Ni autoridades ni paristas ceden en conflicto del CCH

martes, 19 de febrero de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Las autoridades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fueron claras respecto al conflicto con los estudiantes que mantienen tomada la Dirección General del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH): el diálogo no se reanudará hasta que los jóvenes entreguen las instalaciones. En un comunicado entregado a los jóvenes en punto de las 9:00 horas, las autoridades emplazaron la entrega del inmueble para las doce del día para sentarse a la mesa de negociaciones que los paristas habían propuesto establecer a las tres de la tarde. La propuesta fue rechazada: “Las instalaciones se entregarán únicamente haciendo una serie de mesas de diálogo que permitan resolver los puntos pendientes del pliego petitorio, haciendo hincapié en las injustas expulsiones y ejecuciones judiciales contra compañeros y en sancionar al abuso de autoridad”, contestó Hugo Arratia, uno de los jóvenes expulsados por los actos violentos en el plantel del CCH Naucalpan. En el duelo que no termina entre ambas partes, la directora general del CCH, Lucía Laura Muñoz Corona, envió otro comunicado reiterando su “disposición” para reiniciar las negociaciones al mediodía de mañana, en la Sala del consejo Técnico del Colegio, respetando el pliego petitorio de los alumnos siempre y cuando liberaran las instalaciones. Por momentos, entre las autoridades corría el rumor que los jóvenes liberarían el edificio. Sin embargo, la contraparte replicó redoblando la apuesta y pidió la renuncia de la directora: “Nuestras peticiones son claras, justas y con un poco de voluntad política la directora general, Lucía Laura Muñoz, podría resolver el conflicto ahora mismo. Si esta funcionaria no tiene la autoridad o la voluntad de resolver nuestras demandas, pues que renuncie a su cargo”, leyó una joven que se identificó como Daniela. En distintas mantas, que cubren la Dirección General del CCH, en Ciudad Universitaria, los jóvenes exigen el “derecho a participar en la toma de decisiones” con respecto al plan de estudios que se planteó (y ante el conflicto pospuso) reformar; rechazan ser “porros” y se dicen blanco de una “campaña” por parte de los medios de comunicación que “criminaliza” el movimiento estudiantil. La disputa continúa.

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