Covarrubias se va a declarar demente, alerta su esposa

jueves, 10 de junio de 2010

MÉXICO, D.F., 10 de junio (apro).- Irma Merino, la madre de los dos pequeños que fueron asesinados por Javier Covarrubias, alertó hoy a las autoridades capitalinas que su pareja buscará evitar el juicio en su contra por el doble homicidio declarándose afectado de sus facultades mentales.

De acuerdo con Merino, el padre de Isis Liliana y Darién Isaí –quien confesó que el pasado 18 de mayo había asfixiado a los menores en el parque Tepeyac, debido a que no podía mantenerlos– se va a hacer pasar por loco, va a seguir mintiendo, “por eso espero que lo juzguen como una persona cabal. Él dio la justificación del dinero, pero ganaba 280 pesos diarios, díganme si eso es carencia”, agregó.

La madre de los dos pequeños recordó que el último día que vio a Covarrubias fue “en el cerro”, donde acudió para reconocer uno de los cuerpos.

“Le pregunte que dónde estaba (el cuerpo) y me dijo que no sabía, pero si lo tuviera (a Covarrubias) otra vez enfrente, golpearlo sería poco, no sé como tuvo corazón para lastimar a mis hijos”, expresó Merino, luego de que Isis Liliana y Darien Isai fueron sepultados esta tarde en el panteón San Isidro, en Azcapotzalco.

Según Irma, su esposo había planeado días antes la muerte de sus dos hijos, y explicó que Javier no pensaba confesar ni entregarse, pero se vio descubierto cuando un testigo declaró que lo acompañó a comprar las bolsas con las que envolvería los cuerpos sin vida de los pequeños.

“No me explico que una persona que diga que quiere a sus hijos esté diciendo tantas mentiras. A mí y a la justicia nos dijo que se los habían quitado; nos mintió a todos. Me dijo que se los habían quitado, que se los había regalado a una señora, muchas mentiras”.

La mujer dijo que cuando le avisaron que encontraron un cuerpo, tenía la esperanza de que aún estuviera vivo.

“Anteayer me dijeron que tenía que identificar un cadáver y por las ropas reconocí a mi niño; ayer, igual comentaron que trajeron a la niña y dijeron que sí era la niña porque no tenía tantos días de descomposición y se le veía perfectamente la carita.

“No hay duda, fue mi esposo porque él conoce el cerro, porque él compró las bolsas, porque él ya lo estaba planeando hace dos días; son muchas cosas que lo hacen responsable desde el hecho de que él los haya sacado. Lo que hizo no tiene perdón”, dijo.

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