Reclusas en el DF padecen estigmatización y violencia de género

martes, 11 de marzo de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Los principales problemas que enfrentan las mujeres en reclusión en el Distrito Federal son la ausencia de un debido proceso penal, el abandono, la violencia de género y la estigmatización, aseguraron especialistas durante el foro “Mujeres en reclusión”, organizado por la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CNDH). Integrantes de organizaciones civiles comentaron que 85% de las mujeres presas en México son madres. Por ello, dijeron, es urgente generar políticas públicas que atiendan sus necesidades tomando en cuenta el bienestar de sus hijos que viven con ellas. Elena Azaola, del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas), informó que en los penales de Santa Martha Acatitla y Tepepan es necesario mejorar los servicios médicos para el bienestar de las reclusas y de sus hijos que viven con ellas en la prisión. Agregó que las autoridades deben crear políticas diferenciadas para atender las necesidades específicas de esta población. Claudia Cruz, directora del Instituto de Acción Ciudadana para la Justicia y la Democracia, comentó que las presas en el DF viven una situación de revictimización y mencionó como ejemplo el hecho los abogados de oficio que están a cargo de sus procesos, acuden sólo una vez al año a revisar los avances. Hazael Ruiz, subsecretario del Sistema Penitenciario del DF, informó que hasta este martes existía una población de mil 989 internas entre adultas mayores, embarazadas, indígenas y con discapacidad. Reconoció que en el gobierno falta armonizar instrumentos para un irrestricto respeto a sus derechos humanos y que los servidores públicos continúen en capacitación en el tema. Perla Gómez, presidenta de la CDHDF, informó que el organismo a su cargo ha emitido seis recomendaciones al gobierno del DF por restricción, negativa u obstrucción de atención médica y el derecho a la salud, desprotección de las niñas y niños que viven con sus madres, tortura, maltrato, violencia institucionalizada de género, hostigamiento sexual, explotación de la prostitución ajena, trata y exposición ante los medios de comunicación. Luego, se comprometió a visitar los penales cada dos meses para tener un acercamiento con las internas y sus familias y estar al pendiente de que se respete su dignidad, pues dijo que ésta no se debe perder por el hecho de estar privadas de su libertad. En el foro se comentó que la falta de una perspectiva de género en el sistema de justicia del DF afecta el ejercicio de los derechos humanos de las mujeres pues no se considera condición de madres, el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, así como el contexto que las llevó a vivir en reclusión. Los especialistas enfatizaron la necesidad de que el Estado mexicano replantee su sistema de justicia de acuerdo al marco internacional en la materia para que las internas accedan al ejercicio pleno de sus derechos humanos, tales como la alimentación, salud, derechos sexuales y reproductivos, agua, educación, trabajo, integridad personal, y debido proceso, entre otros.  

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