Abril y la crónica de otro feminicidio casi anunciado en la CDMX

jueves, 28 de noviembre de 2019
[caption id="attachment_608673" align="alignright" width="300"]Abril Pérez Sagaón. Foto: Tomada de Facebook Abril Pérez Sagaón. Foto: Tomada de Facebook[/caption] CIUDAD DE MÉXICO (apro).– “Mi mamá fue asesinada el 25 de Noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, después de haber luchado contra la violencia infligida por mi papá durante muchos años de su vida”, escribió ayer en su cuenta de Twitter, Ana Cecilia, hija de Abril Pérez Sagaón. Días antes, el viernes 8, su padre, Juan Carlos García, obtuvo su libertad de prisión por decisión de dos jueces y un magistrado, quienes consideraron que, el pasado 4 de enero, cuando éste golpeó con un bate de beisbol en la cabeza a Abril mientras ella dormía, no fue intento de feminicidio, sino “lesiones y violencia familiar”. La jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, calificó los hechos como “indignantes” y secundó el anuncio de la Procuraduría General de Justicia capitalina (PGJ-CDMX) de interponer una queja ante el Consejo de la Judicatura de la Ciudad de México por la actuación de dichos funcionarios, cuya labor es hacer cumplir la ley y proteger a las víctimas de la injusticia. El presunto feminicidio de Abril fue como un crimen anunciado desde hace años, cometido por las múltiples fallas del sistema de justicia del país y de la capital mexicana. Originaria de Monterrey, la mujer de 46 años se dirigía al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) el pasado lunes, mientras en Paseo de la Reforma, unas tres mil mujeres protestaban contra la violencia de género en la ciudad y en el país. Iba acompañada de uno de sus tres hijos y su abogado. Horas antes habían acudido a una audiencia del juicio que llevaba para obtener la custodia legal de éstos. Fue citada por los abogados de su exesposo para la realización del perfil psicológico de sus hijos menores. Sentada en el asiento del copiloto, dos sujetos a bordo de una motocicleta se acercaron al auto que circulaba por el Circuito Interior e Insurgentes y le dispararon directamente. Con heridas en la cabeza, el cuello y la espalda, aún llegó con vida al hospital, pero su cuerpo no soportó más violencia. Su hijo resultó lesionado.   El golpe que anunció lo peor Diez meses antes, uno de sus hijos presenció otra agresión de su padre contra su mamá. Era la noche del pasado 4 de enero. Abril dormía en su departamento de la Ciudad de México, donde vivía con sus hijos y Juan Carlos. Esa noche, la pareja había acordado decir a sus hijos que se iban a divorciar. El sujeto la golpeó con un bate de beisbol en la cabeza, la frente y la espalda, intentó estrangularla y herirla con un arma blanca. Ante los gritos, el adolescente despertó, entró a la habitación y se interpuso para que su padre no siguiera con la agresión. La mujer pasó al menos una semana hospitalizada. No fue la primera, pues el hombre la sometió a agresiones verbales y físicas durante muchos años. Los celos llegaron a tal grado que contrató investigadores privados para seguirla. Ella aguantó en nombre de la unión familiar, de acuerdo con versiones de sus familiares. Tras ese hecho y con las huellas físicas de la violencia, Abril denunció a su entonces esposo por intento de feminicidio y obtuvo una medida cautelar para que éste no se acercara ni a ella ni a sus hijos. Además, inició los trámites de divorcio, ganó la custodia de los menores y se mudó con ellos a Monterrey, donde tenía familiares. Antes de ello, dejó asentado en sus declaraciones ante la autoridad: “Señor juez, temo por mi vida”. De acuerdo con declaraciones de uno de sus hermanos, tras esa agresión, ella comenzó a fundar una organización de ayuda a mujeres víctimas de violencia en Monterrey. Era uno de sus sueños. La denuncia penal siguió su curso en la PGJ-CDMX. Nueve meses después, Juan Carlos fue vinculado a proceso por el delito de feminicidio en grado de tentativa y un juez ordenó que fuera trasladado al Reclusorio Oriente, como medida cautelar.   