Ramírez Acuña, el sexenio de la tortura

miércoles, 29 de noviembre de 2006
Guadalajara, Jal , 28 de noviembre- Siempre con el menosprecio a diversos tratados sobre la tortura, el panista Francisco Ramírez Acuña solapó en su sexenio esta práctica aberrante, tipificada en el derecho internacional como delito de lesa humanidad De 2001 a la fecha, la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) registró por lo menos 640 quejas por tortura En septiembre anterior esta institución emitió la recomendación 6/2006 por esta práctica aberrante en contra de nueve personas, documentadas en sendas quejas De forma coincidente, dice la CEDHJ, las víctimas argumentaron que los métodos de tortura utilizados fueron: asfixia provocada por una bolsa de plástico en la cabeza; ahogamiento con una franela mojada en la boca y nariz; toques eléctricos en diversas partes blandas del cuerpo; y en algunos casos quemaduras con fuego, entre otros Estos sufrimientos fueron aplicados con el ánimo de que reconocieran su responsabilidad en la comisión de los delitos que se les imputaban "Coinciden también en que tales torturas fueron recibidas en lugares aislados y lejos del alcance de personas ajenas a las investigaciones; con ello resalta el hecho de que se les privaba de su libertad antes de ser adecuadamente investigados Del análisis de estos casos se demostró la tortura como una práctica arraigada en el área de investigación de delitos a cargo de las agencias especializadas de la propia PGJE" La Procuraduría local se negó a investigar estos delitos Ramírez Acuña avaló esta decisión al pretextar que los "quejosos son delincuentes y robacoches" Testimonios En Proceso Jalisco se publicaron en septiembre pasado los testimonios de los torturados Las voces de las víctimas dan cuenta de la brutalidad con que son tratadas Es el infierno momentáneo, pero que al final se queda pegado en la piel Aquí no importan las súplicas ni los lamentos En las sesiones del tormento tampoco cabe el perdón, la compasión ni la verdad Se trata de hacer confesar a los "delincuentes" como sea José Ignacio Hernández Gutiérrez ?queja 565/03-- cuenta lo que vivió: (?) me sentaron en una oficina, donde me empezaron a golpear en la cara con la mano abierta y luego llegaron varios elementos, que aproximadamente eran veinte, quienes comenzaron a hablar en claves y de pronto me pusieron una bolsa en la cabeza y me decían que no me hiciera güey, y no sabía con quién me había metido, mejor cantara las cosas y ellos tenían todo el tiempo del mundo, ya que eran como setenta agentes y me iban a hacer que dijera lo que ellos querían escuchar Luego me volvieron a tapar la cara con una bolsa de plástico y me comenzaron a golpear en mi costado a la altura de las costillas, así como en la espalda Luego me pusieron en el suelo y me pusieron una venda en la cara; me echaban agua por la nariz, forzando para que les dijera las cosas, ya que querían que les dijera quién había robado las cosas y quién era el jefe Yo les decía que no sabía de qué me hablaban, por lo que me dieron toques eléctricos; me amarraron un cable en el pulgar izquierdo y un cable en el pulgar derecho de ambas manos, así como también me pusieron los cables en el pecho, y de igual forma me lo pasaron por el ano, esto lo hicieron en varias ocasiones [] En otra parte de su relato, José Ignacio dice: Cuando estaban poniendo los toques me pusieron en el suelo boca arriba, uno de ellos se sentó arriba de mí y me daba golpes en el estómago, mientras otro me echaba orines en la nariz Después me pararon, me quitaron los zapatos y me dieron toques en los hombros, en las manos y en las muñecas Yo no sabía nada de los hechos, aun así me metieron al baño, me metieron la cara al excusado y me hicieron que inhalara excremento, de ahí me empezaron a pegar (?), unos me daban golpes en el estómago mientras otro