Maestros despiden con protesta al gobernador Ulises Ruiz

miércoles, 17 de noviembre de 2010

OAXACA, Oax., 16 noviembre (apro).- Elementos del Ejército Mexicano, de la Policía Federal (PF) y de las corporaciones estatales coparon el primer cuadro de esta capital para resguardar el recinto donde el gobernador, el priista Ulises Ruiz, rindió un informe ante sus amigos y envió un mensaje al pueblo de Oaxaca. 
Ante siete gobernadores, entre ellos su “gallo” a la dirigencia del PRI, el coahuilense Humberto Moreira, a quien comprometió el voto de los priistas de Oaxaca, Ruiz Ortiz dio a conocer en tono triunfalista “los avances alcanzados” en su sexenio.
El que fuera el palacio de gobierno y que el propio Ulises Ruiz desdeñara para transformarlo en el museo de la diversidad, ahora se convirtió en un búnker para resguardar la seguridad de sus “amigos”, los mandatarios Mario Marín, de Puebla; Andrés Granier, de Tabasco; Eugenio Hernández, de Tamaulipas, y Fidel Herrera, de Veracruz, así como los electos Roberto Borge, de Quintana Roo, y Mariano González Zarur, de Tlaxcala.
Pese al cerco policiaco, maestros de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) realizaron una protesta frente al edificio donde Ruiz Ortiz presumía que estos seis años han sido “un parteaguas en la evolución de Oaxaca”.
Los mentores corearon, entre otras, “Asesino, asesino, asesino”, “ojo por ojo, diente por diente, Ulises asesino, la cuenta está pendiente”, “14 de junio, no se olvida”, “Porque la sangre jamás se olvida, los masacrados serán vengados”, “Sección 22, la única, no hay dos”.
Desdeñado por la dirigencia nacional priista, no así por el excandidato presidencial Roberto Madrazo, Ulises Ruiz se vanaglorió de que “por primera vez en la historia de Oaxaca, y con una visión de largo plazo integral, nuestro programa de gobierno ha ido resolviendo de raíz y de manera plena la problemática de las ocho regiones”.
En clara alusión a sus rivales políticos, los exgobernadores Diódoro Carrasco y José Murat, ausentes del evento, Ruiz Ortiz sostuvo: “No caímos en la simulación del pasado, cuando los discursos estruendosos anunciaban una obra aislada, de renombre, sin ir a fondo en la lucha contra los rezagos o sus causas.
“Oaxaca era referencia de la pobreza y el atraso, de la deuda histórica de gobiernos propios y el federal. Ahora el estado empieza a figurar en los primeros lugares en distintos rubros”, se jactó.
En justificación a las acusaciones vertidas por el magisterio y organismos defensores de derechos humanos, manifestó: “Sabíamos que nuestra responsabilidad era y es hacer respetar el estado de derecho, además de encauzar a Oaxaca por la senda del diálogo y la democracia”.
Entonces, “no fue el prestigio personal, la aceptación en las encuestas ni el trato complaciente de los medios lo que buscamos con nuestros actos de gobierno”, puntualizó.
“Antes que asumir actitudes populistas o la simulación de consultas a personas sin autoridad o grupos protagónicos, hicimos lo que los oaxaqueños demandaron: proyectos para el desarrollo integral. Para el desarrollo social y económico. Para el desarrollo regional de largo aliento”, aclaró.
Sin dar nombres, se dirigió a los dirigentes políticos y sociales al sostener: “Aquí estamos pese a sedicentes libertadores, que se valen de la humildad de la gente, de corruptelas y el chantaje para agitar en beneficio propio, no en el social”.
Y es que “no podemos hablar del futuro regresando a esquemas del pasado, demagógicos”.
Luego dijo que “no podemos volver a los esquemas que colapsaron la economía de México y agudizaron los rezagos. Tenemos que ir a fondo, aunque eso no abone a favor de la imagen del gobernante”.
Ante los cuestionamientos de que dejará una deuda pública de 5 mil 170.6 millones de pesos, el gobernador que entregará el cargo el próximo 1 de diciembre, tachó de “ignorantes” a sus detractores.
“Mi administración entregará finanzas sanas y activos con un valor sin precedente, resultado de nuevos esquemas de financiamiento, ante la carencia o la estrechez de los recursos fiscales”, manifestó.
Y agregó que “es absurdo, e incluso resultado de la ignorancia, pretender el descrédito de un gobierno que ha tenido la iniciativa de subsanar las carencias presupuestarias con esquemas generalizados en el mundo financiero moderno y que se están adoptando por gobiernos estatales que quieren acelerar su desarrollo.
“En resumen, dejamos finanzas sanas y activos que superan los 12 mil millones de pesos. Es decir, casi cinco veces más activos que los dos gobiernos anteriores (los de Diódoro Carrasco y José Murat).
Finalmente, sin el menor rubor sostuvo que “por vocación política siempre pretendí buscar la conciliación y el acuerdo, practicar la tolerancia y honrar la política como instrumento soberano para la transformación de la sociedad y el bienestar de la gente. No creo en la confrontación de ningún tipo, ni acepto la violencia como método para obtener cualquier resultado”.
Luego se ufanó de que “he vivido estos años con una intensidad cotidiana, aprendiendo todos los días. He sabido ser tolerante para escuchar a todos, tender mi mano franca y aceptar con firmeza las críticas o las adversidades, que no han sido menores”.
Por último, admitió que finaliza su “ejercicio con la alegría del deber cumplido, con la humildad de un político que entiende que la soberbia o el autoritarismo no son virtudes ni enaltecen a nadie. La alegría y la cordialidad son valores universales que aquí hemos querido honrar todos los días”.

mav
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