Organismo ambiental de Canadá atiende queja por contaminación del Río Grijalva

jueves, 4 de marzo de 2010

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., 4 de marzo (apro).- La Comisión para la Cooperación Ambiental de Quebec (CCA) informó hoy que evalúa una queja por la contaminación que provoca la empresa Cales y Morteros en el río Grijalva.
Además, el organismo internacional anunció su intención de elevar la protesta a los gobiernos de los tres países que conforman el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
El secretariado de la CCA aclaró que el 25 de febrero pasado, el Comité Pro-Mejoras de la Ribera Cahuaré acudió a ellos porque aseguraron que “México está incurriendo en omisiones en la aplicación efectiva de su legislación ambiental con respecto a las operaciones de la empresa calera”.
La empresa Cales y Morteros del Grijalva SA, que se ubica en el kilómetro 10 de la carretera Tuxtla-Chiapa de Corzo, se dedica a la extracción de material y piedra caliza que procesa y del cual obtiene diferentes subproductos, como grava, gravilla, granzón y calhidra, entre otros, utilizados en la construcción.
Cales y Morteros se estableció en este lugar y, desde hace muchos años, los vecinos han denunciado la contaminación ambiental que produce dicha actividad, entre otros ruido, humo, polvo y movimientos de suelo producidos por las detonaciones que la empresa genera al utilizar dinamita para extraer la piedra del suelo.
En un comunicado, la CCA detalla que “en la petición SEM-10-001, los quejosos afirmaron que, desde 1963, la mina a cielo abierto ha estado operando adyacente al parque nacional Cañón del Sumidero y que, en años recientes, la cara oriente de la pared del cañón ha estado ‘severamente dañada con cuarteaduras’, debido –supuestamente-- a las operaciones de la cantera”.
El grupo de chiapanecos que acudió a ese organismo internacional aseguró que a la operación de la mina pueden asociarse algunos efectos negativos para el medio ambiente y la salud, incluidos ruido y emisiones a la atmósfera que rebasan los límites máximos permisibles; daños a flora y fauna, y deterioro en la salud respiratoria de la comunidad vecina de Ribera de Cahuaré.
Los quejosos denunciaron que “los efectos negativos son notables, ya que con frecuencia padecemos alteraciones, alergias y enfermedades en las vías respiratorias, debido al polvo y humos que durante las 24 horas de los 365 días del año estamos respirando”.
Explicaron que la carencia de un sistema adecuado de alcantarillado obliga a Cales y Morteros a depositar los desechos a cielo abierto y en las aguas del río Grijalva, “que luego utilizamos para el servicio doméstico”.
Por esa razón, el secretariado de la CCA “analiza actualmente la petición SEM-10-001 para determinar si cumple con los criterios establecidos en el artículo 14 del Acuerdo de Cooperación Ambiental de América del Norte (ACAAN)”.
Explicó que los artículos 14 y 15 incluyen procedimientos por los que cualquier persona u organización no gubernamental puede presentar al secretariado una petición en la que argumente que “una parte está incurriendo en omisiones en la aplicación efectiva de su legislación ambiental”.

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