Lógica foxista

martes, 8 de febrero de 2005
México, D F, 7 de febrero (apro)- La penetración del narcotráfico en la Presidencia de la República es una ocasión más para el gobierno de Vicente Fox de querer hacer de la gravedad de un problema una virtud de su administración Durante cuatro años, la delincuencia organizada tuvo un informante desde la residencia oficial de Los Pinos sin que los servicios de inteligencia del Estado, ni civiles ni militares, contrarrestaran las actividades de Nahum Acosta Lugo, quien como director de la coordinación de giras presidenciales filtraba a un cartel del narcotráfico los movimientos diarios del presidente Luego de que el diario Milenio revelara, el sábado pasado, el éxito del narcotráfico en llegar hasta los pasillos de Los Pinos, la Procuraduría General de la República (PGR) lanzó una intensa campaña de prensa en un intento de convencer a la opinión pública de que si se conoció el grave problema fue porque “a diferencia de otros tiempos, las cosas se enfrentan con seriedad y responsabilidad” En reiteradas declaraciones a medios de información desde la capital del país, el titular de la PGR, el general Rafael Macedo de la Concha, pretendió capitalizar la gravedad del problema en beneficio del gobierno federal “Hoy México es un Estado democrático y tenemos un gobierno democrático” y por ello “las cosas que suceden ya no se ocultan” Negó también que la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) fuera la que advirtiera sobre la infiltración del narcotráfico en la Presidencia A decir del procurador, se trató de una investigación de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (Siedo) Fue la propia PGR la que detectó la fuga de información como resultado de una “línea de investigación” contra el crimen organizado y en la que ahora están involucrados la inteligencia militar y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) No se sabe desde cuándo la PGR tenía esa “línea de investigación”, pero fue apenas el jueves pasado cuando ocurrió la detención de Acosta Lugo, quien desde el 2001 trabajaba en la Presidencia luego de que destacados panistas de Sonora le abrieran las puertas de los Pinos Sin decirlo de manera abierta, Macedo dejó ver que la presencia del narcotráfico en la casa presidencial no es nueva, sólo que esta vez las pruebas son incontestables En 1995, se filtraron a la prensa las grabaciones entre el poderoso coordinador de la presidencia de Carlos Salinas de Gortari, José Córdoba Montoya, y la exmodelo y exagente de la desaparecida Policía Judicial Federal, Marcela Bodenstedt Perlick, a quien se le señaló como la intermediaria del cartel del Golfo, entonces al mando de Juan García Ábrego, con la Presidencia de la República El entonces presidente Ernesto Zedillo prefirió hacer de esos señalamientos un escándalo de prensa y evitó investigar lo que para él era un problema moral, de infidelidad conyugal, no político y mucho menos de narcopolítica En 1999, el secretario particular del propio Zedillo, Liébano Sáenz fue mencionado por el diario estadunidense The New York Times como uno de los funcionarios del gobierno mexicano involucrado en una investigación antinarcóticos en Estados Unidos La acusación fue rechazada en México y de nueva cuenta prevaleció la sospecha sobre la complicidad desde el más alto nivel de gobierno en México con el narcotráfico Esta vez la historia no es de alegados contubernios Según el presidente Vicente Fox el marcaje de que fue objeto por parte del narco debe verse como parte de su “guerra” en contra del narcotráfico “Tenemos que redoblar la vigilancia, la guardia, porque esta confrontación que tenemos con el crimen organizado, con el narcotráfico, ha hecho que (los grupos de la delincuencia organizada) reten al Estado mexicano”, declaró Fox al noticiario radiofónico Enfoque El reconocimiento de la llegada del narco a la Presidencia de México fue oportunidad también para la retórica “madre de todas las batallas” de Fox en contra del narcotráfico La movilización de fuerzas federales a Tamaulipas desde la última semana de enero en una pretendida cacería de integrantes del cartel del Golfo, de Osiel Cárdenas, y la reorganización en las llamadas cárceles de máxima seguridad son parte de su “batalla madre” Para Macedo de la Concha el proceso judicial en contra de Nahum Acosta Lugo es también “una declaración de guerra” en la que “llevará a la cárcel a quien tenga que llevar” Después de los escándalos en la prensa sobre la señalada presencia del narco en la Presidencia de México en las pasadas administraciones, es de esperar que al belicoso discurso foxista le siga información pública, y no filtraciones de la PGR a la prensa, sobre la manera en que el narcotráfico infiltró al gobierno federal Tendrá que informar cómo fue posible que Nahum Acosta Lugo y el cartel para el que trabajaba, hasta ahora no identificado oficialmente, sortearon al Estado Mayor Presidencial, la Sección II del Ejército Mexicano, la Unidad de Inteligencia de la PGR y el Cisen, entre otros tantos organismos dedicados al combate a la delincuencia organizada en México

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