Cuestiona Lydia Cacho actuación de Marín y Villeda

sábado, 18 de febrero de 2006
* Diputadas del PAN y PRD exigen la renuncia del mandatario * Ediles poblanos se solidarizan con el Ejecutivo México, D F, 17 de febrero (apro)- El escándalo por el complot orquestado por el empresario Kamel Nacif, apoyado presuntamente por el gobernador de Puebla, Mario Marín, para encarcelar a Lydia Cacho, sumó hoy otro capítulo A través de desplegados periodísticos, la periodista contó su verdad y lanzó recriminaciones al mandatario, mientras que legisladoras federales exigieron la renuncia del priista; en contraste, alcaldes de aquella entidad se solidarizaron con el Ejecutivo estatal y lo llenaron de adulaciones Ofendida ante "tanta torpeza grupal" y "ante tanta corrupción" de sus persecutores, la periodista Lydia Cacho acusó, tanto al gobernador de Puebla, Mario Marín, como a la procuradora general de Justicia de la entidad, Laura Villeda, de anteponer, su amistad con el textilero Kamel Nacif por encima de los derechos de las víctimas de la pornografía infantil, de la Constitución, de sus derechos humanos y del interés público En carta una carta abierta publicada en los principales diarios del Distrito Federal, la autora del libro Los demonios del edén añadió que las autoridades poblanas antepusieron, sin saberlo, el bienestar de un criminal y de sus protectores, a la prioridad de su trabajo periodístico por hacer del interés público un caso que involucra pornografía infantil, abuso sexual de menores y lavado de dinero, según la Procuraduría General de la República Aseveró que la única salida que han encontrado las autoridades poblanas, "ante tanta torpeza grupal" y "tanta corrupción", es intentar culpar a una ciudadanía inocente de las graves consecuencias de sus propios actos "El gobernador y la Procuradora, al tomar posesión de sus cargos, juraron lealtad a la ciudadanía con la frase ?y de no cumplir que la Nación me lo demande? "Y he aquí, señor y señora, a la Nación mexicana, demandándoles honestidad y justicia" En la primera parte de su escrito, Lydia Cacho refirió que el gobernador de Puebla ha declarado públicamente en diversas entrevistas que ella salió libre 24 horas después de su arresto Sin embargo, la afectada destacó que la justicia poblana la declaró culpable (de los delitos de calumnia y difamación) una semana después de su arresto y aclaró: "No estoy libre, como asegura Marín Mi caso fue atraído a Cancún (Juzgado Primero de lo Penal) porque ?aunque nos asistía la razón jurídica desde el principio-- no fue sino hasta que la gran presión mediática orilló a Marín a cesar su intervención, y el Tribunal Superior de Justicia de Puebla, tuvo que aceptar el incidente de competencia y liberar el caso a Quintana Roo, donde escribí el libro y, supuestamente, ?cometí el delito de difamación? , pero donde se cometieron los delitos de abuso de menores y pornografía que narra mi libro Los demonios del edén: el poder detrás de la pornografía infantil" Precisó Cacho que la procuradora poblana aceptó, en diciembre de 2005, ante diversos medios, que no le enviaron los citatorios "para que no hiciera un escándalo", facilitando la orden de aprehensión "Es decir --aclara?, es una aprehensión fabricada, una violación a los derechos humanos La juez declaró lo mismo, y sus declaraciones fueron publicadas en varios medios impresos y radiofónicos Contamos con esas pruebas" Más adelante, la defensora de derechos humanos ofreció detalles de el vía crucis que vivió durante el traslado de Cancún a Puebla Puntualizó que en el trayecto de 20 horas sólo tuvo acceso a una comida y a una botella de agua Además, contó que poco antes de llegar a Puebla, le compraron pastillas para la tos, cuando lo que ella requería era antibióticos para la bronquitis que padecía en ese momento, con lo cual, dijo, violaron su derecho a la salud "Yo, y no el gobernador Marín ni la procuradora Villedas, viví las 20 horas sin dormir, en un automóvil, cruzando seis estados de la República, viajando sola, enferma, incomunicada, con dos hombres judiciales armados, seguida por tres agentes (también ostensiblemente armados y en una camioneta Liberty blanca que ?ahora sabe-- eran la ?gente de Nacif? con órdenes de amedrentarme Yo les escuché hablar de los detenidos que se dan a la fuga y se mueren "A mí me preguntaron en medio de la noche (que) si me gustaba nadar en el mar, si sabía nadar, y qué hacía ?una mujer tan buena y guapa escribiendo cochinadas? Fue a mí a quien aventaron el auto, huyendo de mi abogada en la Procuraduría de Justicia de Quintana Roo, y a quien sacaron escoltada por tres autos hasta la carretera a Mérida A mí me puso el agente una pistola en la cabeza cuando al reaccionar en la presurosa salida a la carretera, reclamé mis derechos constitucionales A mí, los judiciales me insultaron Frente a mí, el comandante Rocha, un hombre moreno de bigote y conduciendo un automóvil tojo, esperaba en la caseta La Esperanza de la entrada de Puebla, y ordenó a dos agentes judiciales mujeres que se bajaran del auto y se subieran a mi lado, seguido de la orden ?ustedes venían con ella todo el viaje? "Las autoridades poblanas, en un acto de desesperación y ante su incapacidad para admitir que incurrieron en actos delictivos, en tráfico de influencia, en coadyuvantes de órdenes de tortura y en la violación a las garantías constitucionales de una ciudadana, periodista y defensora de los derechos humanos, se revelan tal como son "Cualquier autoridad que no se involucra en semejantes actos, se hubiese mostrado preocupada por las declaraciones de una persona detenida de manera irregular En cambio, desde el primer día, incluso antes de que yo comprendiera que el gobernador estaba implicado en mi detención, él mismo me llamó delincuente ante los medios y dijo que ?el caso estaba cerrado? antes de que la juez Quinta de lo Penal me declarara formal prisión "Y la Procuradora, ignorante del contenido de mi trabajo periodístico, denostó mis declaraciones de maltrato, mi estado de salud y me recomendó ?que en lugar de estar escribiendo sobre delitos contra niñas, mejor hubiera ido a denunciarlos?" Legisladoras del PAN, PRD e independientes publicaron también un desplegado de apoyo a Lydia Cacho "ante la confabulación que pretendía acallar sus denuncias sobre delitos de explotación sexual infantil en Cancún, Quintana Roo" En el mismo manifiesto, las diputadas exigieron la renuncia del gobernador de Puebla, Mario Marín, por abuso de poder, misoginia atentar contra las libertades de prensa y expresión Establecieron que una persona con tales convicciones no puede ser llamada servidor público En los principales diarios capitalinos apareció también un desplegado suscrito por los presidentes municipales de la región, incluido el edil de Puebla, Enrique Daguer Guerrero, exrector de la Universidad Autónoma de Puebla y declarado enemigo Marín Torres, en el cual se solidarizan con el cuestionado gobernador de la entidad y exigen "la no intervención de intereses ajenos", que sólo tratan de desestabilizar el desarrollo armónico que "se viene consiguiendo" bajo su liderazgo Los ediles poblanos mencionan que Marín Torres se ha distinguido "como una persona afable, cordial, honesta y respetuosa de la ley" y reclaman a "quienes no dan la cara y se esconden tras el anonimato que no enrarezcan el clima de tranquilidad y de respeto que se vive en Puebla"

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