Absurda, la idea de democracia en México: Raúl Vera

viernes, 7 de julio de 2006
* En estos comicios se amenazó a los pobres con perder hasta las migajas, dice el obispo de Saltillo Saltillo, Coah , 6 de julio (apro)- La democracia en México es absurda, pues se basa en la participación ciudadana en las votaciones y en la actividad de los partidos en los tiempos electorales, en una especie de libre competencia entre ellos, para llevar a sus candidatos a los puestos de elección popular, mediante mítines, encuentros con los diversos sectores sociales, spots en la radio, televisión y demás medios, consideró el obispo Raúl Vera López "Muy peligrosamente, debido a los efectos negativos que esto implica para el desarrollo del país, una gran parte de los ciudadanos reduce el ejercicio de sus derechos y obligaciones democráticas, a la expresión del voto en las urnas, y después se olvidan de su responsabilidad con la vida democrática y los derechos que una organización política de este tipo nos otorga", dijo el prelado Al emitir su opinión sobre los comicios del pasado domingo, Vera López expresó que la sociedad debe tener una participación más activa en el acompañamiento de la gestión pública, y no sólo en las urnas, haciendo una severa crítica al proceso electoral mexicano de este año: "Esto se exige ahora más que nunca, cuando una mentalidad tan pobre respecto de lo que es la auténtica democracia, salió a relucir en las estrategias utilizadas por los partidos políticos durante la campaña electoral que está terminando Campañas en las que el respeto a la persona humana brilló por su ausencia, tanto entre ellos, como hacia el electorado, violando así el más elemental principio que sustenta la democracia, el estado de derecho, que empieza (sic) por el respeto a la inviolable dignidad de la persona humana "Campañas realizadas ante un pueblo empobrecido, con gastos enormes para sostener copiosa propaganda en uno de los medios de comunicación más caros, como es la televisión; campañas en las que más que ofrecer un futuro verdadero a este pueblo, se le manejó de manera insultante la necesidad que tienen los pobres de las migajas que este modelo económico les quiera dejar, y se les amenazó, de que si no aceptaban que ese modelo siguiera imperando en México, hasta esas migajas le serían quitadas, como le pasaba al pobre Lázaro, ante el rico epulón, en la parábola de Jesús", advirtió Sostuvo que durante la etapa proselitista, quedó en evidencia que la palabra democracia se utiliza sólo para hacer a los ciudadanos votar, pero no para fortalecer la vida democrática A continuación, el texto íntegro: Después de estos comicios? regresemos a la democracia Fr Raúl Vera López, OP En los meses que han precedido al 2 de julio, y a la jornada misma del 2 de julio, los mexicanos hemos vivido un tiempo en que se utiliza el término "democracia", sobre todo para animarnos a ir a la urnas y expresar con el voto nuestra decisión acerca de la persona o las personas que elegimos para asumir un puesto de responsabilidad en la organización del Estado Este domingo concretamente elegimos como nación a quién estará al frente del Poder Ejecutivo y a quienes formarán parte de las Cámaras de Diputados y Senadores, en los próximos años En algunos estados de la República eligieron también gobernador y alcaldes Muy peligrosamente, debido a los efectos negativos que esto implica para el desarrollo del país, una gran parte de los ciudadanos reduce el ejercicio de sus derechos y obligaciones democráticas, a la expresión del voto en las urnas, y después se olvida de su responsabilidad con vida democrática y los derechos que una organización política de este tipo nos otorga La democracia no se reduce a la participación ciudadana en las votaciones y a la actividad de los partidos políticos en los tiempos electorales, a una especie de libre competencia entre ellos, para llevar a sus candidatos a los puestos de elección popular, mediante los mítines, los encuentros con los diversos sectores sociales, spots en la radio, en la televisión y en los demás medios masivos de comunicación social Es absurdo reducir a sólo esa dimensión la vida democrática de un pueblo La vida democrática ha de impulsar todas las dimensiones de la vida de los ciudadanos que forman parte de una nación que haya elegido este tipo de régimen, empezando por la familia, que ha de educar a las