La colonia Quetzalcóatl de Iztapalapa espera que la Guardia Nacional ponga fin a su pesadilla

viernes, 5 de julio de 2019
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Vivir en la colonia Desarrollo Urbano Quetzalcóatl, en la alcaldía Iztapalapa, donde ayer comenzó a patrullar la Guardia Nacional, se resume en una expresión muy coloquial de un habitante de 22 años: “¡Aquí está bien culero!”. Asaltos a plena hora del día en la calle, en el transporte, en los comercios, en las casas; bandas de narcomenudeo que se disputan el territorio; “zonas rojas”, balaceras y muertos en los callejones, y colusión de policías con ladrones han obligado a que la gente salga con miedo de sus hogares y que, a las ocho de la noche aplique una especie de “toque de queda” por su propia seguridad. Se trata de la colonia más poblada y con los índices delictivos más altos en toda la demarcación, de acuerdo con la alcaldesa Clara Brugada. Por esta razón, fue la primera colonia donde militares comisionados a la Guardia Nacional empezaron a patrullar este jueves 4 de julio. Es el primer punto en las ocho delegaciones donde tendrá presencia este grupo nacional en la capital. [caption id="attachment_591295" align="alignnone" width="4082"]Fotos: Octavio Gómez Fotos: Octavio Gómez[/caption] Testimonios de vecinos recabados por apro, todos anónimos a petición de los declarantes, por miedo a represalias, dan muestra de la situación que ahí se vivía antes de que llegaran los soldados. “A mi hija le pusieron un cuchillo en el cuello para robarle el celular, pero ella mordió al ratero y se echó a correr gritando, si no, quién sabe qué le hubieran hecho”, dice una mujer de unos 50 años. “Hace poco, un domingo como a las 5 de la tarde, estaba esperando la micro aquí sobre avenida Villa Franqueza, cuando se escucharon dos balazos. Enseguida pasaron dos tipos en una moto, iban armados y rápido, se brincaban los topes”, recuerda un vecino. Una mujer rememora que dos meses atrás, afuera de la escuela primaria “Lucio Cabañas” asaltaron a una madre de familia que fue a recoger a su hijo. “Una va con miedo a recoger a los niños porque clarito se ve a los rateros que andan viendo a quién asaltan”, dice. Por su propia seguridad, la gente “se guarda” en sus casas apenas anochece. Pocos se atreven a salir después de las ocho de la noche “porque se pone fea la cosa. Ya ni salir por un antojito podemos, las calles están solas. ¡Esto no es vida, de veras!”, dice un adulto mayor. Agrega que, aun encerrados, mientras ven televisión, “de pronto se escuchan balazos en la calle y al día siguiente encuentran a un muertito en los callejones”. [caption id="attachment_591298" align="alignnone" width="6124"]Fotos: Octavio Gómez Fotos: Octavio Gómez[/caption] “La policía aquí ya está rebasada” Hace un par de semana, una vecina presenció cuando la policía agarró in fraganti a un ladrón de autopartes y lo subió a la patrulla. “Yo iba al mercado a tres calles de ahí y clarito ví cuando los policías bajaron al ratero y lo dejaron ir. Regresé y le dije a la dueña del coche. Me pidió que la acompañara a denunciar, pero no, luego sale peor porque se van contra una”, justifica. Un hombre de unos 60 años afirma, sin dudar, que en esa colonia desde hace mucho tiempo “la policía quedó rebasada”. Por ejemplo, comenta que hay una zona conocida como “La Comuna”, donde abiertamente se vende droga y la gente la consume en la calle sin problema. “Ahí matan gratis y la policía ni se mete porque los sacan a balazos”, narra. De hecho, detalla que uno de los principales narcomenudistas ha sido detenido y apresado varias veces, “pero siempre sale. Ahí es donde uno se da cuenta que policías y ladrones están coludidos. La policía, cuando hay, nomás está de adorno”. Un habitante sostiene que los integrantes de “La Comuna” se pelean “la plaza” para la venta de droga, con al menos otros dos grupos: “Los Abuelos” y los de “El Hoyo”. Muchos de los homicidios, dice, son por ajustes de cuentas entre ellos. Autoridades capitalinas afirman que la motocicleta es el vehículo que más usan los delincuentes para cometer sus fechorías en toda la ciudad. Pero en la colonia Desarrollo Urbano Quetzalcóatl eso lo tiene claro desde hace tiempo. “Aquí nomás escuchamos una moto y empezamos a temblar. Los rateros pasan rápido y le jalan las mochilas a la gente o huyen de volada en ellas”, describe un joven. [caption id="attachment_591299" align="alignnone" width="1200"]Fotos: Octavio Gómez Fotos: Octavio Gómez[/caption] La tienda Oxxo que está en la esquina de la calle Villa Gonzalo ya es “cliente frecuente” de la delincuencia. “Tiro por viaje lo asaltan, casi cada 15 días, nos los dejan en paz”, dice una mujer acompañada de su esposo. “Él de plano me lleva y me trae del mercado porque hasta eso es peligroso, aquí roban parejo”, insiste. La señora cuenta que hasta en la lechería pidió que le cambiaran el horario de compra para no tener que ir a las seis de la mañana, cuando aún está oscuro. “Aquí es una cuna de ratas de dos patas”, compara. En el transporte público que recorre la colonia, la ruta “del terror” es la 37, que va del Metro Constitución de 1917 a San José. “Desde hace como ocho meses se puso fea la cosa. Da miedo subirse a los camiones porque no sabemos a qué hora nos va a tocar”. Y así, los testimonios se repiten para hablar de cómo la delincuencia tiene en jaque a los habitantes de esta colonia. ¿Qué le parece que ya entra la Guardia Nacional?, se les pregunta y las respuestas coinciden: “¡Fabuloso, del uno! Esperamos que con eso podamos estar más tranquilos”, “Me parece muy bien que vengan, para que ya se acabe la inseguridad”, “Está chingón, para poder salir seguros, a ver si así se puede”. Y así, con esas expectativas, los habitantes de la colonia más peligrosa de Iztapalapa reciben en su primer día a la Guardia Nacional.

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