 banderas rojas)".

Luego, la cuenta Asuntos Estudiantiles ITAM redactó en esa red social: “Que tus mascotas no se caigan bien (y 8 banderas rojas)”, junto a la fotografía de un perro mirando a un gato.

Las críticas se registraron el 30 de septiembre. Ese mismo día, el ITAM compartió el nuevo protocolo para la atención de casos de violencia por causa de género en la institución académica, vigente a partir de ese día.

Las denuncias en el ITAM

El 25 de septiembre del año pasado, una investigación hecha por Animal Político reveló el contenido del “Marco de Protocolo en contra del Acoso Sexual”, dentro del ITAM, en el que se establecía que “si una alumna o trabajadora presenta una queja por acoso o abuso sexual contra alguien dentro del ITAM debe firmar una carta donde se compromete a la confidencialidad, pero si incumple podrá ser expulsada o despedida”.

En el documento, cuya copia fue difundida por este portal noticioso, obligaba a las denunciantes “a guardar estricta confidencialidad de toda la información a la que tenga acceso o de la cual tenga conocimiento, de manera verbal o escrita, con motivo de la queja interpuesta dentro del Marco de Protocolo”.

La carta escrita en primera persona señaló: “Estoy consciente que, de incumplir las obligaciones aquí suscritas, incurriré en una falta de probidad y me haré acreedor o acreedora a una baja definitiva del ITAM, o bien a una rescisión de mi contrato o convenio de prestación de servicios profesionales”.

Además, quien firme deberá comprometerse a no divulgar, dar a conocer, compartir, revelar, transmitir, reproducir o copiar total o parcialmente esta información, por medio alguno, ya sea para la persona o para terceros.

Tampoco podrá utilizar, dar destino, guardar, conservar o modificar la información a beneficio propio ni usarla, aún sin revelarla, en beneficio de terceros hasta que termine la investigación porque, de lo contrario, el ITAM actuaría legalmente.

“De esta manera, me comprometo a sacar en paz al ITAM, así como a sus directivos, funcionarios, empleados y colaboradores, de cualquier procedimiento, instancia, denuncia, queja, querella, indemnización o sanción (cualquiera que sea el nombre o denominación legal que le corresponda) que llegare a instaurarse o imponerse en caso de incumplimiento a las obligaciones de confidencialidad, sigilo y no divulgación aquí asumidas”, agregó.

El ITAM, al igual que otras universidades públicas y privadas, ha sido exhibido por no atender las denuncias de acoso por parte de la comunidad estudiantil, que lo ha hecho mediante “tendederos” en las explanadas principales de cada campus universitario.

En su caso, se hizo en la llamada Plaza Roja, el cual fue retirado de manera inmediata, por lo cual, las alumnas señalaron a la institución de pretender silenciarlas.

La defensa del ITAM

Ante las denuncias anónimas contra profesores y trabajadores, el ITAM se defendió con el argumento de que éstas vulneraban los derechos de los implicados, por lo que las llamó a denunciar de manera formal.

Además, creó una Subdivisión de Género, Diversidad e Inclusión y actualizó su Protocolo Contra el Acoso Sexual, donde está estipulada la firma del acuerdo de confidencialidad.

“El nombre de la persona contra quien se realiza la queja no se revelará por parte del Instituto ni por ninguno de los miembros del comité institucional contra el acoso sexual o del comité investigador, incluyendo el caso de un dictamen desfavorable a esta persona y que resulte en la aplicación de consecuencias y sanciones”, añadió el Protocolo.

Según el “Reporte sobre Género, Diversidad, Inclusión y Acoso Sexual. Primavera 2020”, que presentó en esos días el ITAM, de 38 agresores denunciados entre enero y mayo pasado, solo uno fue dado de baja como sanción, a los demás únicamente se les llamó la atención para no repetir las conductas denunciadas y en cuatro casos se les instruyó a los agresores a pedir una “sincera y genuina disculpa” a las víctimas.

En otros cuatro casos se les amonestó, en tres más se les pidió buscar ayuda psicológica y en otros tres más se recomendó no recontratar al profesor denunciado.

Del total, 25 quejas fueron contra estudiantes, 12 contra profesores y una fue por una persona ajena al ITAM. Faltaban 11 quejas por procesar.

Pese a los datos, el ITAM insistió: “Es importante destacar que confidencialidad es solo con respecto al procedimiento y no afecta la libertad de expresión de las partes sobre su sentir y sus pensar”.

Entre las críticas recientes al ITAM, por el posteo de las banderas rojas, una usuaria comentó que todo el ITAM es una “Red Flag”.

 

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