El CV y los jueces En su perfil de Twitter, Juan Carlos García se presentaba como exCEO de la empresa Amazon México y directivo de tiendas Elektra, cadena perteneciente al Grupo Salinas, de Ricardo Salinas Pliego, fundador de Paga Móvil y mentor de Endeavor México, entre otros cargos. Con ese currículum, su defensa legal solicitó la reclasificación del delito, de la cual se encargó el juez de Control del Tribunal Superior de Justicia de la CDMX, Federico Mosco González, quien dijo que aquella agresión de enero no fue “feminicidio en grado de tentativa”, sino “lesiones y violencia familiar”; es decir, no quería matarla, solo agredirla. En declaraciones a Animal Político, Javier Pérez, hermano de Abril, explicó que el argumento del juez fue que, si García hubiera querido matar a su esposa, la hubiera golpeado “despierta, no dormida”. Se trata del mismo servidor público que, a mediados de agosto pasado, desestimó las pruebas que presentó el Ministerio Público y la defensa de Wendy, joven de 21 años con insuficiencia renal terminal, que denunció que fue violada por un médico del Hospital General de Iztapalapa. El delito denunciado fue “violación agravada”, pero el impartidor de justicia dijo que era “abuso sexual agravado”. Con esa decisión, el acusado pudo seguir su proceso en libertad. Según la defensa de la víctima, aun con esa reclasificación –y con los antecedentes de violencia–, Juan Carlos debía permanecer en prisión preventiva, como medida cautelar. No obstante, el pasado 8 de noviembre su defensa presentó una apelación para quitar esa medida y el magistrado de la Cuarta Sala Penal, Héctor Jiménez López, se la concedió. Acto seguido, el juez Carlos Trujillo Rodríguez, ordenó su inmediata liberación. De nuevo en la calle, pese a ese antecedente, Juan Carlos volvió a la pelea por la custodia de sus hijos. El nuevo juicio obligó a Abril a viajar constantemente de Monterrey a la CDMX, acompañada de sus hijos. Después del lunes 25, regresó a tierras regias, pero en un ataúd.   #LaVozdeAbril y la reacción del gobierno Este jueves, al darse a conocer la historia de Abril, en redes sociales se crearon los hashtag #LaVozdeAbril y #justiciaparaabril, en los que los cibernautas reclamaron la actuación de los jueces al liberar al principal sospechoso del crimen. A esas exclamaciones se unió la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, quien así calificó el hecho: “Es una tragedia, es terrible, es indignante, es doloroso. ¿Cómo es posible? La Procuraduría en este caso presentó intento de feminicidio, se detuvo a este personaje y es un juez quien lo liberó”. En entrevista al terminar un acto oficial, agregó que es “indignante” el actuar de los jueces. “Ella estaba en riesgo, así lo demostró la Procuraduría y después esto. Y lo que se está, pues, es con todas las pruebas para el seguimiento que, finalmente, parece que fue la pareja, pero está ahí todo el trabajo de la Procuraduría”. La funcionaria agregó que además de la queja que la PGJ-CDMX interpondrá otras acciones en el Consejo de la Judicatura de la ciudad –la que se encarga de revisar y, en su caso, sancionar el actuar de jueces y magistrados– mismas que, dijo, explicará la procuradora, Ernestina Godoy. Sheinbaum agregó que en los casos relacionados con violencia de género “tiene que haber una sensibilidad muy grande de los jueces”. Horas antes de esta declaración, el vocero de la PGJ-CDMX, Ulises Lara, dijo que la dependencia interpondrá una queja ante el Consejo de la Judicatura contra la actuación de dos jueces de control y un magistrado; y dará vista a la Fiscalía de Servidores Públicos para iniciar una investigación al respecto. En un mensaje a medios, detalló que, tras la reclasificación del delito contra Abril, el Ministerio Público apeló la resolución del juez al argumentar que la vida de la víctima estaba en riesgo. No obstante, el juzgador solamente prohibió al agresor acercarse a la víctima y a su hijo menor, así como salir del país. La PGJ dijo que la Fiscalía de Homicidios realiza la investigación correspondiente para ubicar y detener al o los probables responsables del crimen. Agregó que desde que Abril presentó su denuncia en enero pasado, “le dio acompañamiento y asistencia, misma que ahora se les ofrece a sus familiares”. Ante tal anuncio, el Tribunal Superior de Justicia de la CDMX manifestó cuatro puntos: su “más amplia disposición para que se investiguen de manera imparcial y exhaustiva los hechos; que se mantendrá atento a la presentación de la citada queja para actuar en consecuencia; su compromiso indeclinable de impartir justicia; y, todo ello, sin trastocar la legalidad, la protección a la víctima y el principio de presunción de inocencia”. El caso de Abril se da justo una semana después de que Sheinbaum Pardo anunció su intención de declarar la Alerta por Violencia de Género en la capital del país, luego de negar, una y otra vez, su eficacia en otras entidades.