Campeche: Muerte de taxista por golpiza de policías desencadena revuelta de choferes

jueves, 4 de febrero de 2010

CIUDAD DEL CARMEN, Camp., 4 de febrero (apro).- Miembros del sindicato de taxistas iniciaron una violenta revuelta contra la Subprocuraduría de Justicia por la muerte de uno de sus compañeros en las celdas de la institución, a causa de una golpiza de la que responsabilizan a tres policías ministeriales.
    Los trabajadores del volante y los familiares del occiso, José Luis Flores Rosado, de 35 años de edad, se arremolinaron desde los primeros minutos de hoy en torno de la sede de la Subprocuraduría, donde rompieron cristales, volcaron dos vehículos oficiales y prendieron fugo a uno más.
    Elementos de la Policía Estatal Preventiva y Seguridad Pública tendieron un cerco alrededor de los manifestantes, bloqueando las calles 19, 42 y 42-E para evitar que salieran del área.
     Durante los disturbios, los taxistas la emprendieron también contra reporteros que cubrían los hechos, algunos de los cuales fueron golpeados; además, les dañaron sus equipos.
     “¡Si nos graban, los linchamos!”, fue la advertencia.
      Los manifestantes son “taxistas numerarios”, es decir, que rentan las placas y vehículos con los que trabajan a los socios del Sindicato Único de Trabajadores del Volante (SUTV). El occiso pertenecía a este grupo.
     Flores Rosado fue detenido la víspera, junto con cuatro taxistas numerarios más, como presuntos responsables de un robo de computadoras y celulares perpetrado en agosto del año pasado. Al parecer, el grupo fue citado en la sede del SUTV por el secretario de Vigilancia del gremio, Guadalupe Graniel Mendoza, para ponerlos a disposición de la autoridad.
     Por ello, durante la revuelta, los rijosos dañaron también una camioneta propiedad de Graniel Mendoza, a quien acusaron de haber entregado a los numerarios detenidos.  
     Flores Rosado falleció en los primeros minutos de hoy en los separos de la Subprocuraduría. La causa, se informó a los deudos, fue un infarto. Empero, los inconformes no aceptaron la versión porque aseguran que el cuerpo del occiso tenía huellas de tortura y sus ropas estaban manchadas de sangre.
     Enardecidos, clamaron justicia por el presunto homicidio de su compañero, quien, sostienen, fue golpeado hasta la muerte durante el interrogatorio judicial. “A los demás detenidos los dejaron libres al ver que habían matado a uno.”
     La turba intentó irrumpir en la Subprocuraduría como a las 2 de la mañana, pero personal de la PEP y de la Armada los contuvieron. Los disturbios estallaron pasadas las 3 de la mañana, cuando comenzaron a dañar los vehículos que se encontraban en el estacionamiento de la institución.
     “Queremos justicia, estamos hartos de las arbitrariedades de las autoridades”, gritaban.
    Ante la insistencia de los manifestantes por conocer la identidad de los judiciales que interrogaron al occiso, como a las 5 de la mañana les fueron presentados un par de  agentes ministeriales identificados como Jesús Ortiz Tun y Ángel Roberto Altamirano Aguilar.
     Lejos de calmar los ánimos, esta situación enardeció más a la turba que amenazaba con hacerse justicia por propia mano, porque “aquí no se investiga para detener, detienen para investigar”.
     Entre las 6 y las 10:30 de la mañana los inconformes exigieron la presencia del subprocurador Eric Cicler Zavala. No se presentó. Entonces comenzaron a demandar su destitución por “incompetente y cómplice de los judiciales asesinos”. El que sí acudió, pero sólo para estar pendiente de la situación, fue el director de la Policía Estatal Preventiva (PEP) en la isla, Jackson Villacís Rosado, quien pasó inadvertido, pues su nombramiento es muy reciente.
     Poco antes de las once de la mañana, los tíos de Flores Rosado lograron ingresar a la Subprocuraduría pero al llegar a las oficinas de Cicler Zavala un agente ministerial los interceptó y los llevó de nuevo a la salida. Cicler no les hizo frente.
     Esta situación atizó la ira de los inconformes, quienes en un instante irrumpieron en el edificio en busca del subprocurador, pero al encontrar cerrada la oficina del funcionario arrojaron sillas contra los paños de cristal para cerciorarse de que no estuviera escondido.
     Después de verificar que el funcionario no estaba adentro, la turba destruyó equipos de cómputo, artículos oficina, botes de basura y hasta una televisión de plasma que encontraron en su camino.
     “¡Vamos a linchar al primero que encontremos!”, amenazaron.
      El subdirector de Averiguaciones Previas, quien se encontraba escondido en una de las oficinas, se salvó de ser linchado porque su presencia no fue detectada.
     Al percatarse de la presencia de reporteros y camarógrafos, y que éstos grababan imágenes de los desmanes, arremetieron contra ellos. Al salir, volcaron otro vehículo, le rociaron gasolina y le prendieron fuego.
     Fue hasta el mediodía cuando llegó el procurador general de Justicia del estado, Renato Sales Heredia, acompañado del secretario de Seguridad Pública, Héctor Sánchez Gutiérrez, para encarar el conflicto.
    Los familiares del occiso fueron atendidos por el procurador, quien ofreció investigar la situación y hacer justicia. Prometió que no habría impunidad.
    Aunque los ánimos se calmaron, hasta esta noche la situación seguía tensa. Pues los manifestantes continuaban apostados a las puertas de la Subprocuraduría en espera de los resultados de la necropsia que se ordenó para determinar las causas de la muerte de Flores Rosado.