personas que la componen para que asuman en toda la organización social, a la que necesariamente se integran, las actitudes que un régimen democrático exige Una organización social que se diga democrática ha de garantizar y promover el respeto del estado de derecho en todos los niveles Este aspecto se fundamenta en el reconocimiento de la dignidad que de forma inherente posee toda persona, y la capacidad que todo individuo tiene de hacer un uso digno de la propia libertad Esto implica que todo proceso educativo, en la familia, en la escuela y en toda la sociedad, se dirija a que todo ciudadano, trátese de un niño, un joven o un adulto, haga un uso tal de su libertad, que sus acciones no lesionen los derechos de los otros, sino por el contrario, que con sus actos contribuyan al reconocimiento y la promoción de los derechos de cada persona y se promueva la necesaria participación de todos, en la construcción de una sociedad justa y solidaria Si una vida democrática implica el respeto al estado de derecho, una necesaria consecuencia es que se garantice a todos los ciudadanos, sin excepción, el necesario desarrollo y el acceso a una vida digna De esto se desprende que el ejercicio de la vida democrática no se reduce a sólo el momento en el que yo, por mi voto en las urnas, expreso mi voluntad para que tal o cual persona se ocupe de administrar, desde una organización del Estado, los bienes de la nación, sean los recursos naturales, sean los recursos monetarios, impuestos, sean todos los bienes y servicios que a través de nuestra historia, con nuestros recursos y nuestra participación hemos construido para que tengamos energía eléctrica, servicios médicos, educación, carreteras, aeropuertos, transportes, una planta productiva, etc En una organización democrática se requiere también una presencia ciudadana en los procesos de la gestión pública Me refiero a la necesaria aportación ciudadana para que la administración de los recursos de todos los mexicanos, que encomendamos a los servidores públicos, sea hecha con honestidad y escrupulosa responsabilidad de parte de ellos, ya que se trata no de bienes que son suyos, sino que pertenecen a todo el pueblo Además de que dicha administración, si se realiza con justicia, debe favorecer, sobre todo a los más desprotegidos, que son los que menos han recibido atención de parte de las pasadas administraciones, por eso hoy están en una pobreza que a muchos les resulta ya muy pesada Por lo tanto, una verdadera democracia exige de la ciudadanía un seguimiento y participación durante la gestión pública de quienes han sido elegidos y elegidas por nosotros en los comicios, como los realizados el pasado 2 de julio No sólo quienes están en los puestos públicos son responsables de que los bienes de todos sean administrados equitativamente para favorecer a los habitantes de este país, especialmente de los más pobres, sino que todos los ciudadanos somos responsables del sufrimiento de nuestros hermanos más pobres Así que, al iniciar un nuevo camino como nación, con la elección de un nuevo presidente de la República y un nuevo Congreso, tomemos conciencia de nuestra responsabilidad en la construcción de una sociedad verdaderamente democrática Y esto se exige ahora más que nunca, cuando una mentalidad tan pobre respecto a lo que es la auténtica democracia, salió a relucir en las estrategias utilizadas por los partidos políticos durante la campaña electoral que está terminando Campañas en las que el respeto a la persona humana brilló por su ausencia, tanto entre ellos, como hacia el electorado, violando así el más elemental principio que sustenta la democracia, el estado de derecho, que empieza, como hemos dicho, por el respeto a la inviolable dignidad de la persona humana Campañas realizadas ante un pueblo empobrecido, con gastos enormes para sostener copiosa propaganda en uno de los medios de comunicación más caros, como es la televisión; campañas en las que más que ofrecer un futuro verdadero a este pueblo, se le manejó de manera insultante, la necesidad que tienen los pobres de las migajas que este modelo económico les quiera dejar, y se les amenazó, de que si no aceptaban que ese modelo siguiera imperando en México, hasta esas migajas le serían quitadas, como le pasaba al pobre Lázaro, ante el rico epulón, en la parábola de Jesús

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