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Antros, diplomacia y crimen organizado: los vínculos del cónsul honorario de Rusia en Acapulco

Antonio Rullan Dichter, dueño del Palladium que se nombra a sí mismo “el señor de la noche” en Acapulco, mantiene desde su cargo diplomático vínculos con el grupo criminal “Los Rusos”, una escisión de los Beltrán Leyva, de acuerdo con un informe de inteligencia que forma parte de los Sedena Leaks.
lunes, 14 de noviembre de 2022 · 13:37

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La coincidencia es evidente: el polémico empresario Antonio Rullan Dichter, dueño de hoteles, restaurantes y de la famosa discoteca Palladium en Acapulco, funge como cónsul honorario de Rusia en esa ciudad desde 2008, y a la vez estuvo vinculado con el grupo criminal conocido como “Los Rusos”, una escisión del cártel de los Beltrán Leyva.

En 2021, un informe de inteligencia militar de la 27ª Zona Militar, producto de operaciones de los Órganos de Búsqueda de Información (OBIs), señaló que al menos en 2019 y 2020, “Tony” Rullan tuvo como jefe de escoltas a José Manuel Salinas Cortez, “El Oso”, jefe de un grupo de la Policía Investigadora Ministerial estatal que sirve como “brazo armado” de “Los Rusos” y estuvo involucrado en el asesinato de una administradora del IMSS en 2020.

Según el informe, mientras Salinas dirigía la escolta de Rullan, mantenía “comunicación directa” con los principales líderes de Los Rusos; el reporte también señala que “se tiene conocimiento que se reunía en el interior de las propiedades del C. Rullan Dichter” con los jefes del grupo criminal, encabezado por Carlos Alberto Navarrete Soriano, “El Ruso” y Jesús Orlando Rodríguez Soriano, “El Gordo”, y está en conflicto armado con el llamado Cártel Independiente De Acapulco (CIDA).

“Derivado de la relación y vinculaciones delictivas del grupo de escoltas de seguridad del C. Rullan Dichter, de la cual alias ‘El Oso’ era el encargado, fue cesado de la comisión tras la detención de tres escoltas por participar en el homicidio de (nombre omitido), en la Col. Mozimba de esta Ciudad”, señala el informe, consultado por Proceso entre los millones de archivos hackeados a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) por el colectivo Guacamaya.

El asesinato al que el documento hace mención sucedió el 13 de abril de 2020, cuando la víctima, quien era administradora de la clínica 29 del IMSS, fue acribillada en su automóvil por un motivo desconocido. Hasta la fecha, el crimen no ha sido aclarado públicamente por las autoridades.

El año en que estaba siendo seguido por los militares, Rullan presumía con orgullo su estatus de cónsul honorario de Rusia, como lo hizo en abril de 2021, durante la entrega de un “reconocimiento” por parte de la entonces presidenta municipal de Acapulco por Morena, Adela Román Ocampo.

No era la primera vez que Rullan había tenido a policías coludidos con el crimen organizado como escoltas. En septiembre de 2015, agentes federales detuvieron a Jesús Eduardo Roldán Monroy, agente de la Policía Ministerial de Guerrero conocido como “La Sombra”, al que relacionaron con el grupo criminal “La Barredora”. Roldán era entonces jefe de un grupo de seis policías que servían como guardaespaldas de Rullan.

Rullan, quien se autonombra “el señor de la noche” de Acapulco, tiene un historial de más de 50 años en el mundo de la fiesta del puerto: empezó con el antro Tequila A Gogo, que posteriormente reconfiguró en el club exclusivo Le Jardin. Luego creó el Fantasy y el imponente antro Extravaganzza.

En los años 90, “Tony” Rullan constituyó tres empresas en Acapulco para construir y operar el hotel Palladium, con todo y su discoteca exclusiva. Dos de estas empresas, Apocalipsis del Pacífico, S.A. de C.V. e Inmobiliaria Paladio del Pacífico, S.A. de C.V., la creó en sociedad con el abogado Alonso Aguilar Zinser, quien hasta 2021 fue abogado del exgobernador de Tamaulipas, Francisco Javier Cabeza de Vaca, para defenderlo de los ataques legales iniciados por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

La discoteca Palladium ha tenido un papel destacado en el mundo nocturno de Acapulco, y no solo por las fiestas hasta la madrugada, sino también por las noches de tragos de algunos líderes criminales de la ciudad portuaria, como Edgar Valdez Villarreal, “La Barbie”, líder del cártel de los Beltrán Leyva en Acapulco.

Preguntada sobre Rullan, la Cancillería mexicana informó a Proceso que su nombramiento como cónsul honorario de Rusia en Acapulco sigue vigente hasta el próximo año. En el marco de este trabajo, Proceso y El País enviaron un cuestionario por escrito al empresario, indicándole un plazo de respuesta para el viernes 11. El cónsul no contestó.

