Violencia de género

Claman por condena justa contra feminicida

Víctimas alertan sobre el caso de Jamir, quien espera sentencia tras declararse culpable por feminicidio en grado de tentativa al haber dado 27 puñaladas a su expareja. También está acusado de asesinar en Puebla a otra chica. Temen que a lo mucho esté 19 años en prisión. Este martes es la audiencia.
martes, 27 de julio de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Daliee recibió 27 puñaladas de su expareja Jamir “N” y estuvo meses en el hospital al borde de la muerte. Cuando salió del hospital no descansó hasta que su atacante fuera detenido.

Preso desde enero de este año, Jamir espera sentencia en el reclusorio Sur por feminicidio en grado de tentativa. Su condena por este delito podría ser la mínima, 11 años, porque se declaró culpable. Aunque también sumaría condenas de 6 años por violación y 2 por robo. Este martes 27 es la audiencia en la que se le dictará sentencia.

Jamir también es señalado como el presunto feminicida de su exnovia, María Fernanda Montes, de 14 años, en Puebla. La familia de María Fernanda lleva ocho años marchando y pidiendo justicia, acusando a Jamir de su feminicidio. A ella la apuñaló más de 50 veces. Este caso sigue impune. Su familia lo protegió, incluso ofreció dinero a la madre de María Fernanda.

Daliee dice que quiere contar su historia para denunciar que la justicia no vela por la seguridad de las mujeres en este país y que su atacante podría salir libre en 19 años, cuando tenga 44 años, incluso menos, si las autoridades determinan que en el penal tiene una buena conducta y reducen su condena. Ella teme que cuando salga de la cárcel él tome represalias. También tiene miedo por sus dos niñas, una de ellas es hija de Jamir.

María de la Luz Estrada, coordinadora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), dice en entrevista que Daliee puede apelar la sentencia porque se tienen que aplicar penas justas y no se puede permitir que un feminicida salga en 10 años o hasta menos, pues está documentado que cuando los victimarios salen de prisión "salen con coraje".

También Daliee busca reescribir su historia, pues cuando sufrió el intento de feminicidio un medio de comunicación distorsionó los hechos, publicó que el encargado del hotel del centro de la Ciudad de México, en el que sufrió el ataque, fue quien la encontró a las 11 de la noche con heridas de muerte, pero no fue así, hasta el día siguiente, ella, con lo que le quedaba de fuerza se impulsó hacia el teléfono de la habitación, se tiró a la cama y llamó al 911. Ella salvó su propia vida.

Daliee se separó de Jamir, a finales de 2019, meses antes del ataque. Él insistía en verla. La estuvo acosando en su trabajo, se aparecía sin avisar. Un día le llevó flores, pero ella ya no quería nada de él, le había pedido el divorcio. Él le preguntó que si estaba saliendo con alguien.

En diciembre de ese año, él le pidió que se vieran a las 10 de la noche para hablar de los términos en los que quedaría la pensión de su hija. Ella accedió, al fin parecía que iban a llegar a un acuerdo.

“Si me vas a pedir pensión te van a dar bien poquito, porque nada más me van a meter el 20 por ciento, mejor dime cuánto quieres y yo te doy el dinero a la semana”, recuerda que le dijo Jamir.

Cuando se vieron en el punto acordado, en Reforma, cerca del trabajo de Daliee, él le dijo que la quería acompañar a su casa caminando, a unos 15 minutos. En el camino, él le pidió que se fueran hacia una calle muy oscura.

“Yo seguía confiando en él. No esperaba que me acuchillaran”, dice Daliee.

En la calle no había gente. De pronto él la orilló hacia un hotel y le dijo: “métete”, ella no sabía qué estaba pasando. Él comenzó a insultarla y a amenazarla. Daliee vio que traía un cuchillo.

“Le digo, ‘cálmate, vamos a hablar.’ Caminamos hacia adentro. Yo pensé que podría llamar la atención de las personas de la recepción, pero no pasamos por ahí, nos fuimos directo a las escaleras”, narra la joven.

Él había planeado todo. Fotografías y videos del hotel muestran que Jamir pagó la habitación y dejó su identificación desde las cuatro de la tarde.

“Él ya sabía lo que iba a hacer, con alevosía y ventaja”, comenta Daliee.

“Cuento los pisos, dije ‘estoy en un cuarto piso’. Lo único que nunca alcancé a ver fue el número de la habitación. Pone la tarjeta y abre, y me empuja hacia adentro. Trato de calmarlo: ‘vamos a hablar’, ‘por favor, cálmate’, ‘espérate’. Pero él me da un golpe en la cara y yo caigo al piso”, cuenta.

