Campeche

Carzabela, una franquicia especializada en viviendas defectuosas

De 2017 a la fecha han proliferado en por lo menos 10 entidades los proyectos inmobiliarios Carzabela, un anagrama que presuntamente remite al líder cetemista y exgobernador de Campeche Abelardo Carrillo Zavala. Y lo han hecho envueltos en la polémica, por lo menos en la ciudad de Campeche.
sábado, 15 de mayo de 2021

De 2017 a la fecha han proliferado en por lo menos 10 entidades los proyectos inmobiliarios Carzabela, un anagrama que presuntamente remite al líder cetemista y exgobernador de Campeche Abelardo Carrillo Zavala. Y lo han hecho envueltos en la polémica, por lo menos en la ciudad de Campeche, donde decenas de los inquilinos del fraccionamiento Carzabela Bicentenario se quejan de las fallas estructurales de sus viviendas, construidas con un fondo de más de 500 millones de pesos proveniente del Infonavit.

CAMPECHE, CAMP.- Padre de tres críos, Chon se creyó realizado cuando, hace menos de dos años, le entregaron la llave del apartamentito adquirido en preventa en el nuevo fraccionamiento Carzabela Bicentenario. Poco le duró la alegría a su familia, así como a los otros 71 casatenientes que pagarán en promedio 500 mil pesos por su propiedad. Llevan meses bajo el temor de que sus edificios colapsen por algún defecto estructural.

Los cimientos de los edificios de las mil 116 viviendas del proyecto inmobiliario de la empresa Sakbé en Carzabela Bicentenario, cada uno de los cuales tiene seis departamentos, están sobre un terreno fangoso e inundable.

La construcción se está haciendo con financiamiento de más de 500 millones de pesos que el Instituto del Fondo Nacional para la Vivienda de los Trabajadores (Infonavit) otorgó a la empresa a través de su programa piloto Crédito Integral Total (CIT), un esquema en que el desarrollador lo gana todo sin arriesgar nada… salvo la integridad de los moradores.

Rafael Lezama Minaya, quien en febrero pasado fue despedido abruptamente como delegado del Infonavit en la entidad porque frenó varios meses las obras y la venta de esos departamentos, por el peligro que entrañan para sus habitantes, asegura que, aunque oculto detrás de prestanombres, el verdadero dueño del negocio de Carzabela es el exgobernador Abelardo Carrillo Zavala, actual secretario general adjunto de la Confederación de Trabajadores de México (CTM).

“Car-Za-Bela… Carrillo Zavala Abelardo”, descifra Lezama.

Como cabeza de la Dirección Sectorial de los Trabajadores (DST), Carrillo formó parte durante una década del triunvirato que maneja el Infonavit, donde cobró emolumentos mensuales superiores a los 100 mil pesos. En 2018, dice Lezama, obtuvo 27.5 millones de pesos más por concepto de liquidación y finiquito.

El “modus operandi”

Bicentenario es sólo uno de los fraccionamientos de la franquicia Carzabela que brotaron en varias regiones del país con el auspicio del Infonavit.

El Consejo de Administración del Infonavit, en el que Carrillo tenía voz y voto como titular de la DST, aprobó ese esquema crediticio, el CIT, en su sesión ordinaria 782, celebrada el 26 de mayo de 2016, dos meses después de que David Penchyna Grub llegó a la dirección general de la institución.

La maniobra benefició a un selecto grupo de desarrolladores. Todos orbitan en torno al Consorcio Maruz o Desarrollo Inmobiliario DIMSA, que en ambos casos dirige el poblano Francisco Madrid Ruz, según consta en presentaciones empresariales que aparecen en sitios web.

Madrid Ruz, dicen los afectados de Carzabela Bicentenario, es quien se les ha presentado en el fraccionamiento, unas veces como dueño y otras sólo como director de la constructora Sakbé. Ellos le atribuyen a él un presunto parentesco con el también poblano Jesús Carlos Madrid Enríquez, el arquitecto y abogado que figura como director técnico de Soluciones de Inmuebles y Medios Express, Solimex, una de las empresas que el Infonavit contrató como entidad administradora de los recursos que fondea a las constructoras y certificadora del avance y calidad de las obras.

