Capitalinos, con la mayor movilidad social; desigualdad laboral persiste para las mujeres: CEEY

martes, 10 de diciembre de 2019
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Los capitalinos tienen hasta cuatro veces más posibilidades de salir de la pobreza que el resto de los mexicanos, aunque 80% de las mujeres son excluidas del mercado laboral, reveló el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY). Al presentar el informe de Movilidad social en la Ciudad de México 2019, el director del CEEY, Roberto Vélez, precisó que en la capital 59 de cada 100 personas logran superar las condiciones de pobreza en las que nacen, mientras que en el resto del país sólo 26 de cada 100 ciudadanos lo consigue. Además, añadió, comparado con quienes viven al sur del país, los capitalinos tienen cuatro posibilidades más de acceder a mejores oportunidades de desarrollo, con 45% de ventaja. No obstante, manifestó, en la Ciudad de México persiste la desigualdad de género en el mercado laboral, pues 80 de cada 100 personas excluidas del mercado de trabajo son mujeres, la mitad de las cuales se encuentran en esta situación por dedicarse a tareas del hogar o a los cuidados no remunerados de niños o familiares enfermos. “Si una mujer nació en condiciones de pobreza, tendrá menos posibilidades que un hombre de escapar de esta”, pues 41 de cada 100 mujeres no logran salir de esta situación, en comparación con los 36 de cada 100 hombres que proviene de condiciones similares. El economista subrayó que la exclusión laboral de las mujeres tiene implicaciones en su patrimonio laboral, el acceso que tienen a la seguridad social y a las pensiones por jubilación, por lo que representa uno de los principales retos de la actual administración. Rodolfo de la Torre, director en Desarrollo Social del CEEY, explicó que la inserción de las mujeres en el mercado laboral representaría un ingreso extra de al menos dos mil pesos mensuales por familia y por tanto mejores espacio de recaudación tributaria. Ante este panorama, Mónica Orozco, investigadora del CEEY, remarcó la necesidad de que el Estado implemente un sistema de cuidados para menores de edad, personas enfermas y adultos mayores, brinde protección a las trabajadoras del hogar que se dedican a estos cuidados y amplié los servicios educativos con horario extendido. Para ello, señaló, es esencial contar con políticas de financiamiento que puedan sostener este sistema de cuidados y hacer que estas medidas se articulen con el ámbito laboral. Asimismo, urgió a implementar el sistema de cuidados que prevé la constitución política de la Ciudad de México a fin de igualar las oportunidades e impulsar la movilidad social, no sólo en la capital sino en todo el país. Por su parte Eva Arceo, investigadora de la Universidad Iberoamericana consideró que para garantizar el acceso de las mujeres al campo laboral es fundamental que estos sistemas de cuidado sean confiables y accesibles, pues muchas de las madres en la actualidad no confían en ellos. Para reducir la brecha laboral entre hombre y mujeres, la investigadora explico que se debe regular la legislación en materia laboral, implementar los pagos por hora, transparentar la cuota de género de las empresas, eliminar el lenguaje sexista o estereotipado de las ofertas de trabajo y equiparar los periodos de licencias por maternidad y paternidad en las empresas. Además, indicó, las mujeres que dedicaron toda su vida al hogar deben recibir una compensación económica por el tiempo dedicado al cuidado de los hijos, pues al separarse muchas de ellas quedan en desamparo.

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