Suspenden a director de Zoológicos por muerte de Bantú; Profepa indaga negligencia

viernes, 8 de julio de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Luego del deceso de Bantú --el único gorila macho de tierras bajas occidentales en nuestro país--, y de que especialistas de asociaciones animales expresaron indignación por una supuesta “sobredosis de anestesia”, la Secretaría del Medio Ambiente del gobierno capitalino (Sedema), dio a conocer la suspensión temporal del director de Zoológicos y Vida Silvestre de la ciudad. Juan Arturo Rivera Rebolledo, médico veterinario zootecnista, quedó en suspensión temporal “con el propósito de generar condiciones para que exista absoluta transparencia en la investigación de las causas del fallecimiento del gorila Bantú, en el zoológico de Chapultepec”, según informó en un comunicado la dependencia. Añadió que será hasta dentro de un mes aproximadamente cuando se obtengan los resultados de la necropsia aplicada al gorila y se demuestre el nivel de manejo de los protocolos establecidos para el traslado del ejemplar de esta especie en peligro de extinción. Los análisis se realizarán en laboratorios y por especialistas médicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El próximo 25 de septiembre Bantú cumpliría 25 años de edad. Medía 1.75 metros de altura, pesaba 220 kilos e iba a ser trasladado al Zoológico de Guadalajara con fines reproductivos. Sin embargo, falleció la noche del miércoles a las 21:30 horas a causa de un paro cardio-respiratorio mientras permanecía sedado, pese a que --según difundió la Sedema-- la preparación para el viaje se realizó con protocolos médicos-veterinarios internacionales establecidos por la Asociación de Zoológicos y Acuarios de Estados Unidos; además de una comitiva de 20 médicos y técnicos especializados de los zoológicos de Chapultepec y Guadalajara. A decir del presidente de la Asociación Black Jaguar White Tiger, Eduardo Serio, la muerte del primate se debió a una sobredosis de anestesia. Profepa investiga negligencia La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), informó que tras la muerte del gorila, personal a su cargo inspeccionó el Zoológico de Chapultepec para recabar información e integrarla a la investigación iniciada para saber si Bantú murió por un error humano. Entre la información solicitada a la dirección del zoológico se contó el historial clínico, el protocolo de manejo y el reporte de necropsia del animal. También se entrevistó a todas las personas involucradas en la preparación y aplicación del manejo del gorila para su traslado a Guadalajara. La Profepa dijo que ordenó el estudio de los análisis de sangre e histopatología en tres laboratorios de patología distintos: el del zoológico de Chapultepec, el de la Facultad de Medicina Veterinaria de la UNAM y el del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA). La dependencia detalló que entre los hallazgos de la inspección, se encontró que a Bantú le aplicaron dos dosis de anestésico --una de 3.15 ml y otra de 1.5 ml--, ambas vía intramuscular y compuesta de tiletamina\zolacepam, ketamina y medetomidina. Cuando estaba sedado, le hicieron el examen físico general y la toma de muestras, durante unos 40 minutos. Luego lo colocaron en el cajón de transporte y le pusieron el antagónico del sedante: una 3 ml de atipamezol. Sin embargo, agregó, el gorila no logró su recuperación y se presentó el paro cardio-respiratorio. Pese a que se aplicaron los procedimientos de emergencia, no se pudo revertir el cuadro murió a las 22:00 horas del miércoles 6 de julio en el quirófano del zoológico. La Profepa destacó que en el 2010, Bantú fue sometido a una contención química en el mismo zoológico con tiletamina\zolacepam y ketamina, dos de los tres fármacos empleados antes de su muerte. Agregó que se allegará “de manera objetiva de todos los elementos y realizar el análisis de los mismos, para determinar si el personal que llevó a cabo el manejo del gorila, realizó actos no apropiados o no se tuvo la diligencia requerida, para efectuarlo bajo condiciones que evitaran o disminuyeran la tensión, sufrimiento, traumatismo y dolor del ejemplar”. Los resultados se darán a conocer en aproximadamente un mes. El informe del gorila a la Academia En 1994, Proceso publicó una serie de reportajes sobre el llamado “Golpe gorila” (números  917 , 919, 925, 926 y 932) en los que, en versión de la prensa estadunidense, se denunció al empresario Jorge Hank Rhon como un poderoso traficante de animales silvestres. Por esta denuncia cinco mexicanos cayeron en una trampa orquestada por el Servicio de Pesca y Fauna Silvestre de Estados Unidos cuando intentaban comprar un gorila y un orangután de manera ilegal. Los animales han sido objeto de vejaciones y malos tratos y hasta hace apenas unos años la “conciencia” sobre ellos y la naturaleza ha llevado a la creación de asociaciones, organismos e instituciones en todo el mundo que se pronuncian contra corridas de toros --España incluso presentó una regulación sobre la tauromaquia--, peleas de gallos, perros y tráfico animal en general. La imagen ganadora de la World Press Photo 2015 en su sección de “Naturaleza” conmocionó al mundo cuando el fotógrafo chino Yongzhi Chu mostró una imagen impresionante en la que retrató el pánico de un mote ante su maltratador de circo, así como el sufrimiento de muchos de los animales salvajes que son adiestrados. El 8 de junio de 2015 entró en vigor una ley en la Ciudad de México que prohibió el uso de animales salvajes en circos, la cual generó una división en la sociedad sobre los pros y contras. Y es que nunca se contempló lo que pasaría con ellos y muchos fueron abandonados a su suerte, como el caso de 12 tigres y tres leones rescatados en Veracruz por el circo Solary. En el Informe para una Academia  (1917), Franz Kafka (1883-1924) narra la historia del mono Pedro El Rojo, que es arrancado de su hábitat y su familia, y le enseñan a hablar, leer y escribir, al grado de convertirse casi en una criatura pensante humana educado a la europea. Incluso, es tomado en cuenta para entrar a una academia científica. En México, la obra fue llevada al teatro bajo el nombre de “El gorila” en la década de los 60 por Alejandro Jodorowsky. En ella, el dramaturgo le dio un giro y en lugar del agradecimiento del primate a los hombres por sus conocimientos adquiridos, rompe la lógica y con nostalgia regresa a su comportamiento animal arrancándose la ropa de etiqueta y extrañando su vida feliz de mono libre entre la selva.

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