Recomienda Cárdenas retirar estatua de presidente de Azerbaiyán

jueves, 10 de enero de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, nombrado Coordinador de Asuntos Internacionales del Gobierno del Distrito Federal (GDF), consideró que la estatua del presidente de Azerbaiyán, Heydar Aliyev, “no honra” a la Ciudad de México, y recomendó retirarla del Bosque de Chapultepec. "Me parece que ni la ciudad debe honrar a quien está calificado como un dictador ni su presencia en un monumento honra a la ciudad", dijo el exjefe de Gobierno. Entrevistado al término de un homenaje del líder socialista a Arnoldo Martínez Verdugo en Tlalpan, Cárdenas respaldó la resolución del Consejo Rector del Bosque de Chapultepec nombrado por el exjefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, que días antes del término del gobierno anterior, recomendó la reubicación de la estatua que se encuentra en el Jardín de la Amistad México-Azerbaiyán. Sin embargo, aclaró que la decisión del destino del monumento deberá tomarla el actual jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera. "Mi punto de vista es que esta estatua no honra a la ciudad. El Consejo Rector del Bosque de Chapultepec ve la necesidad de que el monumento del señor Aliyev sea reubicado, removido del sitio donde se encuentra", insistió. Cárdenas Solórzano descartó un posible conflicto diplomático con el gobierno de Azerbaiyán; y destacó que, en todo caso, es bueno que se conozcan todos los puntos de vista al respecto. La colocación de la estatua de Heydar Aliyev, quien gobernó Azerbaiyán por 30 años, fue producto de un convenio firmado entre el gobierno local y el de Azerbaiyán, que invirtió 65 millones de pesos para la rehabilitación del jardín De la Amistad México-Azerbaiyán y la rehabilitación de la Plaza Tlaxcoaque, en el Centro Histórico. En este último sitio, fue colocado un monumento para conmemorar lo que Azerbaiyán llama el “genocidio de Jodyali”, ocurrido en 1992, y una placa en la que la Arquidiócesis de México agradece a la embajada de Azerbaiyán la donación de tres campanas para el templo de la Inmaculada Concepción de Tlaxcoaque. La estatua y la placa causaron inconformidad entre vecinos y expertos quienes afirmaron que Aliyev fue un dictador, violador de derechos humanos que gobernó con “puño de hierro”.

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