Contingencia es por la 'expansión urbana desorganizada”: UNAM

martes, 15 de marzo de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La causa real de los niveles de contaminación en la Ciudad de México es la “expansión urbana desordenada” que afecta no sólo la calidad del aire, sino también a las áreas naturales protegidas, cultivos y recursos hídricos, en resumen, a la sustentabilidad y viabilidad de la Megalópolis de México. Así lo consideró la Universidad Nacional Autónoma de México en un comunicado en el que recomendó a las autoridades “revisar, homologar y reforzar el ordenamiento territorial en todas las entidades de la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe)”. También se debe generar un programa de movilidad “a escala mega metropolitana, privilegiando el transporte público seguro y de calidad”. Este martes, a menos de 24 horas de la declaratoria de la Fase 1 de Contingencia por Ozono –luego de 14 años de no estar en emergencia–, el jefe de Gobierno capitalino Miguel Ángel Mancera aseguró que ésta “no es solamente responsabilidad de la capital mexicana, sino también de los contaminantes que descarga la zona conurbada y la megalópolis”. De acuerdo con la UNAM, el fenómeno es el resultado de la presencia de un sistema de alta presión que favorece la estabilidad de la atmósfera, vientos débiles y reduce la dispersión vertical de los contaminantes. Previó que esta situación continuará en las próximas 36 horas. El ozono, explicó, “es un producto de las reacciones fotoquímicas entre los compuestos orgánicos volátiles y los óxidos de nitrógeno, ambos emitidos principalmente por fuentes antropogénicas. Los óxidos de nitrógeno son producto de la combustión en motores, plantas de energía y fuentes estacionarias, entre otras”. Y destacó que los compuestos orgánicos volátiles son emitidos, en su mayoría, por los escapes de los vehículos, la evaporación de gasolina y solventes de uso comercial, industrial y doméstico, de emisiones fugitivas de la industria y de gas LP de uso doméstico, y en menor medida, la vegetación. Según la Universidad, la CAMe debe convertirse “en una verdadera y efectiva instancia de coordinación”. Añadió que los ProAire adoptados por dicha Comisión y sus entidades participantes “deberían tener componentes vinculatorios, cuyo incumplimiento debe tener consecuencias”. A su consideración, las políticas públicas sobre calidad del aire deben estar “sólidamente respaldadas por conocimiento científico”.

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