Morir de cáncer en Chiapas, una constante

miércoles, 31 de marzo de 2010

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., 31 de marzo (apro).- La muerte de mujeres por cáncer cervicouterino sigue siendo una amarga realidad en las distintas ciudades chiapanecas, afirma Violeta Albores Ocampo, presidenta del Comité de Voluntariado de Cancerología (Covocach), quien advierte que cada vez las víctimas son más jóvenes.

         “Morir de cáncer cervicouterino y mamario todavía sigue siendo una realidad en ciudades como Tuxtla, Tapachula, Palenque, Comitán u Ocosingo”, afirma la activista, quien lleva más de 15 años al frente del Covocach.

“Si eso pasa en ciudades rurales imagínate como está el índice en las miles de comunidades rurales de Chiapas”, dice Albores Ocampo, quien ha dedicado más de 30 años de su vida a ayudar a mujeres con esta enfermedad.

El Covocach es una institución no gubernamental que atiende anualmente a unos 2 mil pacientes con esa enfermedad; la mayoría no cuenta con servicios públicos de salud, ya que provienen de las zonas marginadas de la entidad.

Albores Ocampo, junto con Gloria Borraz y Carina Reynoso, pidió apoyo a los tres niveles de gobierno para seguir atendiendo a las miles de pacientes que no cuentan con servicios médicos. Explicó que cada vez las víctimas son mujeres más jóvenes quienes llegan a atenderse, muchas de ellas, en fase terminal.

Violeta Albores fundó el Covocach en 1995 ante la ausencia instituciones públicas en Chiapas que detectaran y trataran el cáncer, por lo que una persona enferma y de bajos recursos que no tuviera para trasladarse a la Ciudad de México, prácticamente estaba condenada a muerte.

Ahora, con más de 60 años de edad, Violeta recordó que ante la indignación de ver que sólo “los ricos” podían curarse, inició una campaña para conseguir recursos que le permitieran abrir un centro de atención a los pacientes con cáncer.

Con las aportaciones de particulares y el apoyo de voluntarios de la sociedad civil que realizaban rifas y kermeses, logró en 1995 abrir el Covocach. “Esta es una obra del pueblo, que dio su tiempo y esfuerzo”, reseñó.

A partir de ese momento, agregó Albores Ocampo, empezaron a recibir enfermos y en los primero cinco años ya sumaban 11 mil 351 personas, 3 mil 105 de las cuales intervinieron fueron intervenidas quirúrgicamente en el Covocach.

“La mayoría de los enfermos que nos llegan son gente de bajos recursos, vienen de todo el estado ya muy gastadas económica y emocionalmente, muchas veces mal manejadas por malos diagnósticos”, explicó.

Violeta Albores refirió que muchos de los casos tuvieron que ser canalizados a la Ciudad de México, debido a que en la entidad no había una planta de cobalto para radiar la parte enferma de cáncer; no había un centro oncológico.

“Muchas veces tenía que pedir ayuda para buscar dinero con qué trasladar al paciente; buscar ayuda en los laboratorios”, destacó.

Sin embargo, lamentó que actualmente la situación de las personas enfermas de cáncer poco ha variado, pese a ciertos avances en infraestructura médica en el estado.

“Hay una planta de cobalto, pero está en Tapachula; aquí, que es la capital, los pacientes siguen padeciendo las mismas necesidades, por lo que tienen que ser trasladados a Xalapa, a Villa Hermosa”, señaló.

La activista refirió que a pesar del avance que ha habido en materia de salud, los enfermos de cáncer siguen aumentando, y llegando al Covocach, donde la situación económica ha ido en detrimento.

Por ello hizo un llamado a la ciudadanía y a los tres niveles de gobierno para que apoyen a esta institución, a la que llegan personas que no cuentan con servicios de salud públicos.

Según las estadísticas del Covocach, los principal cánceres que se registran en la entidad son el cervicouterino, de mama y gástrico.

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