Reo que gobernaba el Amate es investigado por muerte de cinco presos

jueves, 29 de julio de 2010

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., 29 de julio (apro).- El secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana (SSPPC) de Chiapas, José Luis Solís Cortés, dijo hoy que Ermidio Castro Rangel, el reo que controló seis años el penal de El Amate, es investigado por la muerte de cinco internos que, aparentemente, se suicidaron.

Después de la incursión policíaca en el penal de El Amate para desarticular un motín que duró 48 horas --desde la madrugada del jueves 23 hasta el sábado 25--, Solís Cortés reiteró que Castro Rangel mantuvo control del penal a base de la extorsión, chantaje, violación, golpizas, torturas, amenazas “y muchos otros delitos se le están acumulando en los últimos días para un nuevo juicio que se les instruirá”.

Castro Rangel fue recluido en el penal de Cerro Hueco, ubicado en Tuxtla Gutiérrez, en el  año 2002; cuando se construyó el nuevo penal en Cintalapa, él se erigió como nuevo jefe de la prisión, apoyado por “sus cómplices”.

Solís Cortés dijo que un mes después de inaugurado el penal, en 2004, “se le entregó el control a este reo, quien dentro de la estrategia para someter a sus compañeros, cometió varios delitos”.

“Hubo varios de estos homicidios que pudieron estar disfrazados de suicidios”, dijo al referirse al caso del reo Fidel Corzo Velásquez, de 49 años de edad, quien desde 2005 purgaba condena por el delito de fraude. El cuerpo del recluso fue localizado el pasado viernes, colgado de una celda.

Solís Cortés explicó que en 2009 autoridades estatales intentaron ingresar al penal, ubicado en el municipio de Cintalapa, Sin embargo, “debido a la gran fuga de información”, el operativo fracaso porque “el grupo este puso hasta cadenas para que no entrara la policía”.

“A lo largo de su estadía (Castro Rangel) tiene varios eventos: es sospechoso de haber ejecutado, suicidado gente, haber violado. Se tienen documentados cuatro o cinco casos (de homicidios). Su modo de operación era la extorsión en su más pura definición, o hacen lo que él decía o no vivían en paz, hasta el grado de llegar a ejecutarlo si era necesario”, explicó.

El operativo del pasado fin de semana, subrayó el funcionario, se llevó a cabo porque Castro Rangel y su grupo tenían secuestradas a más de 100 personas, todas familiares de los reclusos.

Dijo que se investiga a custodios del penal que participaron en la fuga de información que permitió Castro Rangel organizar un motín para impedir la entrada de las fuerzas federales y estatales.

Asimismo, reiteró que se investiga también a los directivos que permitieron “el empoderamiento” de Castro Rangel y “gobernara la prisión.

De acuerdo con una señora que estuvo dentro del penal durante el amotinamiento y que por temor a represalias contra su esposo, que sigue recluido en El amate, pidió omitir su nombre, los reos se amotinaron porque “Castro Rangel les vendió la idea a todos de que habría un traslado masivo al penal de Nayarit; todo con tal de ganar adeptos a su causa en el motín”.

“Si hubieran sabido los internos que sólo iban por Castro Rangel, seguro se los hubieran entregado; fue una persona que abusó de todos; pero todo lo hizo al amparo del gobierno estatal, es decir, de los directivos que eran nombrados para estar ahí nomás de pieza de aparador”, denunció.

Aclaró que los familiares de los reos, esposas e hijos, entre otros, nunca estuvieron “secuestrados”, sino que decidieron permanecer para “ser testigos” y protegeros de posibles agresiones de “los azules”. Desgraciadamente, agregó, “así fue, hubo golpes incluso contra mujeres embarazadas y manoseos”.

Contraria a la versión del gobierno, aseguró que sí se utilizaron gases lacrimógenos y que hubo, al menos, dos muertos.  Sin embargo, “todo lo ocultaron”.

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