Matrimonios gay "llevarán a la ruina" a la sociedad: Iglesia

miércoles, 30 de diciembre de 2009

GUADALAJARA, Jal., 30 de diciembre (apro).- La Arquidiócesis de Guadalajara censuró hoy la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en el Distrito Federal y dijo que este tipo de “uniones antinaturales, inevitablemente llevará a la ruina a la sociedad”.

         En el editorial del periódico católico El Semanario, que empezará a circular el próximo domingo, la Arquidiócesis, que encabeza el cardenal Juan Sandoval Iñiguez, sostiene que la polémica reforma surge “de un afán protagónico disfrazado de tolerancia de los diputados” del PRD y PT en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), a los que acusó de “sufrir conflictos internos de carácter personal”.

           Y añade:

          “Para algunos jóvenes que no logran su identificación propia, la propuesta de unir legalmente a dos personas del mismo sexo les puede resultar atractiva, sobre todo cuando este tipo de sugerencias viene apoyada por un aparato absorbente de mercadotecnia, que también apela a la tolerancia, pasando por encima del más elemental sentido común, haciéndole el juego al claro propósito de muchos organismos internacionales, entre los que destacan  los que dependen de la ONU, que esperan que la población mundial no siga creciendo y que sus mismos habitantes se gocen en autodestrucción a través de supuestas posturas vanguardistas, que hace más atractivo vivir con un consorte con el mismo cuerpo”.

          Titulado “Sexo cóncavo con cóncavo”, el editorial cuestiona, además, asuntos de la vida privada de las parejas homosexuales y plantea: “Su mismo físico los delata. ¿Por dónde se unen? ¿Dónde quedó lo cóncavo y lo convexo?”.

          Y aunque el editorial señala que los homosexuales “deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza”, afirma que este tipo de “uniones antinaturales, inevitablemente llevará a la sociedad a la ruina, lo cual nos preocupa hondamente. Habla de ruina moral, pero también de la ruina del ser humano en sí”.

          Según la Arquidiócesis la unión homosexual “atenta contra la felicidad integral. Y si le queremos añadir el aspecto moral, que para los creyentes es fundamental, los homosexuales, como todos nosotros, estamos llamados a vivir la castidad, de acuerdo a nuestra condición de vida como solteros o casados”.

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