Ramón López Velarde

AMLO reivindica la "dignidad revolucionaria" de Ramón López Velarde

En el centenario luctuoso de Ramón López Velarde, el presidente López Obrador destacó su integridad intelectual, personal y revolucionaria, al apoyar la causa por una patria democrática que encabezó Francisco I. Madero.
sábado, 19 de junio de 2021

JEREZ, Zac.– El presidente Andrés Manuel López Obrador destacó, en la conmemoración del centenario de la muerte del poeta Ramón López Velarde, su integridad intelectual, personal y revolucionaria, al haber apoyado la causa por una patria democrática que encabezó Francisco I. Madero, incluso colaborado con él en forma directa en la redacción del Plan de San Luis, además de que “nunca escribió un poema por encargo”, como sí lo hizo Salvador Díaz Mirón para ensalzar la figura de Porfirio Díaz.

López Obrador recordó que López Velarde fue un intelectual íntegro que participó activamente en la política al lado de los demócratas, al grado que, a principios de 1915, fue secretario de Educación en el gobierno revolucionario surgido de la “Convención de Aguascalientes”, director jurídico de la Secretaría de Gobernación y secretario particular de entonces secretario de Gobernación, su amigo Manuel Aguirre Berlanga.

“En su breve paso por el servicio público, Ramón López Velarde no alteró su estricta austeridad, vivió con humildad, fue libre siempre y consecuente sin congraciarse con Obregón ni con los asesinos de su primer jefe, Venustiano Carranza, que además tenían a Manuel Aguirre Berlanga en la cárcel, y escribió La Suave Patria, no un poema escrito por encargo, sino un poema íntimo dedicado a nuestra tierra, la de un País pobre y pueblo humilde", destacó el presidente.

López Obrador recordó que hoy, muchos en el mundo de las letras sostienen que no debe involucrarse a los quehaceres intelectual y artístico con la política, aunque quienes así piensan casi siempre son conservadores "que se refugian en la moderación del supuesto apartidismo y tratan de engañar afirmando que son independientes y apolíticos, cuando dicha postura es una forma fingida de tomar partido".

Obrador resaltó que, en los tiempos de López Velarde, como hoy, no todos los intelectuales actuaban como él, de manera consecuente, sino que la mayoría eran conservadores, casi todos los escritores y poetas eran porfiristas y algunos incluso colaboraron con el siniestro general golpista Victoriano Huerta.

“López Velarde es un grande no sólo por su poesía, sino porque en su corta vida pública se adhirió con convicción y fervor al movimiento democrático encabezado por Francisco I. Madero”.

López Obrador citó a Elena Garro para nombrar a la mayoría de poetas e intelectuales adheridos a Huerta a pesar de sus crímenes, tales como Miguel Othón de Mendizábal, Alejandro Quijano, José Castellón, Genaro Estrada, Francisco Castillo Nájera, Fernando Ramírez Aguilar, Jesús Flores Magón, Amado Nervo, Miguel Lerdo de Tejada, Ezequiel Padilla, Manuel Gamio y Enrique González Martínez, quienes "aplaudían los epítetos dirigidos a Huerta que se referían a él como venerable figura, héroe de abnegación, el estadista que simboliza el deber”.

El presidente se refirió como contraparte a la integridad de Ramón López Velarde al también poeta Salvador Díaz Mirón, de quien se refirió como “un caso patético, gran poeta y acomodaticio, su vida pública es hasta vergonzosa, al ser electo por segunda ocasión como diputado sólo subió una vez a la tribuna para justificar la permanencia de Porfirio Díaz en el poder por su naturaleza superior que lo reviste de esplendor”.

Por su entreguismo al porfiriato, López Obrador dijo que no sólo Díaz Mirón hizo el ridículo en su vida pública, sino que se fue degradando en lo literario, al grado de atreverse a hacer poemas por encargo a Porfirio Díaz y defendió a Victoriano Huerta "de manera repugnante" siendo director de El Imparcial para adular a Huerta "y su perfume de gloria".

En contraparte a Salvador Díaz Mirón, López Obrador refirió que López Velarde escribió en el Diario de Zacatecas opiniones a favor de la causa democrática y en pleno gobierno maderista, cuando el presidente era atacado por la prensa y los intelectuales porfiristas de manera elegante, López Velarde explicaba así la situación a un amigo católico:

“Me dice en su carta que la revolución sólo ha servido para cambiar de amos, medite cómo vivimos hoy y cómo vivíamos antes, no estaremos viviendo en una república de ángeles, pero estamos viviendo como hombres, y esta es la deuda que nunca le pagaremos a Madero”, citó López Obrador.

López Velarde, dijo el presidente, escribió La Suave Patria, este memorable poema con el mismo motivo que hoy nos reúne, recordar el primer siglo del México independiente, ahora el segundo siglo y lamentar en ese entonces el cuarto centenario de la caída de Tenochtitlán

“¡Viva Ramón López Velarde, viva Jerez, viva Zacatecas, que viva la poesía!", arengó Obrador.

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