Ebrard en aprietos por monumentos de Azerbaiyán

viernes, 23 de noviembre de 2012
MÉXICO, D.F. (apro)-. Antes de entregar el cargo a su sucesor, Miguel Ángel Mancera, el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, deberá resolver el entuerto que provocó con los monumentos financiados por el gobierno de Azerbaiyán. Ebrard tendrá que decidir entre cumplir la voluntad de la ciudadanía que acordó la reubicación de la estatua del fallecido presidente de Azerbaiyán, Heydar Aliyev, o defender las relaciones diplomáticas de México con el país euroasiático. La mañana de este viernes, la Comisión de Análisis para la Plaza Tlaxcoaque y el Parque de la Amistad recomendó a la administración capitalina retirar la estatua de Aliyev, colocada en la calle de Gandhi y Paseo de la Reforma, frente al Museo de Arte Moderno. La estatua es de bronce y tiene grabado con letras de oro el nombre de Heydar Aliyev. Por separado, el embajador de Azerbaiyán en México, Ilgar Mukhtárov, dijo que esperará a saber la decisión que tomará Ebrard al respecto y expresó su disposición a negociar. En conferencia de prensa, la comisión para la Plaza Tlaxcoaque y el Parque de la Amistad, que se regeneraron con la inversión del gobierno de Azerbayán, emitió su recomendación al GDF en la que concluyó que no se tomó en cuenta la opinión de la ciudadanía. Gerardo Estrada, Gabriel Guerra Castellanos y Guillermo Osorno señalaron que tampoco se tomaron en cuenta una serie de antecedentes históricos para instalar la estatua en el Parque de la Amistad México Azerbaiyán ni para llamar "genocidio" a la masacre de civiles ocurrida en Joydalí en los años noventa. "No se realizó proceso alguno de consulta ciudadana ni se consideraron antecedentes históricos, políticos y sociales de un lugar de tan triste memoria para muchas familias mexicanas”, señala la recomendación. Y pone en evidencia al GDF que, en su afán de recuperar espacios públicos, omitió tomar en cuenta los antecedentes históricos y propició un diferendo con Azerbayán. "Reconocemos que, en el afán de recuperar espacios públicos, el gobierno del Distrito Federal propició que la Ciudad de México se convirtiera en arena pública de un diferendo entre dos países", puntualiza el documento. No obstante, la recomendación concreta de la comisión es que la estatua de Aliyev sea colocada en otra parte y que se mantenga el nombre de "Parque de la Amistad México-Azerbaiyán". Recuerda que la administración local prometió a la Embajada de Azerbaiyán la posibilidad de instalar una Casa de la Cultura dedicada a difundir la historia, costumbres y logros culturales y artísticos de ese país por lo que "monumentos como el de referencia tendrían mejor cabida en un espacio de esa naturaleza". Respecto del monumento y placa colocada en la Plaza Tlaxcoaque, sugirieron cambiar la redacción sobre los hechos en Joydalí de "genocidio" a "masacre" para referirse al episodio donde un pueblo de civiles fue asesinado por soldados armenios la madrugada del 26 de febrero de 1992. "No tenemos objeción a que se recuerde a las víctimas, pero sí que se use de manera incorrecta el término genocidio", puntualizaron. Además, consideraron que debido a que en ese lugar, tras los terremotos de 1985, fueron encontrados cuerpos con signos de tortura, “el espacio debería dedicarse a la memoria de las víctimas de la desaparición forzada, la tortura y la ejecución extrajudicial". Finalmente, dada la experiencia en este caso, la comisión recomendó al GDF que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) instaure un cuerpo colegiado que revise la gestión del espacio público respecto de nomenclaturas y monumentos. "Las conmemoraciones marcan la memoria compartida de nuestras calles, el paisaje y la infraestructura urbana y sus habitantes. Evaluar, discutir y consultar lo que es conmemorado públicamente es una manera de reconocer que a nuestra ciudad y sus ciudadanos nos importa la