Alarma ola de suicidios en Yucatán

lunes, 4 de enero de 2010

MÉRIDA, Yuc., 5 de enero (apro).- El suicidio de jóvenes en esta entidad se ha colocado como la tercer causa de muerte en las estadísticas oficiales de morbilidad.

Y es que según datos de la Comisión de Derechos Humanos local (Codhey), por distintas razones, cada 48 horas se quita la vida un joven de 15 a 24 años de edad en el estado.

Por ello, la Codhey urgió al gobierno de Ivonne Ortega a realizar “un estricto registro epidemiológico de suicidios” y a poner en marcha un plan de prevención y fomento a la salud mental para revertir esa tendencia.

         Según el organismo, es necesario monitorear con mayor exactitud el registro epidemiológico en el estado, la identificación de factores de riesgo, así como de trabajar en la prevención y el fomento de la salud mental.

         Con base en estudios propios, la Comisión tiene claro ya que en Yucatán el suicidio se ha convertido en la tercera causa de muerte entre personas de 15 a 24 años. Y la tendencia se fortalece porque “la personalidad se establece al terminar la adolescencia, durante ésta se va desarrollando el proceso de identidad, la crisis puede detonar un intento suicida o un suicidio”.

         En Yucatán se ha duplicado la tasa nacional de suicidios, y por tanto se ha colocado como uno de los estados con mayor incidencia en el país, al grado que cada 48 horas se suicida un yucateco.

         La Comisión explicó que la investigación tuvo como objetivo conocer la incidencia de intentos de suicidios y suicidios consumados en jóvenes de Mérida, así como sus factores desencadenantes, y para ello se aplicaron cuestionarios sobre el tema en diversas escuelas rurales y urbanas.

         Además, se solicitó información a algunas instituciones relacionadas con el tema, entre ellas el Hospital Psiquiátrico del estado. 

         De acuerdo con el registro del Hospital Psiquiátrico del estado de enero a septiembre del año pasado, 147 pacientes con intento suicida fueron canalizados al Programa Integral de Atención al Suicidio (PIAS).

         Asimismo, se determinó que uno de los principales factores desencadenantes para consumar el suicidio está asociado a una enfermedad o trastorno mental en 95% de los casos, de las cuales las más frecuentes son: depresión mayor, violencia intrafamiliar, fármaco-dependencia, dependencia al alcohol, esquizofrenia o trastorno bipolar y trastorno de la personalidad.

         La Codhey añadió, de acuerdo con el Instituto de Salud Mental, la depresión se presenta en uno de cada 50 adolescentes. Las mujeres sufren dos veces más depresión que los hombres.

Además, destacó que las mujeres son más propensas a quitarse la vida que los hombres. Con base en sus propias estadísticas, indicó que las mujeres intentan suicidarse de tres a cuatro veces, mientras que los varones lo hacen de dos a tres veces.

         Refirió que de acuerdo con datos del Inegi, del año 2003 al 2007, Yucatán fue el estado con mayor número de suicidios consumados en el país, seguido de Tabasco, Campeche y Quintana Roo.

         Según el estudio, más de 70% de los suicidas yucatecos -hombres y mujeres- utilizan el método del ahorcamiento.

         La institución destacó que del resultado de la investigación, se determinó que es necesario monitorear con mayor exactitud el registro epidemiológico en el estado, la identificación de factores de riesgo y trabajar por una cultura a la vida, realizar prevención al suicidio y fomento de la salud mental.

         Además, advirtió que la reducción del suicidio es una tarea en la que deben implicarse y contribuir todos los sectores de la sociedad, incluidos organismos e instituciones públicas y privadas en labor conjunta, empezando por dejar de subestimar el problema y tratarlo adecuadamente en los medios de comunicación.

         El resultado de la investigación propone implementar modelos par la atención de pacientes en crisis; crear redes interinstitucionales de trabajo para la prevención del suicidio; generar documentación y metodologías oficiales, estandarizadas, confiables, científicas en materia de detección y atención a la depresión y al suicidio; y proponer normas sobre el manejo de información sobre el suicidio en los medios de comunicación.

         También: capacitar al personal educativo escolar y otros responsables encargados de detectar niños y adolescentes en situación de alto riesgo.

         De igual forma, educar a los niños en las escuelas con respecto a los principales aspectos del suicido; crear programas de apoyo, promover centros de ayuda y/o líneas telefónicas permanentes para casos de crisis depresivas; proponer la creación de programas de prevención de suicido en los cuales se tenga en cuenta la dinámica familiar como eje central y en los que se proporcionen estrategias de afrontamiento, comunicación y manejo de habilidades.

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