Era constituyente de la CDMX comienza entre reclamos y protestas

jueves, 15 de septiembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Ni siquiera habían tomado protesta como integrantes de la Asamblea Constituyente, cuando los diputados de Morena ya tenían arriba sus pancartas: “Designados no representan al pueblo”, “Designados violentan la soberanía popular”, decían sus hojas tamaño carta que metieron entre sus folders con los que pasaron desapercibidos por la puerta principal de la casona de Xiconténcatl la mañana de este jueves. Así comenzó la era constituyente de la Ciudad de México. El periodo de cuatro meses en el que 100 diputados –60 electos y 40 designados– deberán elaborar la Carta Magna que regirá la vida política, social y administrativa en la capital del país, de acuerdo con la reforma constitucional aprobada el 29 de enero pasado. La protesta tomó aliento cuando en la antigua sede del Senado de la República se anunció que Augusto Gómez Villanueva –de larga trayectoria en el servicio público con la camiseta del PRI y hoy con la designación directa del presidente Enrique Peña Nieto–, presidirá la Junta de Instalación –una especie de Mesa Directiva– que regirá los trabajos de la Constituyente. Faltaban 10 minutos para el mediodía. Había 94 constituyentes presentes. “Hay quórum, señor presidente”, se escuchó. Sin embargo, los morenistas ya estaban inquietos porque dentro del pleno “los del PRD y PAN se agandallaron nuestros lugares que, por mayoría de votos, nos tocaban frente a la tribuna. Ya estaban asignados con un papel, pero los quitaron y nos mandaron hasta atrás”, coincidieron varios diputados. Previo a ese momento, el presidente del PRD local, Raúl Flores, les tendió la “mano” tras varias semanas de confrontaciones y les pidió “dejar atrás el divorcio de las izquierdas y posiciones absurdas”. Pero el llamado no tuvo efecto. El secretario general de la Cámara de Diputados, Mauricio Farah, informó que el exsecretario de la Reforma Agraria y exlíder de la Confederación Nacional Campesina fue electo por mayoría, entre los cinco decanos –la mayoría con pasado echeverrista–, para presidir la Junta. Momentos antes, en una reunión privada, Ifigenia Martínez –uno de los alfiles del jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera– definió la votación 3 a 2 en favor del priista y dejó atrás la oportunidad de que el exprocurador Bernardo Bátiz, de Morena, presidiera el organismo. Bátiz quedó como primer vicepresidente y la maestra –la única mujer entre los decanos– como segunda; Porfirio Muñoz Ledo, primer secretario –ambos designados por Mancera– y Javier Jiménez Espriú como segundo secretario. Este último y el procurador de Justicia durante la administración de Andrés Manuel López Obrador fueron los únicos decanos que lograron ese puesto por elección ciudadana el pasado 5 de junio. Y ese anuncio, aunque ya se esperaba desde hace meses, detonó la protesta de hoy, la primera en la Asamblea Constituyente: “El compañero Bátiz debe ser el que presida porque es el de mayor experiencia legislativa y el de mayoría electa”, exclamó el abogado Javier Quijano y rompió con el orden. Luego vino la protesta de las pancartas morenistas y otro discurso cuando el mismo litigante pidió permiso para subir a la tribuna y leer lo que ya llevaba preparado. Su reproche central fue la designación de 14 diputados y 14 senadores que también fungirán como constituyentes: “No se pueden desempeñar al mismo tiempo dos cargos de la misma naturaleza material en diferentes cuerpos legislativos, que requieren y suponen, ambos, una dedicación cabal, íntegra y total”, decía el abogado que defendió a López Obrador contra el desafuero. Gómez Villanueva intentaba interrumpirlo. “Gracias señor diputado, gracias, vamos a seguir”, le pedía con voz baja y sin éxito. El litigante no cedía: “Ninguna carta constitucional puede, ni ha podido nunca, conferir a nadie el don de la ubicuidad. Ni siquiera la nuestra. Al menos por el momento”. Y ahí estaban, sentados en sus segundas curules, los actuales legisladores Joel Ayala y César Camacho del PRI, Mariana Gómez del Campo, Gilberto Gil, Gabriela Cuevas y Federico Döring del PAN; Dolores Padierna, Armando Ríos Piter y Jesús Valencia del PRD, además de René Cervera del Movimiento Ciudadano y Jesús Sesma del PVEM. Cuando Quijano terminó su discurso, sin perder la serenidad, Gómez Villanueva le dio las gracias. Y de inmediato tomó la protesta a los constituyentes. “¿Juran cumplir… y si no, que el pueblo se los demande?”, les preguntó. Enseguida se escuchó el Himno Nacional y se vio a los constituyentes Bruno Bichir y Héctor Bonilla hacer la “v” de la victoria. Caos preconstituyente 15 de septiembre de 2016. En la trayectoria política de la Ciudad de México comenzaba a escribirse otro capítulo histórico, luego de la aprobación en el Senado de la Reforma Política de la capital. Dos convocatorias –una “espuria” dijeron