En una presentación elaborada en la plataforma Prezi, el Corporativo Marluz se presenta como “líder nacional en crédito integral” –precedente del CIT–, con “presencia en 19 estados” y servicios que “abarcan mucho más que sólo construcción”: “Formación de alianzas, promoción del desarrollo de viviendas, supervisión de proyectos”, que son “sólo un fragmento” de todas sus operaciones.

Resalta que no hace únicamente construcciones, sino “negocios rentables”, y entre sus relaciones de éxito cita al Infonavit, la Comisión Federal de Electricidad, la Comisión Nacional del Agua y la CTM, entre otros.

Ahí mismo presume que “Corporativo Maruz arranca en la cima desde un inicio”, ya que cuenta con aprobaciones crediticias del Infonavit, y habla de su ventaja: el instituto “financia el 100% de la obra depositándolo al inicio en la entidad administradora; el pago de la revisión del proyecto se efectúa con anticipo; contamos con el respaldo de una entidad financiera, Simex; derechohabiencia garantizada por representación sindical a nivel nacional”.

Revela: “Se elimina cualquier riesgo comercial, ya que el proyecto inicia cuando la vivienda está comercializada. Cuando los trabajadores tramitan su crédito (para su vivienda), el Infonavit autoriza el crédito (al desarrollador) y transfiere el monto (del financiamiento para la construcción) a la administradora”.

Y compara la forma en que otros desarrolladores operan: piden “préstamos al banco para construir todo el conjunto, elaboran pagarés para garantizar el pago del terreno después de construir, venden las casas después de construirlas y pagan al banco y al dueño. Si no venden, no pagan al banco y al dueño del terreno, generan intereses y aumenta la deuda”.

Con el CIT, que nació a propuesta de la DST, el Infonavit financia todo al desarrollador favorecido: la compra del terreno, los trámites y la obra.

El modus operandi: una organización sindical solicita a la DST un paquete de viviendas; la DST solicita a la organización sindical la designación por escrito de la desarrolladora para contactarla. La desarrolladora entrega a la DST la documentación requerida para emitir la carta de viabilidad. La DST solicita a la delegación del Infonavit en la entidad de que se trate la inspección física del terreno y emite la carta de viabilidad y la envía a la desarrolladora para que ésta presente la documentación requerida. La entidad administradora emite el dictamen de factibilidad.

Los ambiciosos proyectos

El 29 de enero de 2017, en su sesión 790, el Consejo de Administración del Infonavit aprobó financiar con el CIT el proyecto Carzabela Veracruz, que consta de 592 viviendas. En la sesión 792, del 29 de marzo de ese mismo año, lo autorizó a Carzabela Colima y Carzabela Aguascalientes, para 360 y 250 viviendas, respectivamente.

En la sesión 794, celebrada el 31 de mayo de 2017, aprobó los proyectos Paseos Carzabela Kanasín, en Yucatán; Carzabela Arboledas Perote, en Veracruz; y Carzabela Los Fresnos, en Zapopan, Jalisco, para edificar 208, 190 y 280 viviendas, respectivamente.

El proyecto más ambicioso hasta ese momento se aprobó el 26 de julio de 2017, en la sesión 796: Carzabela Bicentenario, en la capital de Campeche, consistente en mil 116 viviendas.

Para este proyecto, el 18 de julio de 2017 el secretario general de la Federación de Trabajadores del Estado de Campeche, Wilgen Benjamín Hernández Chérrez, alfil de Carrillo Zavala, envió al secretario general de la CTM, Carlos Aceves del Olmo, su solicitud para que “gestione el trámite para la aprobación del H. Consejo de Administración del Infonavit del proyecto Crédito Integral Total” para Bicentenario, a fin de que sus “compañeros trabajadores puedan acezar (sic) a una vivienda digna y decorosa”.

