El mentís a Derbez

martes, 20 de mayo de 2003
México, D F- Sigilosa, la señora Emma Villaseñor se coló a la conferencia de prensa que ofrecía el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez Con paso firme flanqueó a los reporteros y llegó a sólo un par de metros del canciller mexicano Luego aprovechó el silencio entre una y otra pregunta de los reporteros para alzar la voz: “Señor, soy la hermana de José Antonio Villaseñor y tía del niño Marco Antonio Villaseñor, que murieron en el trailer de Texas” Eran las 13:25 horas y estaba en su parte final la conferencia de prensa con el canciller y sus subsecretarios, Gerónimo Gutiérrez, y Miguel Hakim “Quisiera que me escuche”, decía la señora Derbez, desconcertado, volteó a verla La miró de arriba abajo, su cabello corto algo desaliñado, sus ojos enrojecidos, sus rostro sin maquillaje, sus ropas modestas: Pantalón de mezclilla, blusa de hilo, zapatos sin tacón Un grupo de reporteros avanzó y rodeó a la señora, cuyas palabras se perdían entre murmullos de sorpresa --Venga para acá, pidió Derbez Allan Nahum, director de Comunicación Social de la Cancillería, se levantó y cedió su lugar a la señora, quien apenas quedó separada del canciller por el subsecretario para América del Norte, Gerónimo Gutiérrez Con la voz temblorosa, los ojos irritados, la señora Villaseñor tomó el micrófono y mirando a Derbez, denunció: “Yo tengo los datos de con quién se comunicó mi hermano Quisiera que usted pudiera ayudarme, porque yo los he dado Ayer vine con una de las personas de aquí (la Cancillería) y yo se los quise dar, pero jamás me los preguntó Entonces, yo digo: ¿Cómo es posible?” Un día antes, en declaraciones a la prensa, Derbez había exhortado a los familiares de las víctimas de la tragedia del tráiler en Victoria Texas a “dar el paso” de denunciar a los polleros Más aún, durante la conferencia de prensa, antes de la llegada de la señora Villaseñor, Derbez dijo a los reporteros: “Los esfuerzos coordinados de la PFP y de la PGR, con el respaldo de la SRE, van en búsqueda de estas redes, de tratar de encontrar a los cabecillas Para ello se requiere del apoyo de los habitantes que han utilizado los servicios para que denuncien y con esa denuncia nosotros podamos sacar, si me permiten usar la analogía, el hilo hasta la consecuencia final de lo que ha sido este caso: la muerte de estas personas” Pero allí, frente a Derbez, la señora Villaseñor afirmaba que había venido en varias ocasiones a la Cancillería para denunciar a los polleros y que no le habían hecho caso “Traté en la mañana de comunicarme en directo con usted, pero no me hicieron caso () Ojalá usted pudiera, pero esta es la única manera en que puedo hablar con usted, porque me están dando largas “Ahora sinceramente no sabemos si mi hermano murió asfixiado o de muerte (sic), nadie nos da explicaciones, nadie nos ayuda Yo quisiera que usted nos pudiera ayudar a ver el cuerpo de mi hermano, porque no es posible que vivamos con esto Imagínese: Yo estoy así, ¡cómo está mi madre!”, dijo la señora Villaseñor con la voz entrecortada y al borde del llanto Derbez asentía, la miraba, hacía gestos de comprensión La señora Villaseñor, insistía: “Una mujer me dijo que no iba a estar, que iba a salir de gira, pero si usted dijo anoche que diéramos un paso adelante, yo lo estoy dando, pero espero que ustedes den los dos que deben dar, porque no nos ayudan” --Encantado –retomó la palabra Derbez-- Me da mucho gusto que esté aquí con nosotros Este es un ejemplo de lo que necesitamos que se haga Tiene mi compromiso Ahorita, terminando ésto, nos vamos juntos y platicamos Pero la señora Villaseñor, ya estaba encarrerada: “Esto tiene que llegar hasta sus últimas consecuencias A mi me dijeron que esto es muy peligroso No me interesa Yo no quiero que más gente sufra Porque a ellos (los polleros) nada más les importó el dinero A José Antonio le juraron que él y el niño iban a pasar Entonces no es justo Esto no puede terminar así “Yo quisiera que a mi hermano me lo traiganNo han llegado sus cuerpos Llevo una semana angustiada en que me dicen que llegaba el miércoles o el jueves y no ha llegado No me dan indicaciones Hablo por teléfono Ayer vine a una junta y salí igual porque tampoco sabenOjalá usted nos pudiera ayudar” Derbez: “Cuente con eso Le voy a pedir a este joven (el subsecretario Gutiérrez) que se la lleve a mi oficina ahorita y ahí platicamos Vamos a hacer arreglos para que usted pueda visitar el cuerpo de su hermano --Esta bien y disculpe que me presente así --No, no, no, al contrario, me da mucho gusto que lo haya hecho No porque sea una cuestión de gusto, sino porque esto es lo que necesita nuestro país, gente como usted De veras, le admiro su valor y la felicito La van a llevar ahorita para que no la asalte (sic) la prensa Y sí Rodeada de funcionarios y ayudantes, la señora Villaseñor entró al elevador privado, seguida por algunos reporteros que pedían hablar con ella Derbez aseguró luego que se tomarían “todas las medidas necesarias para proteger la seguridad e integridad” de la señora Villaseñor y de su familia Dijo que los reporteros tenían “la obligación de manejar con mucho cuidado la información que aquí se ha obtenido” Y advirtió: “No les extrañe que no la vuelvan a ver (a la señora Villaseñor)” En efecto, cuando la señora volvió a aparecer en el recibidor del edificio de la Cancillería, un grupo de reporteros intentó hablar con ella El subsecretario Gutiérrez la llevó a otro elevador En vano los reporteros esperaron: Habría salido en un auto por una de las puertas del estacionamiento Con todo, el incidente puso en aprietos a los funcionarios de la Cancillería: ¿Quién no le había hecho caso? ¿Por qué no le habían recibido la denuncia desconociendo las declaraciones públicas del Canciller? “A lo mejor hay algún despido”, comentaron algunos funcionarios Y es que, el daño estaba hecho: la señora Villaseñor había desmentido los supuestos esfuerzos de la Cancillería por recibir las denuncias contra los polleros 20/05/03

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