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Rezago en el aprendizaje se agudizó en México por el cierre de las escuelas por la pandemia: Unicef

El organismo dijo que, si bien se han hecho esfuerzos para lograr la continuidad educativa en el país a través del programa “Aprende en casa”, aún persisten grandes retos para que todos los niños y adolescentes tengan acceso a la educación y no vean afectado su nivel de aprendizaje.
miércoles, 3 de marzo de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Antes de la pandemia, alrededor del 80% de los alumnos de primaria en México no alcanzaban los conocimientos mínimos esperados en comprensión de lectura y matemáticas, situación que tiene a empeorar con el cierre de escuelas, advirtió el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

El organismo dijo que, si bien se han hecho esfuerzos para lograr la continuidad educativa en el país a través del programa “Aprende en casa”, aún persisten grandes retos para que todos los niños y adolescentes tengan acceso a la educación y no vean afectado su nivel de aprendizaje.

Christian Skoog, representante de Unicef en México, explicó que los rezagos de aprendizaje se están viendo agudizados debido al cierre de las escuelas, especialmente entre los que no pueden acceder a la educación a distancia o de manera apropiada, como los que viven en comunidades indígenas de alta marginación o no cuentan con internet o computadora en casa.

De acuerdo con datos de Unicef, cerca del 60% de todos los niños y adolescentes que perdieron un año escolar completo en el mundo debido a los confinamientos por covid-19 vive en América Latina y el Caribe.

Un monitoreo realizado por el organismo en 200 países reveló que en México las escuelas han permanecido cerradas 180 días de marzo de 2020 a febrero de 2021, una cifra superior al promedio en América Latina y el Caribe (158 días) y el doble de la estimación global (95 días), lo que coloca al país en octavo lugar entre los países donde las escuelas han permanecido cerradas por mayor tiempo.

Unicef resaltó que cada día de cierre de escuelas durante una crisis acrecienta el riesgo de abandono escolar, algo que empeora cuando hay reducción de ingresos familiares, como está sucediendo durante la pandemia.

En julio de 2020, el 71% de los hogares mexicanos con niños y adolescentes sufrieron una reducción de ingresos según la ENCOVID-19 Infancia, lo que afectó su capacidad de cubrir costos asociados a la educación y otros gastos familiares, aumentando el riesgo de que los menores sean puestos a trabajar para apoyar la economía familiar.

El organismo destacó que el cierre de los espacios físicos para educación inicial y prescolar restringió las oportunidades de desarrollo de los pequeños; que el uso excesivo de pantallas y el confinamiento pueden generar insuficiente actividad física y sedentarismo, aumentando el riesgo de sobrepeso y obesidad, así como de sueño irregular y otras consecuencias para la salud física y mental como irritabilidad, ansiedad y falta de concentración.

También enlistó posibles impactos en la salud emocional de niños y adolescentes ya que las interacciones con amistades y compañeros de clase han cambiado drásticamente, lo cual ha afectado aspectos vinculados a la independencia y la socialización.

Unicef comentó que, en muchas partes del mundo, cuando ocurre una emergencia las escuelas son las últimas instituciones en cerrar sus puertas y las primeras en reabrirlas, pero en América Latina y el Caribe suele ocurrir lo contrario, por lo que hizo un llamado urgente para priorizar su reapertura en condiciones lo más seguros posible, resaltando la importancia de cubrir las necesidades de cada estudiante a través de servicios integrales que incluyan aprendizaje correctivo, salud y nutrición, al igual que medidas de protección y salud mental.

La organización recordó que elaboró un Marco para la Reapertura de Escuelas en conjunto con UNESCO, ACNUR, PMA y el Banco Mundial y que con la Secretaría de Educación Pública creó el programa Salud en tus Manos para informar y formar a los estudiantes de educación básica sobre prácticas de higiene y autocuidado y apoyar a escuelas a mitigar los riesgos de contagio.

“La reapertura escolar debe basarse en una evaluación local del riesgo de transmisión del virus en la comunidad y un análisis de beneficios y riesgos en materia de educación, salud pública, protección de la infancia y factores socioeconómicos vinculados”, señaló Skoog y llamó a abrir las escuelas lo más rápido posible -protegiendo la seguridad de alumnos y el personal- para garantizar el derecho a la educación de todo niño y adolescente.

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