Elefanta 'Ely” recibe 'atención adecuada” en zoológico de Aragón: Profepa

martes, 22 de agosto de 2017
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) confirmó que el plan de manejo y cuidados médicos para la elefanta Ely en el Zoológico de San Juan de Aragón, “han sido los adecuados” para atender debidamente sus padecimientos crónico-degenerativos registrados hace cinco años. Ely llegó en septiembre del 2012 al zoológico de Aragón, según su expediente clínico, mismo que registró un problema de artrosis degenerativa provocada por rotación de su extremidad o pata derecha, a la altura de su articulación, misma que pudo ocasionarse por una fractura mal consolidada, aunque no ha podido determinarse la fecha de la misma. La elefanta también presentaba fractura de las uñas de todos los dedos de los cuatro miembros y un absceso con posible fístula en la rama mandibular izquierda. Inspectores de la Profepa revisaron el expediente clínico de Ely y constataron que el zoológico de Aragón le ha dado atención y seguimiento a su estado de salud. De hecho, afirmó que en la última constancia del 7 de agosto pasado Ely fue reportada como un ejemplar “clínicamente sano” que ha evolucionado favorablemente al tratamiento aplicado. Según la Profepa, el personal médico veterinario del zoológico implementó un programa de manejo y atención clínica para Ely, que consistió en: sesiones de entrenamiento para dar el tratamiento y cepillado del área de la piel afectada y realizar el tratamiento de las uñas dañadas; asimismo para tratar el absceso mandibular y poder realizar la toma de muestras para cultivo y antibiograma. El entrenamiento también permitió realizar exámenes físicos del miembro anterior derecho y la toma del estudio radiológico. Dentro del actual historial clínico de Ely se indica que se trabaja en un programa de condicionamiento operante, donde se registran las diferentes horas de entrenamiento que se practican con el ejemplar diariamente, como son el acercamiento para la examinación de ojos, colmillos, tórax, cola, patas, orejas y trompa; cepillado de lomo, toma-dame, adelante-atrás. Asimismo, se incluye la discriminación de objetos, para evitar que los ingiera y cause daño; la toma de muestras de sangre y rayos X, y la aplicación de inyecciones y de medicamentos orales. Los inspectores observan que la elefanta recibe enriquecimiento ambiental con el propósito de cuidar los aspectos de conducta y facilitar el manejo físico.

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