Cónsules rufianes

La figura del cónsul honorario fue creada hace siglos, con el propósito de que ciudadanos residentes un país realicen labores diplomáticas y consulares en nombre de un país extranjero que no tenía los recursos para abrir una representación diplomática formal.

Sin embargo, algunos gobiernos y funcionarios han aprovechado las ventajas del cargo para encubrir operaciones delincuenciales.

Gracias a la Convención de Viena de 1963, los cónsules honorarios gozan de algunas protecciones similares a las de los diplomáticos profesionales: las maletas, cajas y contenedores que reciben o envían no pueden ser revisados; tienen pasaportes especiales y placas diplomáticas; sus comunicaciones no pueden ser monitoreadas y tienen inmunidad en las tareas vinculadas con sus funciones diplomáticas.

Estas ventajas se pueden convertir en herramientas facilitadoras de delitos y de impunidad. La investigación periodística “Diplomacia en la sombra”, coordinada por ProPublica y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) –a la que participaron Proceso y 60 medios internacionales-- encontró que al menos 500 cónsules honorarios actuales y retirados han sido señalados o acusados de irregularidades, ya sean delitos sexuales, narcotráfico, tráfico de armas, lavado de dinero, asesinatos o defraudación, o por apoyar regímenes autoritarios y organizaciones terroristas.

Entre los casos detectados en la investigación internacional, destacan el de un cónsul honorario de Italia en Egipto que intentó aprovechar su cargo para sacar 21 mil piezas arqueológicas del país, de cónsules honorarios que crearon redes para financiar la organización islámica Hezbolá, o de gobiernos que “facilitaron” contratos de armas con ofertas de cargos consulares a sus clientes.

En Albania, México tuvo durante varios años un cónsul honorario quien era, a la par, dueño de medios de comunicación y traficante de drogas, a quien las autoridades embargaron departamentos, tierras, carros de lujo, canales de televisión y acciones en agosto de 2020.

El hombre, llamado Ylli Ndroqi, había construido su fortuna sobre el tráfico de drogas, delito por el cual fue detenido en Turquía en 1998, con 35.5 kilos de heroína, y en Italia en 2015. Según el Proyecto de Investigación sobre Crimen Organizado y Corrupción (OCCRP), Ndroqi es un hombre “muy conocido” en Albania, pues solía organizar fiestas a las que acudía la élite política y económica del país, incluyendo el presidente Ilir Meta.

México también tuvo un polémico cónsul honorario en Israel: Shmuel Avishay Neriya, un empresario israelí que el expresidente Enrique Peña Nieto nombró cónsul honorario de México en la ciudad de Haifa, en 2014. Avishay fue socio del intermediario Uri Emmanuel Ansbacher, quien vendió el spyware Pegasus al gobierno de Peña Nieto.

A finales de 2020, Proceso reportó, en el marco de la investigación internacional Cartel Project, que Avishay ayudó a Tomás Zerón de Lucio –el extitular de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) – a esconderse de la justicia mexicana en Israel, en plena pandemia de covid-19. Avishay ya no apareció en una lista de 176 cónsules honorarios que la Cancillería envió a Proceso en respuesta a una solicitud de información por transparencia.

La investigación internacional destacó el caso del ciudadano indonesio Sit Taing Aung, quien funge como cónsul honorario de México en Myanmar desde 2010 y fue boletinado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en marzo pasado, que lo acusó de usar sus empresas como fachadas para triangular contratos de armas y abastecer de armamento a la junta militar de Burma, con la que tiene “vínculos cercanos”.

El influyente empresario Saeb Al-Nahhas fue cónsul honorario de México y de Kazajstán en Siria, país donde goza de relaciones cercanas con el presidente, Bashar al-Asad. De acuerdo con la organización Pro-Justice, Al-Nahhas proveyó recursos financieros y logísticos al régimen para reprimir las protestas de 2011, pues albergó a milicianos de terceros países en sus hoteles, convirtió una granja en campo de entrenamiento para militares y sus asesores extranjeros, y hasta habría ayudado el gobierno en el desarrollo de su programa de armas químicas.

En el historial de cónsules honorarios polémicos figura también Héctor Bringas Aguiar, otrora cónsul de México en Córdoba, Argentina, quien fue condenado en 2012 por abuso sexual contra un menor de 14 años.

En México, la investigación internacional detectó los casos de Sergio Alejandro López Rivera y Andrea Giuseppe Sabbia, quienes fueron respectivamente cónsules honorarios de Chile en Guadalajara y de Italia en Playa del Carmen.

A la par de su cargo consular, el primero era titular de la Notaría Pública 64, desde el cual falsificaba documentos y de defraudar a varios clientes con escrituras de préstamos bancarios apócrifos. Su patente como notario público fue suspendida en 2019. El segundo, dueño del “Hotel Tortuga” en Playa del Carmen, fue cónsul honorario de Italia hasta 2012. Agentes de la fiscalía estatal lo detuvieron en junio de 2021 por presunto fraude procesal, en un caso de disputa con su hermano por el hotel.

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