José Revueltas

Exoneración sobre el 68 para José Revueltas, pide su familia

El evento se realizó en un salón frente al helipuerto del Complejo Cultural Los Pinos, que hasta la llegada del actual gobierno fue residencia de los presidentes de México, incluidos, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría, señalados como responsables de la represión y la matanza del 68.

CIUDAD DE MÉXICO (apro).-  Kayani Revueltas, hija de Olivia Revueltas y nieta del escritor José Revueltas --preso político en Lecumberri durante el movimiento estudiantil de 1968--, pidió que el autor de ‘El apando y Los muros de agua’ sea exonerado:

“Es una exigencia moral de estos tiempos que se le retiren esos deshonrosos cargos y que el Estado se desdiga públicamente (…). Aun para el Estado actual, esta situación no ha variado en lo más mínimo”. 

Para que la memoria de Jose Revueltas, “el hombre que se dio sin la intención de recibir, reciba en un plano superior lo que la injusticia que este sistema (…) le negó en 1968”.

El pronunciamiento se dio en el marco de la conmemoración del 53 aniversario del movimiento estudiantil de 1968, que el Complejo Cultural Los Pinos dedicó el fin de semana. Kayani Revueltas concurrió al evento vespertino debido a que su madre, la afamada pianista de jazz Olivia Revueltas, estuvo imposibilitada de asistir (por preparar un concierto) a la presentación del libro ‘Ellas. Las mujeres del 68’, de la escritora y periodista Susana Cato (Ediciones Proceso, en 2019).

Primero Kayani leyó unas palabras de su madre sobre el escritor, llamándolo “un ser humano extraordinario” que “antes de caminar por la vida hizo una declaración de principios, a los cuales siempre fue fiel hasta la muerte”.

Y se refirió al volumen como “sumamente importante, ya que es un libro de acervos, de testimonios que guardan mujeres guerreras, combatientes, incansables, y que rescata a tiempo el pensamiento de mujeres que ya no se encuentran con nosotros”.

Compartió el presídium con Ana Ignacia Rodríguez “La Nacha” y Patricia de los Ríos, dos de las protagonistas del libro. 

Recordó entonces Kayani una frase de su abuelo:

“José Revueltas tenía una frase que yo, Kayani, amo, es una frase que a mí me ha llevado a caminar por mundos muy oscuros y a intentar llevar el arte, la conciencia y la congruencia: ‘Todo acto de creación es un acto de amor’.”

Dio paso entonces a su compañero, el músico Gonzalo Delgado Coyac, quien inició citando la frase de Goethe inscrita como epitafio en la tumba del escritor: “Gris es toda teoría, verde es el árbol de oro de la vida”, para luego interpretar una pieza suya, “Canción de amor”, acompañado por intérpretes, todos ellos integrantes, junto con Kayani, del Frente Cultural Teocalli-Tepito, conformado ampliamente por varios colectivos. Y a nombre de ellos, hizo un pronunciamiento surgido en el seno de la familia Revueltas, tras leer “uno a uno los nueve cargos que Estado le achacó” para que cumpliera una sentencia de 16 años:

“En 1971 fue liberado bajo caución, nunca fue declarado inocente de los falsos cargos que le mantuvieron preso. Es decir, José Revueltas es para el Estado un delincuente que murió sin cumplir la condena impuesta. Aun para el Estado actual, esta situación no ha variado en lo más mínimo. El hombre bueno, el sincero padre, el hombre que se dio sin la intención de recibir, reciba, en un plano superior, lo que la injusticia de este sistema de esclavitud y miseria que aún existe y se fortalece cada día más en este país, y le negaron en 1968”.

Pidió entonces, alzando la voz: “Exoneración pública y total a José Revueltas. Justicia”. 

El evento se realizó en un salón frente al helipuerto del Complejo Cultural Los Pinos, que hasta la llegada del actual gobierno al poder fue residencia de los presidentes de México, incluidos, desde luego, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría, señalados como responsables de la represión y la matanza del 2 de octubre. 

Al finalizar la presentación, De los Ríos hizo un breve resumen del acto, en el que participó la cantautora michoacana de rock Úrsula Kemp, realizadora del documental ‘Levántate’, dedicado a los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, y autora del video del acto entregado a esta agencia.

Hija de la refugiada de la guerra civil española Eladia Lozano y del chileno Enrique de los Santos, De los Ríos tenía apenas 15 años cuando el movimiento del 68, y relata en el libro que participó desde su inicio.

Vía telefónica dijo a Apro que ella no fue a la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco la tarde del 2 de octubre y por lo tanto su experiencia y recuerdos son distintos a los de “La Nacha”:

“Ella, con justa razón porque estuvo en la cárcel, habló de la represión del 2 de octubre, dijo que fue un genocidio, yo pienso que no, creo que fue una matanza, eso sí, y habló del Comité del 68 y de que asistió a la marcha conmemorativa de ayer”.

Profesora de tiempo completo en la Universidad Iberoamericana, señaló, en cambio, que para ella el movimiento estudiantil fue también una fiesta:

“Yo fui a todas las manifestaciones grandes, a la de Antropología, al Zócalo, y hablé sobre la Marcha del Silencio que fue extraordinaria, fue una explosión de creatividad, de humor. Para mí el libro de Susana Cato es importantísimo porque no hay mucha información acerca de las mujeres. En documentales, películas, se puede ver que había miles de mujeres en la calle, por eso lo considero importante, aunque no es la historia total de la participación de las mujeres”.
    
En la presentación estuvo presente Cristina Barros Valero, hija del ingeniero Javier Barros Sierra, entonces rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien marchó con los estudiantes en protesta por la invasión del Ejército a Ciudad Universitaria.

Y tras mencionar a algunas de las mujeres que entrevistó Cato para su libro, recordó que las hermanas Candela fueron enviadas por su padre a Nueva York para alejarlas del movimiento estudiantil, pero ellas vinieron desde aquella ciudad estadunidense en un Volkswagen.

Reiteró finalmente no negar “para nada” lo ocurrido el 2 de octubre, “no soy una frívola, pero para mí fue una fiesta, algo maravilloso, porque si no, todo es nada más el drama, la represión y la tortura, y no se entiende bien lo que pasó, no se entiende lo que fue el movimiento estudiantil en la sociedad mexicana”.

“Ellas. Las mujeres del 68”, de 278 páginas, con prólogo de Elena Poniatowska y epílogo de Ismael Colmenares “Maylo”, reúne la experiencia de Judith Reyes, Elisa Ramírez, María Rojo, Rina Lazo, Eufrosina Rodríguez, Claudia Calderón, María García, Martha Arias, Margarita Castillejos, Beatriz y Arcelia Ramírez, Olivia Revueltas, Alcira Soust Scaffo, Cristina Barros, Mariángeles Comesaña, Herlinda Sánchez Laurel Zúñiga, Antonia “Toña” Candela y las dos presentadoras.


 

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