Llama CDHDF a consumidores de drogas a "salir del clóset" y derribar mitos

jueves, 17 de enero de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Los resultados de la Primer encuesta de usuarios de drogas ilegales y derechos humanos en la Ciudad de México presentados hoy por la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) rompieron el mito de que los consumidores son personas “sin oficio ni beneficio”. De acuerdo con el estudio realizado por el Colectivo por una Política Integral Hacia las Drogas (Cupidh) entre 429 consumidores, nueve de cada 10 consumidores tiene trabajo y el 54% tiene grado de licenciatura, 28% cuenta con estudios de bachillerato y más del 10% de secundaria. El 91.5% son del Distrito Federal y el resto del Estado de México. Del total, la mayoría dijo haber comenzado a consumir mariguana a los 16 años, seguidos por los que dijeron haber iniciado con inhalables a las 14. En ambos casos, los encuestados refirieron haber consumido alcohol con antelación. Otro dato que arrojó la encuesta es que el 20% inició el consumo de drogas en su casa y más del 16% en la escuela; 33% se abastece de drogas en “tienditas”, 17% las solicita vía telefónica, 11% con amigos y el 29% por otros medios. Entre las 350 presuntas que respondieron los encuestados, hubo una referente a la discriminación que padecen: el 37% dijo sentirse discriminado por la sociedad en general, 21% por las autoridades y 11% por familiares. Con estos resultados el presidente de la CDHDH, Luis González Placencia, llamó a los consumidores a “salir del closet”, organizarse en colectivos y contribuir a derribar los mitos en torno al consumo de drogas para que esta práctica deje de ser ilícita, inmoral, anormal o producto de una subcultura. El ombudsman local sostuvo que una de las tareas de un Estado Democrático de Derechos debe ser la de procurar el respeto de todos los estilos de vida, independientemente del consumo de drogas, de alcohol o de otras sustancias susceptibles de generar adicción. Consideró que una aproximación más punitiva hacia el tema de las drogas no solamente no resuelve el problema, sino que los problematiza mucho más. Con base en los resultados de la encuesta, afirmó que la gran mayoría de consumidores de drogas están empleados, “siendo útiles y funcionales” a la sociedad. “Son personas que tienen patrones de consumo que no han, de ninguna manera, tenido un impacto en su vida productiva. Creo que estos son datos importantes para tratar de plantear una política pública distinta a la que hemos tenido hasta ahora”, consideró. Llamó a los consumidores a “salir del clóset” y organizarse en colectivos para luchar por sus derechos como lo han hecho otros movimientos como el de las mujeres y el lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero e intersex (LGBTTI). “Hemos obligado a los consumidores, a las consumidoras a mantenerse en la clandestinidad, y con eso no damos la oportunidad de que ellos puedan decirnos cuáles son las problemáticas que enfrentan, por ejemplo en términos de la calidad de sustancias que consumen; de los precios de las mismas sustancias; de los costos asociados, por ejemplo la posibilidad de que queden implicados en las redes del narcomenudeo. “Me parece que en la medida en la que los consumidores vayan haciendo valer su propia causa va a ser posible abatir los problemas y las violaciones de derechos que sufren”, dijo en entrevista posterior a la presentación. Respecto de si la sociedad está preparada para aceptar la legalización del consumo de drogas, dijo: “Creo que la gente nunca está lo suficientemente preparada para debates de esa naturaleza” pero como van ocurriendo y en la medida que se van planteando la sociedad empieza a ser más tolerante. Puso como ejemplo los matrimonios entre personas del mismo sexo que son legales en el DF. González Placencia insistió en la necesidad de analizar el efecto de la discriminación y la estigmatización que orilla al consumo clandestino en el mercado ilícito de drogas y trabajar para que su consumo sea aceptado como un comportamiento que “existe y ha existido históricamente en la vida de las personas”. Añadió que en la medida en que se visibilice este fenómeno se podrán exigir mejores sustancias, menos contaminadas o degradadas, a mejores precios así como disminuir efectos secundarios y nocivos. Por su parte, el representante en México de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Antonio Mazzitelli, señaló que se debe replantear el desempeño de las instituciones a través de una prevención integral del consumo de drogas. También fortalecer las redes de asistencia, “considerando la constante evolución de las drogas y las modalidades de su distribución”, y romper con el círculo de estigmatización de los consumidores, a través de las Cortes de Drogas como alternativas del circuito penal. Además, sostuvo que para las Naciones Unidas el usuario de drogas “es un enfermo que necesita tratamiento y rehabilitación, no penas”.

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