Depende de Hussein si jala o no el gatillo de la guerra: Bush

jueves, 5 de diciembre de 2002
Washington - Como Pilatos, el presidente de Estados Unidos, George W Bush, se lavó las manos sobre la eventualidad de una guerra con Irak porque consideró que ello dependerá de la respuesta que dé Saddam Hussein a la resolución 1441 aprobada por unanimidad el 8 de noviembre por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) En seguimiento a su campaña de desprestigio contra Hussein, y para minimizar la labor de los inspectores de armas de la ONU que se encuentran en Irak, Bush señaló que el acatamiento de la orden que le dio la ONU al régimen de Bagdad "es la ultima oportunidad que tiene Hussein para desarmarse voluntariamente", o de lo contrario Estados Unidos lo obligaría a través del uso de la fuerza militar En breve conferencia de prensa luego de una reunión que sostuvo con el primer ministro de Etiopía, Meles Zenawi, y con el presidente de Kenia, Daniel Arap Moi, Bush fue cuestionado sobre cuál es la probabilidad de que haya una nueva guerra y quién jalaría del gatillo para empezarla "Esta pregunta se la deben hacer a Saddam Hussein", respondió Bush entre risas de los líderes africanos y los miembros de su gabinete reunidos en la Casa Blanca "Es su decisión, debe desarmarse, la comunidad internacional se unió a través del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y por 15 votos contra cero, voto a favor de que Saddam Hussein se desarme", insistió Bush El domingo 8 de diciembre se acaba el plazo que le dio la ONU a Hussein para entregar al Consejo de Seguridad un detallado catalogo con su presunto arsenal químico, biológico y nuclear A partir de esa fecha, los inspectores de armas que están en Bagdad y, que para molestia de Bush, están recibiendo cooperación ilimitada del régimen iraquí, tienen hasta el 27 de enero de 2003 para inspeccionar todos los rincones señalados como posibles depósitos o centros de desarrollo de armas de destrucción masiva; y para preparar un informe que deberán presentar a la ONU para desmentir o corroborar las acusaciones de Bush a Hussein En la Casa Blanca es diferente la lectura diplomática y jurídica que se le da a la resolución 1441, Ari Fleischer, portavoz de Bush, indicó que a partir del 8 de diciembre empieza la cuenta contra-reloj sobre la posibilidad de una nueva guerra Todo esto, condicionado a que los inspectores de armas de la ONU no satisfagan a Bush y sus intenciones unilaterales de acabar con Hussein "El punto es ver si Hussien decide o no desarmarse; esperamos que lo haga, por el bien de la paz debe hacerlo Ahora hay inspectores dentro de ese país, pero no están allí para jugar a las escondidillas, están para verificar si Hussein se va o no a desarmar", insistió Bush Las palabras del mandatario estadunidense ya ni siquiera le están dando la oportunidad a los inspectores de armas de la ONU que encabeza Hans Blix, de confirmar o desmentir si Irak tiene armas de destrucción masiva Bush está condicionando la amenaza de la guerra a que Hussein se desarme Esto en clara violación a la resolución 1441 que no define como un hecho que Irak tenga armas químicas, biológicas y hasta nucleares Fleischer sostiene que Bush está escéptico sobre el resultado del trabajo de los especialistas de armas de la ONU en Irak, sobre todo porque sostiene que a Hussein no se le debe dar ni siquiera el beneficio de la duda sobre sus presuntos programas armamentistas El vocero de la Casa Blanca insiste en que no se le debe creer nada al presidente iraquí con base en los 11 años de incumplimiento de Irak de las resoluciones de la ONU instrumentadas después del fin de la Guerra del Golfo Pérsico en 1991 "Hussein tiene armas de destrucción masiva, esto lo sostiene el presidente Bush y el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld; ellos tienen bases sólidas para sostener estas declaraciones", acotó el vocero presidencial Sin embargo, y pese a este argumento, Fleischer dijo que "no se pueden entregar a la prensa estas pruebas porque son informes de inteligencia ()" Tampoco aclaró qué agencia de espionaje las recopiló: la CIA, el FBI o la Agencia Nacional de Seguridad, las tres que fracasaron para prevenir los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 pese a tener indicios de que Al Qaeda y su líder Osama Bin-Laden preparaban un ataque, y son las mismas dependencias federales que serán sentadas en el banquillo de los acusados por la Comisión Investigadora de los hechos del año pasado que tiene a su cargo el exsecretario de Estado, Henry Kissinger, reconocido mundialmente por el uso que le dio a los servicios de la CIA para derrocar gobiernos que no eran del gusto de Washington, como el del presidente de Chile, Salvador Allende, el 11 de septiembre de 197305/12/02

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