Rechazan política agrícola impuesta por la OMC

sábado, 1 de mayo de 2004
* Llamado de la UNORCA y organizaciones a gobiernos México, D F, 30 abril (apro)- La UNORCA, y una veintena de organizaciones de Indonesia, India, Costa Rica, Tailandia, Pakistán y Estados Unidos, exhortaron a sus respectivos gobiernos a rechazar las políticas agrícolas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), “impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea” Alberto Gómez Flores, representante de Vía Campesina en México, región Norteamérica, y coordinador ejecutivo nacional de la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas, afirmó que la dinámica actual de las negociaciones en la OMC confirma que “nada ha cambiado” Precisó que a pesar del surgimiento de bloques fuertes de los países en desarrollo, tales como el G-20 –entre los que figuran Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, China, Cuba, Ecuador, Egipto, Filipinas, Guatemala, India, Indonesia, México, Nigeria, Pakistán, Paraguay, Sudáfrica, Tailandia y Venezuela--, así como la alianza entre naciones emergentes que se dio en Cancún, Washington y la Unión Europea persisten en su misma postura presionando por un “acuerdo marco” Las potencias dominantes, sostuvo, siguen tratando de imponer al mundo entero sus políticas particulares de liberación comercial, que continuarán destruyendo la producción campesina de alimentos, especialmente en los países en desarrollo, favoreciendo en cambio los intereses exportadores de sus propias transnacionales Gómez Flores enfatizó que igualmente es preocupante que el G-20, aparentemente, esté dispuesto a negociar según los lineamientos propuestos por la UE y Washington, que les exigiría abrir sus propios mercados y tolerar la práctica continuada del dumping Por otra parte, sostuvo que la UE aparentemente le está proponiendo un arreglo bilateral a los países del Mercosur, ofreciéndoles mayor acceso a sus exportaciones de carne bovina en los mercados europeos, a cambio de ofertas mejoradas en los sectores de servicios, productos industriales y bienes de capital, compras del Estado y contratos públicos e inversiones en el marco de las negociaciones de la OMC Y advirtió que un arreglo de ese tipo sería muy perjudicial para los criadores europeos de ganado y para los pueblos del Mercosur, que tendrían que soportar el virtual ‘copamiento’ de las inversiones y el sector público en esos países a manos de las grandes transnacionales estadunidenses Ante tal situación, demandaron detener cualesquier negociaciones tendientes a una mayor liberalización del comercio agropecuario; iniciar negociaciones internacionales en un ámbito multilateral más apropiado, en el que la alimentación y la agricultura no sean moneda de cambio, en torno a los siguientes temas: --Derecho a proteger la producción nacional de alimentos frente a las importaciones baratas, mediante la aplicación de aranceles y cuotas de importación --Prohibición de cualquier subvención pública que se aproveche para exportar a precios por debajo del costo de producción --Establecer un instrumento jurídico internacional que frene la sobreproducción, especialmente mediante el control de la oferta en los países exportadores Esto exigirá la reapertura del debate respecto de los convenios sobre productos básicos (commodity agreements), así como debatir mecanismos efectivos de control de la oferta (supply management) en los países exportadores Se trata, explicó, de dotar a la FAO y a la UNCTAD de un papel más importante para que puedan debatir estos temas, incorporando las necesidades y posturas de las organizaciones de la sociedad civil y de los pequeños productores agropecuarios, que reclaman una producción alimentaria sustentable y localizada (en contraste con globalizada) y de base campesina (en lugar que empresarial-industrial)

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