Ese mismo día, Carrillo Zavala, como director sectorial de los trabajadores, en el oficio (DST/068/2017) pidió a Omar Cedillo Vicencio, entonces secretario general y jurídico del Infonavit, incluir en el orden del día de la sesión 796 del Consejo de Administración la “consideración y aprobación, en su caso” de la petición que en el oficio CTM/INFONAVIT/043/2017 le envió la CTM para la construcción del fraccionamiento Bicentenario. Así fue.

En enero pasado Cedillo Vicencio fue vinculado a proceso acusado de delincuencia organizada por el caso Telra Realty.

En Campeche, entidad que Carrillo Zavala gobernó de 1985 a 1991 y a la que representó cuatro veces como diputado federal, el Consejo General del Infonavit, en su sesión 798, celebrada el 27 de septiembre de 2017, autorizó el CIT el proyecto de intervención al parque de la Unidad Habitacional Fidel Velázquez, un vecindario que el cetemista construyó durante su mandato, el cual se distinguió por la construcción masiva de vivienda popular.

De igual manera, en su sesión 799, del 25 de octubre de 2017, se aprobó la conversión de Crédito Integral al de CIT el proyecto Lomas de Kalá, en la ciudad de Campeche.

El 29 de noviembre de 2017, en la sesión 800, se autorizó el financiamiento a los proyectos El Cortijo Carzabela, en Guadalupe, Zacatecas; Carzabela La Florida, en Celaya, Guanajuato; y Carzabela Venecia, en San Luis Río Colorado, Sonora, para la construcción de 150, 97 y 99 viviendas, respectivamente.

La Florida y El Cortijo están a cargo de la empresa Desarrollo Inmobiliario Mar; Venecia, de SyJ Supervisión y Construcción; Real de Kalá, Lomas de Kalá y Paseos Carzabela Kanasín, de Quijano Desarrollo Inmobiliario y Supervisión; Carzabela Dos Caminos, Veracruz, de Maruz; y Carzabela Bicentenario, de Sakbé. Los proyectos son coordinados por Liliana Tlatoa y Edwin Nava.

No son todos. Sitios web relacionados con Maruz hacen referencia a otro desarrollo de la franquicia Carzabela: Carzabela Albatros, en La Paz, Baja California Sur. El proyecto, de la constructora CYFMA consta de mil 231 viviendas. Germinó en 2018.

Un negocio familiar

En el caso de Bicentenario, Lezama Minaya frenó la construcción y venta de los apartamentos porque no cumplen los estándares de calidad y seguridad convenidos con el Infonavit. Por ello, Sakbé sólo pudo entregar 72 y en consecuencia sólo se le habían ministrado 50 millones del CIT autorizado. Además, el exfuncionario promovió la suspensión de los pagos de los trabajadores estafados e inició el proceso para la reversión de sus créditos.

Argumenta que a menos de un año de que fueron entregadas, las viviendas ya presentaban daños estructurales confirmados en los dictámenes de las evaluaciones técnicas que él encargó a otra empresa, al margen de los que emite Solimex. Y culpa a Carrillo de forzar su despido.

El 1 de marzo, el director general del Infonavit, Carlos Martínez Velázquez, justificó la salida de Lezama Minaya con el argumento de que no cumplió las metas. En su reemplazo envió a Nayely Guadalupe Balam Chan como delegada interina. De inmediato se reanudaron las obras en Carzabela, así como las ventas de las viviendas. Y pese a las denuncias de los afectados ante la Procuraduría Federal del Consumidor y las protestas a las puertas del Infonavit, el proceso de reversión de los defraudados fue suspendido y se reactivaron sus ­descuentos.

En entrevista con la corresponsal, varios de los afectados, que abrieron sus casas para mostrar los daños, revelan que sus contratos los protocolizó el notario público 39, Gerardo Ramón Delgado Mendicuti, cuñado de Carrillo. Extrañamente, en unos aparece la constructora Sakbé como vendedora y en otros la constructora Galeana, que ignoran de dónde apareció. No han podido denunciar por la vía penal porque el abogado que contrataron también los estafó.

Aunque les llueven amenazas, aseguran que no claudicarán en su lucha por cancelar sus contratos. “Es injusto que el Infonavit quiera condenarnos a pagar por 30 años estas viviendas que no tienen ni dos años y ya se están desmoronando”.

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