y la otra, al vapor, calificaron– lograron que los constituyentes llegaran a la antigua sede del Senado. Algunos, como Alejandro Chanona del Movimiento Ciudadano y designado por el propio Mancera –quien lo definió como su “amigo” – que llegaron con tiempo suficiente para registrarse y tomarse la foto oficial sentados y de perfil. Lo mismo Santiago Creel, Mauricio Tabe y Juan Ayala. Poco a poco aparecieron invitados especiales como la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos local, Perla Gómez, quien, como muchos otros, hasta ayer a las 10:30 de la noche recibió la invitación para asistir al acto. Y es que hasta esa hora comenzaron a definirse los detalles del acto. Antes reinó la incertidumbre. Afuera, en las calles de alrededor se acercó un pequeño grupo identificado como Movimiento por un Constituyente Popular de la Ciudad de México, dirigido por el exdiputado y casi olvidado de la escena política Benito Mirón Lince. No fue necesaria la movilización policiaca, pues sólo leyeron un posicionamiento y se retiraron. Minutos después de las 10 de la mañana, los morenistas comenzaron a robar cámara. De la calle llegaron juntos. Se agruparon en bloque en la entrada de Xicoténcatl. “¡Morena, morena!”, gritaban. A la cabeza iba Bernardo Bátiz quien, después de ser abordado por la prensa, estuvo a punto de caer por un casi imperceptible escalón hacia los asientos del patio de la casona. Algo similar le ocurrió a Ismael Figueroa, el único diputado independiente electo, quien se presentó en su traje de gala del Cuerpo de Bomberos, en vez del traje y corbata de sus compañeros. Mientras se acomodaban en las sillas, los constituyentes dejaron ver sus orígenes: los 60 votados por elección popular, entre ellos ciudadanos férreos opositores a proyectos inmobiliarios y comerciales irregulares que esperaron en sus asientos, en silencio; y los políticos y exservidores públicos con cargos reciclados que, sin importar los colores de sus partidos, se saludaban efusivamente. La entrega del proyecto La incertidumbre de la asistencia del jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera –el evento no estaba en su agenda del día, pese a la relevancia del mismo– terminó cuando, flanqueado por el consejero jurídico Manuel Granados y su inseparable secretario particular, Luis Serna, entró al recinto. Días antes, el mandatario local ordenó cancelar la ceremonia por el aniversario del Grito de Independencia que año con año se hacía en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento. “¿Qué mejor motivo para cancelarlo que la entrega del proyecto de Constitución?”, argumentó Julián Andrade, director general de Comunicación Social del gobierno central. A pocos metros Mancera fue recibido por Alejandro Encinas, otro de sus constituyentes designados, a quien saludó efusivamente. Marco Provencio le hizo segunda. Parecían contentos, al parecer el exprocurador olvidó por un momento su preocupación por el presupuesto de la ciudad en el 2017. Sin embargo, la seriedad regresó al grupo cuando Muñoz Ledo –a paso lento y siempre ayudado por su asistente personal– llegó a darles las últimas instrucciones del protocolo. El exlíder nacional del PRI, César Camacho, rompió el orden al saludar a todos con palmadas en la espalda. Sonreía, bromeaba. La presidenta nacional del PRD, Alejandra Barrales, se acercó para completar la foto. A las 10:44 horas se anunció la entrega del Proyecto de Constitución Política de la Ciudad de México. Se trata de un documento elaborado por un grupo redactor ciudadano a nombre de Mancera. Para no violar la ley, éste lo entregó al secretario general de la Cámara de Diputados, Mauricio Farah, quien a su vez lo entregaría a la Asamblea Constituyente, luego de que ésta quedara instalada oficialmente. En un discurso de apenas tres minutos, Mancera Espinosa destacó que ese proyecto recoge “las aspiraciones de un pueblo” y la forma en que éste se determina y quiere conducirse hacia delante”. Luego, exhortó a los constituyentes a establecer un “diálogo constructivo donde las voces y aspiraciones de los ciudadanos sean el principal objetivo de los debates que se entablarán, a fin de salvaguardar los derechos de los capitalinos”. También les pidió trabajar para que sus resoluciones “rindan homenaje a los precursores de la autonomía de nuestra ciudad, a los promotores de su libertad, a los derechos conquistados, velando en todo momento, en todo tiempo por el bienestar de los habitantes de la Ciudad de México”. Y eso fue todo. Algunos de sus hombres cercanos quedaron sorprendidos porque “no dijo nada. No se lució como debía. Era su oportunidad”, se oyó decir tras bambalinas. La próxima sesión de la Asamblea Constituyente será el martes 20 de septiembre. Será entonces cuando comenzará la negociación para definir el reglamento interno del órgano legislativo y, con ello, los trabajos para dar vida a la Carta Magna de los capitalinos.