memoria", concluyeron. Gabriel Guerra confió en que la recomendación no lastime las relaciones con Azerbaiyán. "Nuestro quehacer fue marcado pensando en lo mejor para la Ciudad, lo nuestro no tiene que ver con cuestiones diplomáticas internacionales, ni de juicios históricos”, aclaró. Ebrard Casaubón también deberá tomar en consideración la opinión del embajador de Azerbaiyán en México, quien ofreció discutir con el GDF las recomendaciones emitidas por la comisión especial. En conferencia de prensa, ofrecida por la tarde, Ilgar Mukhtarov expresó su desacuerdo con algunas de las sugerencias, como el traslado de la estatua a otro lugar. A lo que sí accedió fue a cambiar el término “genocidio” por “masacre” en la placa de Plaza Tlaxcoaque. El diplomático evitó preguntas de la prensa y se limitó a leer un comunicado, en el qué admite la posibilidad de hacer alusión en la plaza a las víctimas de tortura encontradas luego del terremoto de 1985, cuando existía en ese sitio la antigua Dirección General de Investigaciones Políticas. "Estoy de acuerdo con ellos en que las desafortunadas víctimas de cualquier tipo de violencia y la agresión son dignos de recuerdo y respeto, por lo tanto, en conmemoración de las víctimas descubiertas en Plaza Tlaxcoaque después del terremoto de 1985, voy a discutir con las autoridades cómo hacer correctamente una referencia a un tema tan importante en los límites de la plaza", señaló. La postura del embajador de Azervaiyán, fue más flexible que la mostrada en una entrevista con el diario La Razón, en la que había advertido que si el GDF decide remover el monumento de Aliyev romperían relaciones diplomáticas y suspenderían inversión por cuatro mil millones de dólares. “Para mi es muy importante la decisión del Jefe de Gobierno, porque de sus decisiones dependen las relaciones entre Azerbaiyán y México y no la relación entre la embajada y la jefatura de Gobierno, sino la relación de México y Azerbaiyán como países” dijo al diario. El diplomático defendió la colocación de la estatua de su fundador a quien comparó con Benito Juárez y Miguel Hidalgo. “Pónganse en nuestro lugar, ustedes invierten 10 millones de dólares, para crear un proyecto en Azerbaiyán un monumento a Benito Juárez o Miguel Hidalgo y nosotros trabajamos en conjunto con ustedes, ya que ustedes dan el dinero para que sea posible y se inaugura. Después decidimos que Benito Juárez o Miguel Hidalgo fue un dictador y lo quitamos. ¿Qué sentirían ustedes como mexicanos?", cuestionó. Mukhtárov, advirtió que si la decisión final del GDF es remover la estatua, afectaría a todo el país por la suspensión de inversiones de cuatro mil millones de dólares que se encuentran "en los sectores energético, de biotecnología, infraestructura y desarrollo humano". La tarde de este jueves, en la rueda de prensa Mukhtarov confió en llegar a una solución amistosa. "Creo que la mediación y la negociación amistosa serán la mejor manera de llegar a una decisión y esperamos el futuro inmediato para discutir estas recomendaciones con las autoridades", expresó el diplomático. Consultado al respecto, el jefe de Gobierno Marcelo Ebrard, indicó que no descarta la posibilidad de remover la estatua del líder de Azerbaiyán, aunque aclaró que primero revisará la propuesta de la comisión especial. “Invité a una comisión para que nos diera una propuesta de solución y no tendría sentido decir que no se tomará en cuenta”, apuntó. Hizo énfasis en que el asunto no es de carácter diplomático sino de espacio público por lo que confió en que la decisión que se tome sobre el particular no genere fuga de capital como lo advirtió el embajador del país eurasiático. Ebrard dijo que revisarán con detalle la recomendación en los próximos días y dará una respuesta puntual al asunto que –aseguró— no empaña el término de su gestión. "Lo que la empañaría es que el gobierno no escuche nada", finalizó.

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