SEP echa a 15 niños indígenas de primaria piloto gestada con Fox

jueves, 22 de septiembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A un mes de iniciado el ciclo escolar, 18 niños –14 de ellos otomíes y uno huichol– que cursaban el primer año fueron echados de la primaria Alberto Correa, la escuela piloto de interculturalidad bilingüe gestada en el sexenio de Vicente Fox. La decisión fue de la Secretaría de Educación Pública (SEP) que, por considerar no hay matrícula suficiente, decidió cerrar el grado escolar, lo que informó a los padres de familia mediante un recado enviado ayer con los niños. Hoy, acompañados por sus padres, la mayoría originarios de una comunidad otomí avecindados en la colonia Roma, los menores ingresaron a la institución alrededor de la 13:45, pero de inmediato fueron regresados por quien dijo ser supervisora de la zona escolar. “No hay autorización para el grupo (de primer año). El día de hoy ya no pueden permanecer en la escuela. Si ustedes gustan, pueden ir a la Subdirección Operativa”, justificó la supervisora de la zona, mientras obstruía el acceso. Con un oficio en la mano que se negó a mostrar a los padres de familia, argumentando que “no estaba dirigido a ellos”, les proporcionó un número telefónico para interponer su queja, pero al intentarlo en sus celulares resultó que el número no estaba en servicio. “Es el número que viene en el oficio”, justificó la subdirectora. Apro obtuvo copia del oficio 2015-2-SIP/1097/2016, fechado el jueves 8 y firmado por el director de Integración Programática de la Administración Federal de Servicios Educativos del Distrito Federal, Roberto Alcántara Barragán. El documento, con sello de recibido el miércoles 14, en efecto instruye el cierre del primer grado y la reubicación de los niños en algún otro plantel. El oficio, sin embargo, no identifica cuáles son las escuelas a que se hace referencia ni menciona el caso de la mencionada primaria Alberto Correa. En marzo de 2003, entonces presidente de la República, Vicente Fox visitó la escuela para poner en marcha un Programa de Educación Intercultural Bilingüe en la Ciudad de México, destacando que ahí se atendería principalmente a niños otomíes cuyas familias eran originarias de Santiago Mexquititlán, Querétaro. Volvió en 2005 a revisar los avances. Pero el programa fracasó poco tiempo después, debido a que la Administración Federal de Servicios Educativos en el Distrito Federal envió a maestros que hablaban otomí, pero de una variante distinta a la del alumnado. Ante las quejas de los padres de familia por la imposibilidad de comunicarse, para 2006 las clases volvieron a ser sólo en español. La profesora María Eugenia Mercado, titular del primer grado, explicó que la decisión de las autoridades educativas se comunicó apenas ayer, con el argumento de una norma que señala una matrícula de 25 alumnos por aula. Aseguró que en días pasados les habían pedido 15 alumnos y, cuando cumplieron los requisitos, llegó la orden de cerrar y ya no recibir a los escolares. [video width="960" height="540" mp4="//cdn.proceso.com.mx/media/2016/09/escuela-indigena.mp4"][/video] Video: Arturo Rodríguez “Siempre trabajamos así (con poca matrícula). Las autoridades educativas saben de las condiciones especiales de nuestros alumnos, pero ahora se hacen de la vista gorda. El problema para nosotros es de equidad, porque en el turno matutino tienen grupos de primer año con 16 alumnos, pero no es población indígena migrante. A los padres, por muchos motivos, esta escuela les acomoda y, con la decisión, lo que están haciendo es echarlos a la calle”, consideró. Haciendo eco de los padres de familia, la maestra Mercado –con 12 años de servicios en la misma escuela– sostuvo que la decisión se suma a una serie de privaciones que consideran discriminatorias, al tratarse de población indígena migrante, en marginación, con niños que trabajan y están en condiciones de vulnerabilidad permanente. Los padres de familia entrevistados acusaron, por ejemplo, que a los pequeños de mayoría indígena se les negó la tableta electrónica que sí se repartió en el turno matutino y la escuela colindante, donde además se les brindan alimentos que en el turno vespertino no se suministran. “Lo que creemos es que quieren cerrar la escuela, excluir a nuestros niños porque van a empezar con primero, luego no va a haber para segundo, y así se van a ir, hasta que la cierren por completo”, denunció una de las madres indignadas por la decisión de la SEP.  

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