me tapaba la boca con la bolsa sin dejar pasar la respiración, de ahí me sacaron a la primera oficina y en eso entraron otros y se escuchó "ya agarramos al otro", y dijeron: "mira, cabroncito, tenemos a tu compinche", contestando yo que no sabía de qué se trataba ni de qué era, y me dieron dos; me dieron dos trancazos con un libro en la cabeza y dos bofetadas, que son las que me tienen los oídos lastimados Óscar Almanzor Ramírez ?queja 717/02-- por su parte cuenta lo siguiente: Me trasladaron a la Procuraduría, que se ubica en la calzada Independencia, donde sin registrarme en algún libro, me metieron por una cochera o puerta lateral de metal y me sentaron en una silla, y me dijeron, "ahora sí se te cayó el cantón", "te creías muy chingón", y yo decía "de qué me están hablando", por lo que de inmediato comenzaron a agredirme en la cara, ya que me golpeaban con la mano abierta en la cabeza y en la nuca, en las mejillas y en los oídos [] Me quitaron la ropa, y como yo no quise, me golpearon en la espalda, (y en las) costillas con los puños cerrados, por lo que accedí a quitarme la ropa y quedé en calzones Me pusieron una venda en los ojos, uno me jalaba los pies y otro me quería tumbar, hasta que lograron someterme, ya que yo no me dejaba Una vez que me sometieron, uno se me subió a las costillas casi a la altura del pecho y me puso un trapo sucio en la cara, cubriéndomela toda, mientras que otros me vendaban los pies al tiempo que otro me echaba agua en la cara sobre el trapo, yo no me dejaba y (al final) les decía que les iba a decir lo que quisieran con tal de que no me golpearan y me limité a repetir lo que ellos me decían El otro caso que documentó la comisión es la tortura a Romualdo Orozco Martínez ?queja 92/03--, quien fue internado en el Antiguo Hospital Civil por las lesiones que le fueron provocadas Romualdo dice que varios agentes policiales le vendaron la cara, lo maniataron por la espalda, lo desnudaron y tiraron al suelo para subírsele encima, lo mojaron y le echaron agua por la nariz y boca, lo patearon en el estómago, testículos y en diversas partes de su cuerpo, además le aplicaron toques eléctricos Este suplicio duró alrededor de dos horas Después, señala la víctima, lo llevaron a declarar, pero como no aceptó manifestar lo que ellos querían, el actuario de la agencia lo llevó a la parte trasera de las oficinas, junto con varios elementos, en donde lo volvieron a golpear El actuario le decía que lo estaba haciendo perder su tiempo, mientras le daba puñetazos en el estómago, al igual que los elementos policiales Se desmayó Cuando recuperó el sentido, vio que dichas personas estaban preocupadas y tratando de reanimarlo; "se nos va, se nos va", decían Después lo llevaron nuevamente a declarar, diciéndole que si no aceptaba, lo volverían a golpear Ramón Ramos --queja 1841/03--: Me quemaron una mano con un encendedor; me pegaron con una tabla en la planta de los pies, me patearon el pecho, la cara, el cuello, los testículos y todo para que firmara unas declaraciones También me vendaron la cabeza, me echaron agua en la cara y me pusieron una bolsa en la cabeza, allí me tuvieron como ocho horas y luego me llevaron a la calle 14, allí me volvieron a pegar, incluso me quemaron la mano derecha con un encendedor Arturo Rodríguez Guzmán 2799/03--: Me llevaron a una casa que no puedo identificar y allí me empezaron a golpear; me pisaron las manos y los pies, hasta dejarlos inflamados, me patearon el estómago y en la espalda Con los puños me pegaron en la cara y el cuello; me arrastraron por el suelo, jalándome de los cabellos; me embolsaron la cabeza y me echaron agua por nariz y boca; con una tabla me pegaron muchas veces en las nalgas; amenazaron con violarme con un palo y, aunque no lo hicieron, sí colocaron el palo entre mis nalgas

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