Jamir le dio tres puñaladas y ella sintió el pecho caliente. A partir de ahí y las siguientes horas, Jamir siguió hiriendola. En total le dio 27 cuchillazos que le provocaron lesiones profundas, al hospital llegó con los pulmones colapsados, fractura de clavícula y el tórax desecho.

La última puñalada fue en la vena carotida, entonces la sangre comenzó a brotar, ella escupió sangre, cerró los ojos y él pensó que estaba muerta.

Antes de que Jamir saliera del cuarto de hotel le habría confesado otro crimen, según narra Daliee.

“Y sí Daliee, yo fui quien asesinó a María Fernanda Montes”, habría dicho Jamir antes de dejarla desangrándose en el cuarto.

Daliee dice que esas palabras quedaron resonando en su cabeza, pues por años, mientras fueron novios, la familia de Jamir le había contado que en Puebla querían inculparlo del asesinato de María Fernanda, pero ellos le aseguraron que era “inocente”. Ella les creyó, pues los cinco años que estuvieron juntos él nunca se mostró como una persona violenta. Cuando estaba luchando por su vida solo pensaba en que tenía que hacer justicia por ambas.

María Fernanda Montes Hernández fue hallada muerta el 29 de noviembre de 2013 cuando tenía 14 años, unas semanas después de haber terminado con Jamir, en la ciudad de Puebla, y tres días después de que él intentó llevársela a la fuerza afuera de la secundaria hasta que llegó una patrulla.

“Él le había dicho a mi hermana que si no se iba con él iba a matar a mi mamá. Entonces, ella se mete asustada a la escuela y se lo cuenta a su maestra”, recuerda Dulce Montes, hermana de María Fernanda.

Al día siguiente de ese incidente María Fernanda desapareció de su casa, mientras sus familiares habían salido a hacer un pago y unas compras. Cuando regresaron y notaron que no estaba, su familia comenzó a buscarla, pidió ayuda de las autoridades, pero les dijeron que tenían que esperar 72 horas. No activaron la Alerta Amber. María Fernanda fue asesinada y encontrada dos días después.

Desde entonces, la familia de María Fernanda exige justicia, la carpeta de investigación sigue abierta, pero las autoridades insisten en que no tienen suficientes pruebas para culpar a Jamir del feminicidio. Un testigo vio a Jamir asustado y con sangre, pero su testimonio no fue considerado en la investigación porque era menor de edad.

“Este tipo hizo una coartada, citó a unos vecinos de ahí del fraccionamiento y los invita a comer tacos, después de lo que hizo. Nosotros hasta dimos los nombres de estas personas porque incluso mi familia lo vio salir con ellos, pero él dijo que todo el tiempo había estado con ellos. Desafortunadamente los tipos dijeron que sí habían estado con él”, dice Dulce.

La familia de Jamir ofreció dinero a la familia de María Fernanda para hacerse cargo de los gastos funerarios.

“Su mamá y su abuela le dicen a mi mamá: yo corro con los gastos, pero ya, déjalo así. Para nosotros fue como decirnos, ‘sí fue mi hijo, pero ya, déjalos así”, dice Dulce.

María Fernanda le había contado a su familia que ya no quería ser novia de Jamir porque la celaba y le prohibía tener amigos y no quería que le hablara a sus compañeros de clase.

“Él forzosamente quería seguir con la relación que tenía con mi hermana”, dice Dulce, pero “cuando ella desaparece él no se asoma para nada, no fue a la casa ni a decirnos, ‘oigan les ayudo a buscarla’, ni por todo lo que él decía quererla”.

Ahora que Jamir está detenido la familia de Dulce espera que cumpla una condena justa por el caso de Daliee, pero considera que no es suficiente y tendría que recibir también un castigo por el feminicidio de su hermana.

Dulce acusa que en todos estos años las autoridades no han hecho su trabajo, pues en el caso de su hermana siempre que su mamá preguntaba cómo iban las investigaciones, le pedían información sobre el paradero de Jamir.

En el caso de Daliee fue ella quien, ante la inacción de la policía, logró atraparlo, incluso poniéndose nuevamente en riesgo.

Los policías le pusieron un chaleco antibalas y la llevaron a la cita que había acordado por Facebook con su agresor. Un año después del ataque, él la había buscado para pedirle perdón, como si no la hubiera intentado asesinar, le dijo que quería verla y también a su hija. Cuando llegó al encuentro los policías le pidieron que lo identificara tocándole la mano. Así fue como lograron atraparlo.

“De no ser por Daliee nunca lo hubieran atrapado”, dice Dulce.

 

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