Medio Ambiente

Política gubernamental para proteger manglares y arrecifes es fallida: Oceana

En las últimas cuatro décadas la Península de Yucatán perdió 90 mil 534 hectáreas de manglares, según el informe 2020 del Sistema de Monitoreo de los Manglares de México, como es el caso de Los Petenes
miércoles, 1 de diciembre de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Las políticas ambientales para conservar las Áreas Naturales Protegidas (ANP) son fallidas en su misión de conservar manglares y arrecifes, reveló una evaluación realizada por Oceana.

A través de un análisis de 39 ANP marinas y costeras en el país, desde Baja California hasta Yucatán, la organización otorgó una calificación negativa en “programa de manejo, prohibición de actividades dañinas, evaluación y desempeño, mejora pesquera, suficiencia presupuestaria y gobernanza”, además de que las ANP se encuentran en el abandono ante la falta de una política ambiental de largo plazo, orientada a proteger los ecosistemas, expone Oceana, organización dedicada a la protección de los océanos en todo el mundo.

Entre las ANP evaluadas se encuentran Cabo Pulmo, el Arrecife Alacranes, el Delta del Río Colorado, los Arrecifes de Sian Ka’an, las Bahías de Huatulco, Los Petenes, las Islas Marías y el Sistema Arrecifal Veracruzano.

“Las leyes actuales no son suficientes para garantizar la protección de los hábitats, recuperar la abundancia de los océanos y proteger el patrimonio natural de México. Uno de los principales problemas es que los proyectos en los programas de manejo no tienen metas específicas, medibles, alcanzables ni temporalmente definidas”, criticó la organización ambientalista.

Además, los problemas de las ANP se han multiplicado debido al cambio climático, la acidificación de los océanos, la contaminación por plásticos, la explotación pesquera, el blanqueamiento de los corales y el aumento de zonas costeras muertas por contaminación de agroquímicos.

Entre las razones que explican el deterioro de manglares y arrecifes de coral en las ANP marinas se encuentran el cambio ilegal de uso de suelo, la sobrepesca, el turismo masivo, entre otros.

“No existen políticas públicas adecuadas para proteger los mares. Es necesario darle ‘dientes’ a la Comisión Nacional de Áreas Protegidas (Conanp) para defender el medio ambiente marino. Debe tener la autoridad para regular todas las actividades que tengan efectos sobre las áreas que administra, por ejemplo, la pesca”, expuso en conferencia de prensa Renata Terrazas, directora de Oceana México.

En 2021 el presupuesto total asignado a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) fue de 30 mil 348 millones 192 mil 340 pesos –un poco más del presupuesto para el programa Sembrando Vida ese mismo año (27 mil millones)–, de los cuales casi el 80% se destinó a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el restante entre las unidades administrativas a cargo de la secretaría ambiental (Proceso 2352).

La Conanp, órgano desconcentrado de la Semarnat, administra 182 ANP federales y se le asignó un presupuesto de 866 millones de pesos.

A pesar de que las ANP son la principal estrategia de conservación en el país, “el problema principal es el financiamiento inadecuado”, según Sandra Moguel, integrante de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA).

“Existe una atomización de las funciones, es inoperable salir al mar para hacer patrullajes, hay incumplimiento legal e insuficientes instrumentos de manejo”, dice Moguel, quien advierte de los riesgos por la pérdida de arrecifes de coral y pastos marinos.

La mitad de las ANP que tienen como objetivo proteger sistemas arrecifales se encuentran en una situación crítica, en un estado “regular”; sin embargo, reparable con estrategias de conservación.

En las últimas cuatro décadas la Península de Yucatán perdió 90 mil 534 hectáreas de manglares, según el informe 2020 del Sistema de Monitoreo de los Manglares de México, como es el caso de Los Petenes (Proceso 2348), que se encuentran “al borde de un nivel crítico”, según el análisis de Oceana.

“Las ANP están decretadas en el papel, pero no es suficiente. Existe una retórica más allá de un deseo de conservación”, explica Miguel Rivas, director de campaña de Hábitat en Oceana. Desde su perspectiva algunos de los problemas de las ANP son “la falta de líneas de base en los Programas de Manejo; no existen objetivos ligados a metas SMART (específico, medible, alcanzable, realista y temporal); no hay una estandarización en el uso de términos y unidades; además de que prevalece una desvinculación entre las ANP con territorio marino y costero”.

Entre las sugerencias del informe se encuentra replantear a la Conanp como órgano descentralizado “para darle autonomía en operación, presupuesto y recaudación de fondos”.

El año pasado, Oceana dio a conocer otra investigación que documentó violaciones al espacio marítimo mexicano y la pesca de embarcaciones extranjeras en distintas ANP. Barcos con banderas de Estados Unidos, China, Canadá, Venezuela y las Islas Vírgenes Británicas arrasaron con especies en casi la mitad de las áreas protegidas marinas entre enero de 2015 y octubre de 2020.

Según dicho estudio no es posible contabilizar con fiabilidad el número de peces en las redes de buques pesqueros y verificar que se cumpla la normativa, con el fin de evitar una sobrecarga en la explotación de los recursos marítimos.

 

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