Circo y maroma en el Zócalo contra prohibición de uso de animales

martes, 22 de julio de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- A espaldas de la Catedral Metropolitana y de frente a las sedes del Gobierno del Distrito Federal (GDF) y la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), cuatro caballos percherones y seis perros french poodle se convirtieron en las estrellas de circo de la principal plaza pública del país. La de hoy fue la segunda función gratuita –aunque la primera con animales– que cirqueros organizaron en repudio a la reforma a la Ley de Espectáculos Públicos del DF que prohíbe el uso de animales en sus shows, y que el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, publicó en la Gaceta Oficial del DF el pasado 15 de julio. A pesar del inclemente calor, el animador de la función presentó a las primeras estrellas del espectáculo: “Con ustedes, los perritos educados de la Familia Laaaam” Blancos naturales o con el pelo pintado de rosa, los canes subieron y bajaron de bancos, dieron piruetas en dos patas, pasearon a su compañeros en carriola, brincaron y provocaron aplausos entre los cientos de espectadores que rodearon la pista instalada en el Zócalo capitalino. Los dos ejemplares más grandes de tamaño vistieron atuendos largos y tocados con plumas en sus cuellos y, parados sus patas traseras, bailaron al ritmo de vals junto a sus entrenadoras. “Estamos en contra del maltrato de animales, ellos son la joya, el diamante de nuestro espectáculo, aquí no los maltratamos porque los amamos”, dijo el animador, mientras pedía aplausos para los canes que terminaban su espectáculo. Le siguieron los caballos percherones negros de Canadá con sus crines trenzados que trotaron en círculo bajo la orden del entrenador que los dirigía en medio de la pista. Cinco integrantes del circo Fuentes Boy hicieron suertes al pasar de un lado a otro del cuadrúpedo, saltaron un aro en su lomo, se montaron al galope sin perder el equilibrio y hasta hicieron “el paso de la muerte”: Un giro en el aire y caer de nuevo con el corcel en movimiento. “Este es el circo con animales que ustedes ya no podrán ver en unos seis o siete meses (sic) porque los diputados y el gobierno ya lo prohibieron”, dijo el animador. Luego, entre las primas de los malabaristas, las mujeres que ayudan a vestir a los perritos, los jóvenes que ayudan al cuidado de los caballos y la gente a la que le gustaba el espectáculo, se escuchó: “Sí al circo con animales”, “Circo sí, pero con animales” y “El circo es un arte y el arte es cultura”. La función contó con batucada, payasos, malabaristas, bailarinas y contorsionistas de distintos circos del país como como Atayde, Hermanos Fuentes Boy, Cadeño, Garabatos Barley, Ring Brothers, Mérida, Medel y Medina, entre otros. El animador recordó que la prohibición de los animales en el circo fue impulsada por el diputado local Jesús Sesma, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM). “Ojalá el diputado Sesma pudiera hacer esto (en referencia a los malabaristas)… él ha dicho que el circo tiene que acabar, nomás porque él quiere. Sesmaaaaa…”, gritó y de entre el público se escuchó el característico silbido de mentada de madre. Protestan contra el maltrato En el intermedio del show, que duró alrededor de dos horas, unas 20 personas –la mayoría jóvenes– se acercaron a la pista y sus integrantes gritaron consignas contra el uso de animales en circos. Llevaban carteles con la leyenda: “No ampares el maltrato animal. Justicia es: circo sin animales”. Una joven con el rostro y la cabeza cubiertos, dirigía las consignas: “Mete a tu hijo en una jaula, dale latigazos a ver si baila”, “Los animales son mis hermanos, yo no torturo a mis hermanos”, “Asesino criminal, el que mata a un animal” y “Si quieres más sangre, córtate los huevos”. Aunque dijeron ser “activistas independientes” y aclararon que no pertenecían a ningún partido político y que nadie les pagó por protestar, en su manifestación entregaron un volante con fotografías de tigres enjaulados y monos encadenados, con la identificación del grupo Protectores Unidos. Al mismo tiempo, otro grupo se instaló en la entrada de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). “Estamos protestando porque los del circo ya se ampararon y no queremos que les den el amparo (sic)”, dijo una mujer participante que portaba una diadema con orejas de león. Otra joven la corrigió: “No, no se han amparado, pero sabemos que lo quieren hacer y no estamos de acuerdo”. Las consignas siguieron: “Estudiar y aprender para domador no ser”. Amparo, el próximo viernes Armando Cedeño, presidente de la Unión Nacional de Empresarios y Artistas de Circos (UNEAC), dijo en entrevista que el próximo viernes empresarios de unos 40 circos que laboran en todo el país solicitarán un amparo colectivo ante un juez federal contra la decisión del gobierno capitalino y la Asamblea Legislativa. Agregó que, aunque aún está en análisis, seguramente también interpondrán un juicio de inconstitucionalidad porque la decisión, dijo, violó sus garantías individuales y leyes federales que regulan su actividad. El empresario mencionó que entre otros elementos, la decisión del gobierno capitalino violó su derecho al trabajo, a ejercer una profesión, y al libre entretenimiento. “La Suprema Corte tendrá el poder de decidir cuál será el futuro de nuestros animales. Si lo hace conforme a derecho, conforme a la ley, tendremos todas las de ganar”, dijo Cedeño. La argumentación jurídica, detalló, irá acompañada de las observaciones que hizo la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, en el sentido de que los cirqueros no fueron consultados y que no se respetaron sus derechos. Originalmente, la protesta de los cirqueros incluiría hoy dos funciones, a las 12 y las 18 horas, con el uso de tres escenarios o pistas, según lo acordado con la Secretaría de Gobierno, a cargo de Héctor Serrano. Sin embargo, ayer por la noche, los organizadores recibieron una llamada de personal de dicha dependencia para informarles que sólo podrían hacer una función y en una sola pista. “Nos dijeron que porque iba a haber un evento con Mancera y que necesitaban desalojar el Zócalo”, contó Armando Cedeño, presidente de la UNEAC.

Comentarios